5 hábitos saludables en los niños para prevenir gripes y resfriados

Eva Maria Rodriguez · 26 noviembre, 2016

Proteger completamente a un niño para que no se ponga enfermo, especialmente durante el invierno, no es algo que se pueda garantizar. Sin embargo, adquirir una serie de hábitos saludables sí que puede ayudar a prevenir gripes y resfriados, reduciendo el riesgo de contraer este tipo de enfermedades.

Estos hábitos de vida saludable que veremos a continuación tiene como objetivo fortalecer el sistema inmunológico de los niños para disminuir sus posibilidades de enfermar. Enseñar a tus hijos estos hábitos les ayudará a estar más fuertes frente a gripes y resfriados. Además, estos mismos hábitos ayudarán a controlar el contagio cuando estén enfermos.

Lavarse las manos a menudo

El lavado de manos es una de las maneras más eficaces de prevenir la propagación de enfermedades en el niño en edad escolar como resfriados, gripes y conjuntivitis, entre otras. De hecho, diversos estudios han demostrado que lavarse las manos puede reducir el ausentismo por enfermedades infecciosas entre los niños en edad escolar.

Puesto que los niños pasan tanto tiempo con otros niños en lugares cerrados durante el año escolar, es una buena idea para asegurarse de que el lavado de manos se convierte en algo que hacen de forma automática, como una cuestión de costumbre.

Enseña a tu hijo a lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de comer, después de sonarse la nariz y después de ir al baño.

Lavarse las manos correctamente

Capítulo aparte merece este punto, porque de poco sirve lavarse las manos si no se hace correctamente. Lavarse las manos es mucho más que meterlas debajo del grifo un poco para que se mojen y ya.

Hay que lavarse las manos durante al menos 30 segundos con agua y jabón. Ni siquiera hacen falta productos antibacterianos. De hecho,  los jabones antibacterianos no son más eficaces para matar los gérmenes que el jabón, y los expertos en salud han expresado su preocupación de que el aumento de uso de estos productos pueden estar dando lugar a las bacterias resistentes a los antibióticos.

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Protegerse al toser y estornudar

Los virus del resfriado y la gripe pueden estar presentes en las gotitas de saliva cuando alguien estornuda o tose. Por eso hay que enseñar a los niños a cubrirse cuando vayan a estornudar o toser y a hacerlo con un pañuelo o, si no tienen uno limpio a mano, a hacerlo con la parte interna del codo.

Un estudio reciente mostró que la mayoría de las personas cubren sus estornudos, pero lo hacen con sus manos, lo que supone un mal hábito, ya que se puede propagar la enfermedad fácilmente. En cualquier caso, no está de más enseñar a los niños a lavarse las manos después de toser o estornudar, incluso si se han tapado con un pañuelo. 

No tocarse los ojos

Si tocas algo que alguien con un resfriado ha tocado y luego te tocas los ojos o la boca, el virus del resfriado puede entrar en tu cuerpo a través de esos puntos. Las infecciones como la conjuntivitis también se pueden transmitir al tocarse los ojos después de tocar un objeto que ha sido tocado por alguien con esa infección.

Por lo tanto, es muy importante enseñar a los niños a no tocarse los ojos para evitar infecciones oculares y, si están enfermos, para prevenir la transmisión de virus y su empeoramiento.

No compartir alimentos ni utensilios para comer

No es una buena idea compartir utensilios para comer con amigos ni morder o chupar del mismo sitio, especialmente durante el resfriado y la gripe. Los virus y las bacterias se transmiten fácilmente a través de la saliva, por lo que este es un tipo de intercambio que se debe a evitar.

Además, tampoco conviene compartir alimentos si hay que tocarlos, por ejemplo, si hay que meter la mano en una bolsa o si hay que partirlo, ya que se pueden transmitir los virus y las bacterias a través de las manos.