7 cosas de la maternidad que nos vuelven locas

Indira Ramírez · 1 diciembre, 2015

Que es la etapa más hermosa de una mujer, un milagro y una bendición. Qué ser madre es lo máximo. Nos cargan con estas frases,  todas ciertas, pero aún así hay cosas de la maternidad que literalmente nos vuelven locas.

Se trata de un tiempo para el que no hemos estudiado, ninguno de los retos y experiencias han sido vividas antes. La maternidad es un camino que atravesamos con un gran saco de ilusiones, expectativas, pero también con muchos temores.

La lista podría ser mayor, pero dejémoslo en siete porque –para ser sinceras- igual en retrospectiva disfrutamos al recordar esos momentos de pérdida total de la razón y locura absoluta.

Las 7 cosas de la maternidad que nos vuelven locas

Tiempo reducido

La vida después de la maternidad es un contra-reloj, una carrera constante. El no tener tiempo se vuelve cotidiano. Esa es una de las sombras del nuevo estado. Poco tiempo y el que se tiene se desvanece en las manos.

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Entre el cuidado del bebé, el hogar , el trabajo y las tareas del día a día poco tiempo queda para nosotras y para invertirlo en esos pequeños placeres. Aunado a ello parece que todo pasará en cámara rápida. Hoy tenemos en brazos a un chiquillo de meses y en un abrir y cerrar de ojos ya nuestro hijo está corriendo por la casa. Eso del tiempo es un gran dilema durante la maternidad.

Despertar temprano, incluso los fines de semana

Será intuitivo. El reloj biológico se reseteará después de la maternidad y programará para despertarte al menor ruido, de madrugada, en las primeras horas de la mañana. Incluso los fines de semana estarás con los ojos abiertos antes que cualquier otro miembro de la familia, pendiente de las necesidades del bebé y de preparar el desayuno.

Es un hecho, nunca más volverás a dormir de la misma manera porque tu corazón estará desde el momento en que nació tu hijo fuera de tu pecho.

Trasnochar

Los primeros meses enloquecerás con el horario invertido que tendrá el bebé. Las ojeras y el trasnocho serán por un tiempo tu compañía. Se trata de meses hermosos, pero también intensos. El bebé estará comiendo cada par de horas y despertará a medianoche con la intención de que su hambre sea saciada. Esto durará un tiempo hasta que el bebé tenga sueños más prolongados. En tanto, tú solo busca la manera de que el trasnochar no te quite el buen humor.

Consejos que nadie pidió

Típico. Sobre todo en las madres primerizas, rodeadas de familias grandes y unidas. Todos van a querer dar su opinión sobre la forma correcta de criar al bebé. Sin escatimar en detalles e incluso siendo a veces groseros, te harán saber qué es lo que consideran que deberían ser las pautas de cuidado y crianza. No queda otra: ármate de paciencia, tolerancia y deja claro los límites de respeto en la familia.

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Falta de colaboración

Te sientes abrumada con tantas nuevas responsabilidades y a pesar de que haya un ejercito detrás cuidando de ti y tu bebé, sentirás que no hacen su trabajo como deben o, peor aún, te sentirás sola. La falta de colaboración –y tacto- de tu pareja te disparará la histeria. Esa es una de quizá las razones por la que se generan más discusiones en esa etapa de la relación. Un consejo: comunícate.

Cambios de ánimo

Las hormonas arman su fiesta durante y después del embarazo. La tan hablada depresión postparto hace su aparición y si no la detectamos y trabajamos se quedará a vivir en nosotras un buen tiempo. Trata de realizar ejercicios de relajación, hacer una pausa y si es necesario busca ayuda terapéutica para volver al equilibrio.

Falta de espacio propio

Ya no estarás sola o a solas con tu pareja. Se trata de un gran cambio, pero al que te adaptarás pronto. El calor de tu bebé, el amor incondicional que te brindará hará que seas tú quien no desee estar lejos de él por tiempo prolongado. Se trata de una nueva dinámica familiar que bien vale la pena disfrutar con todo y las cosas que haces que pierdas la cordura.