Conoce todo sobre el sistema inmunológico

Gladys · 6 abril, 2016

 

Entender qué es y cómo funciona el sistema inmunológico de los seres humanos nos ayudará a prevenir y comprender los síntomas de algunas de las enfermedades más comunes que pueden atacar a nuestros hijos. Aunque puede parecer un término complejo, es de vital importancia saber qué abarca y de qué forma podemos fortalecerlo. El sistema inmunológico no es más que la defensa natural que tiene el cuerpo contra las infecciones, en ocasiones generadas por bacterias y virus.

El cuerpo combate y destruye los agentes infecciosos que pretenden invadirlo antes que causen daños. Si el sistema inmunológico funciona de forma óptima, protegerá al cuerpo de las infecciones que generan enfermedades. En el caso de los niños, el sistema inmunológico empieza a desarrollarse antes que los traigamos al mundo.

Un recién nacido es inmune temporalmente a algunas enfermedades porque como madres compartimos con nuestro hijo una inmunidad pasiva, posteriormente recibe anticuerpos cuando los alimentamos con la leche materna y al alcanzar el primer año de edad, el niño ya tendrá una inmunidad desarrollada ante ciertas infecciones.

Aunque nuestro pequeño ha logrado ampliar su sistema inmunológico, a lo largo de su crecimiento se verá expuesto a nuevos gérmenes que no necesariamente pueden afectar a un adulto. En este escenario, es esencial que el virus se encuentre con una barrera: un niño con un sistema inmunológico fortalecido.

Sistema inmunológico: Cada infección que superan los vuelve más fuertes

sistema inmunologico 2

Las madres frecuentemente nos preguntamos por qué nuestros hijos se enferman con tanta frecuencia, y la verdad es que, según expertos, los niños en edades comprendidas entre los 2 y 6 años experimentan el 90% de las infecciones que podrían adquirir a lo largo de su vida.

Una de las etapas en las que más propenso estará a contraer algún tipo de virus es cuando comienza a asistir a una guardería o a la escuela, pues es en esta etapa en la que libra su mayor batalla contra los gérmenes y elementos infecciosos.

En la primera fase de la infancia de nuestros niños, las mamas vivimos en un debate entre la preocupación de enviarlos a la escuela por miedo a que se enferme y la necesidad de que nuestro pequeño se desarrolle normalmente, física e intelectualmente.

Lo cierto es que mientras más infecciones superan, más rápido se transforman en personas más saludables y fuertes, menos vulnerables pues las defensas en su sistema aumentan.

En torno a este tema surge un debate al que vale la pena prestar atención: la aplicación de vacunasActualmente existe un debate entre quienes defienden su uso por las barreras protectoras que otorga y los detractores que aseguran que producen efectos nocivos para la salud a largo plazo.

Una vacuna es un compuesto biológico que proporciona inmunidad adquirida ante determinada enfermedad. Esta preparación es hecha a partir de los denominados agentes patógenos como virus y bacterias que se comportan como antígenos y que al ingresar al cuerpo favorecen la creación de anticuerpos.

Pese que hay quienes sostienen que las vacunas causan enfermedades crónicas y degenerativas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que son completamente seguras y que las reacciones adversas son generalmente temporales y de carácter leve.

Las investigaciones de la OMS demuestran que existe un mayor número de probabilidades de padecer un trastorno a causa de una enfermedad que puede ser prevenida mediante la vacunación que por una vacuna en sí. Antes las dudas bien vale la pena consultar con un especialista o médico de confianza para aclararlas.

¿Cómo fortalecer su sistema inmunológico?

Bebé bañándose

  • En los lactantes la mayor forma de reforzar sus defensas es a través de la leche materna, sus nutrientes aportarán al bebé componentes necesarios para su crecimiento y prevención de enfermedades.
  • Una alimentación balanceada, rica en verduras, legumbres y cereales, le proporcionará vitaminas necesarias.
  • Fomentar el hábito de lavarse las manos antes de sentarse a la mesa, después de ir al baño o de ir a jugar lo mantendrá más limpio y alejado de bacterias.
  • Asegúrate de que tu hijo descanse lo necesario, recuerda que el cuerpo requiere reposo para reponerse y recuperar las energías gastadas.
  • Permite que tengan contacto con la naturaleza, no lo encierres en una burbuja. Experimentar los beneficios de un ambiente natural potenciará su infancia.

Nuestros hijos siempre estarán expuestos a enfermedades, en nuestras manos está la responsabilidad de brindarle la protección básica para ayudarlos a crecer con un sistema inmunológico que garantice su bienestar.