6 motivos para cocinar con los niños

Cocinar con los niños es una excelente manera de cultivar en ellos la paciencia, el sentido de la colaboración y promover una buena relación familiar.

Normalmente cuando los padres cocinan alejan a los niños de la cocina. Seguramente lo hacen porque temen que se puedan hacer daño, sin embargo, existen al menos seis buenos motivos por los que cocinar con los niños puede ser algo positivo.

Contar con la compañía de los más pequeños siempre resulta agradable. Cocinar con ellos es, además, una buena estrategia para despertar su interés por algunos alimentos o vegetales que por lo general rechazan a simple vista. ¡Invítalos a que se involucren, no te arrepentirás!

6 motivos para cocinar con los niños

Desarrollan el sentido de colaboración

Usualmente, todas las familias preparan su desayuno, comida y cena a horas fijas. Si la familia es organizada y cumple con rutinas diarias, el hecho de que los niños estén todos los días a la misma hora en la cocina para ayudar, les enseña a tener responsabilidad.

Ciertamente, por ser un niño, al principio no hará tareas o comidas completas por sí mismo, pero si cultivas este sencillo hábito en él, a medida que crezca adquirirá el sentido de la colaboración. Cumplir con tareas sencillas y acordes a su edad dentro de la cocina también les provee de seguridad y favorece su autoestima.

Un desayuno nutritivo es el que incorpora todo tipo de alimentos.

Aprenden el valor de la organización

Cocinar con niños es una tarea en equipo. Si la quieres implementar en tu familia, lo ideal es que como buen equipo os comuniquéis y decidáis en familia el menú del día. Cuando los niños son muy pequeños, los padres serán los que deban decidir, pero siempre se puede consultar a los hijos en determinados días qué les apetece comer.

Cocinar con los niños requiere de mucho orden, kilos de paciencia y litros de respeto. Dosificar todos estos ingredientes vaticina un trabajo además de divertido, armonioso.

Los adultos pueden encargarse de los toques esenciales de la comida; esos que le dan un resultado apetecible a los alimentos, mientras los niños pueden empezar por aprender a organizar los alimentos, clasificarlos y ponerlos en la mesa.

Cocinar con niños promueve la sana convivencia en familia

Compartir los alimentos colocados sobre la mesa une a la familia. Como dice el refrán, “familia que come unida, permanece unida”, máxima que se puede extender también a la preparación de los alimentos.

Y aunque no siempre los horarios de todos los integrantes de la familia coinciden todos los días, siempre hay ocasión para cocinar con los niños el fin de semana o los días de fiesta.

“Lo ideal es consumir la mayor cantidad y variedad de alimentos vivos, es decir, que estén crudos o semi crudos, como pueden ser las frutas, verduras, vegetales y hortalizas”

Cocinar ayuda a los niños a cultivar la paciencia

Muchos niños quieren todo rápido y en el momento en que lo piden. Casi todas las actividades que emprenden están llenas de mucho ímpetu, y esto es natural. Todos fuimos así de niños. La cuestión está en que muchas veces esperan que el mundo reaccione con la misma velocidad con la que ellos aprenden.

Esa impaciencia puede ocasionar que armen un berrinche cuando tienen hambre. No obstante, ayudar en la cocina les enseña que los alimentos no están listos por arte de magia, pues prepararlos lleva tiempo y dedicación. Así aprenderán que para determinadas actividades y tareas es necesario cultivar la paciencia.

Cocinar estimula la imaginación del niño

Otra virtud que ofrece emprender la tarea de cocinar con los niños es que ellos pueden aprender a ver a través de este oficio que los alimentos representan un mundo lleno de probabilidades y oportunidades.

Existen numerosas recetas para hacer con niños.

La imaginación de un niño se puede ver fácilmente estimulada con los diferentes tipos de alimentos, maneras de prepararlos y de combinarlos que existen. Juntos podéis descubrir toda la riqueza de la gastronomía del mundo.

Aprenden la diferencia entre comida y producto

Las verduras, los vegetales, las frutas y las hortalizas son alimentos ricos en vitaminas y fibra. La mayoría de ellas aporta una rica variedad de beneficios para el cuerpo de un niño en desarrollo. Es importante que seamos conscientes de que cuando comemos, nuestras células son las que se alimentan y adquieren los nutrientes de los alimentos.

Lo ideal es consumir la mayor cantidad y variedad de alimentos vivos, es decir, que estén crudos o semi crudos. Por el contrario, los productos elaborados, aunque muchas veces resulten más atractivos, no siempre son buenos para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Aprovecha el momento de cocinar para mostrarles a tus hijos que existen alimentos que les aportan más beneficios y les ayudan a desarrollarse de mejor manera que ciertos productos prefabricados.

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