7 cosas que tu mamá nunca te ha dicho

Cuando te embarazas comienza el viaje más emocionante de tu vida. El camino te hará cambiar mucho y tendrá varias etapas; en cada una experimentarás a través de un rol protagónico qué significa ser mamá. Al principio, cuando llevas a tu bebé en tu vientre comienzas a saber qué se siente ser mamá y tu alma va a prendiendo lo que necesitas para afrontar este maravilloso reto.

El viaje de la maternidad, al igual que el de la vida, tiene momentos dulces y amargos. En ocasiones, soportar el ritmo del camino es agotador, pero valdrá la pena. Las recompensas que trae ser la mamá de una personita tan dulce siempre pesan más que los sacrificios.

Este momento de intenso aprendizaje también te hace sentir mucha más gratitud hacia tu mamá, comienzas a verla de una manera distinta, a entenderla y a valorarla mucho más. En el transito, descubres uno a uno esos secretos que guardan las mamás en la intimidad de su corazón y vives en carne propia todas esas cosas que nunca te dijo.

Algunas de las cosas que tu mamá nunca te dijo:

La hiciste llorar, y mucho

Su corazón brincó de la alegría y brotaron lágrimas de sus ojos cuando descubrió que estaba embarazada. Lloró cuando te parió, y se conmovió hasta las lágrimas cuando te vio por primera vez y te sintió entre sus brazos.

Lloró miles de veces de felicidad, también lo hizo cuando sintió miedo por ti, cuando se sintió preocupada. Desde que naciste, tu mamá ha sentido en carne propia tu dolor y tu felicidad, pues no solo compartió cada uno de tus logros y derrotas sino que los sintió como suyos.

 

Hiciste cosas que le dolieron

Es cierto que muchas de ellas fueron sin querer y ni siquiera las recuerdas, pero igual dolieron. Le dolió cuando eras un bebé y le arrancaste el pelo. Le dolió cuando mordiste sus delicados pezones mientras te amamantaba.

También la lastimabas cuando dabas pataditas dentro de su vientre y también soportó durante nueve meses que la piel de su vientre se estirara. Pero soportó todo eso. En realidad, cuando naciste la hiciste crecer como mujer y a veces crecer es doloroso.

 

Te ha protegido con su vida

Desde el momento en que fuiste concebida, tu madre ha hecho todo lo posible para protegerte. Se convirtió en una especie de leona, que es capaz de protegerte con su vida cuando siente que algo o alguien podría dañarte.

Te cuidó con mucho celo, estaba segura de que nadie iba a hacerlo como ella lo hace. Se quedó a tu lado miles de noches, cuidó de manera heroica de tus fiebres y también espantó con dulzura los rastros de tus malos sueños.

 

Hizo lo mejor que pudo

Tu mamá quería ser una madre perfecta, no quería herirte ni hacer nada malo, pero es humana y aunque se esforzó también cometió errores. Seguramente todavía está intentando perdonarse por ellos. Pero no hace falta torturarse, todos cometemos errores por lo que ser amable con ella, y hacerla saber que sabes que hizo lo mejor que pudo, es uno de los mejores gestos de amor y gratitud que puedes darle.

 

Eres la persona más importante de su mundo

Tu mamá ha pasado buena parte de su vida poniendo tus necesidades antes que las suyas. Cuando naciste su tiempo se fue en atenderte. Hizo todo lo que necesitabas, no importaba si eso requería que se trasnochara o que madrugara, lo único importante es que estuvieras bien. Todos los días estuvo al pie del cañón para darlo todo por ti.

 

Fuiste muy feliz entre sus brazos

En muchas ocasiones necesitaste que te cargaran y ella lo hizo. No solo lo hizo durante el tiempo que no sabías caminar sino que te cargó siempre que lo necesitaste. Y como buena mujer, aprendió a tenerte entre sus brazos mientras resolvía otros asuntos.

Aprendió a cargarte mientras te cambiaba el pañal, te tenía entre sus brazos mientras intentaba alimentarse y también te acurrucó entre sus brazos mientras estaba dormida. Y aunque a veces sus brazos y su espalda se cansaban al sostenerte, soportó tu peso todo lo que podía porque tú necesitabas que te cuidaran.

Te sentías segura en sus brazos; fuiste feliz en sus brazos, era un lugar en el que te sentías amado y por eso ella te abrazó, te acurrucó, te besó y jugó contigo en ese lugar donde fuiste tan feliz.

 

Lo haría todo de nuevo

Ser madre es uno de los trabajos sacrificados que existen, y a veces atender a tu hijo te llevará a tus propios límites. A veces lo hizo muy bien y otras no tanto, eso forma parte de ese viaje llamado maternidad, en el que todos los días están llenos trabajo duro, pero también de aprendizaje.

Pero valió la pena porque ha vivido la alegría a un nivel que ni siquiera imaginaba posible y ha sentido por ti más amor de lo que su corazón puede contener. Es verdad que se ha sacrificado de muchas maneras, pero todo de nuevo porque simplemente te ama.

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