5 consejos para que tus hijos aprendan a ver la televisión

Carmen Fetreros · 1 abril, 2017

Los padres solemos estar preocupados por el tiempo que pasan los niños delante de la televisión. Aunque también se entretienen con juegos o lecturas, los niños pasan demasiado  tiempo al día viendo la “caja tonta”

La mayoría de los niños lo primero que hacen cuando se levantan y cuando vuelven del colegio es encender el televisor. Pocos niños juegan solos o con sus hermanos, leen o escuchan música. Prefieren ver la televisión a cualquier otro entretenimiento.

Además de dedicar muchas horas, lo suelen hacer sin ningún control. Muchos de los padres reconocen que no controlan lo que ven sus hijos. Pocos padres ven siempre o casi siempre la televisión con sus hijos. Entre 4 y 12 años muchos niños tienen el televisor dentro de sus dormitorios y eligen la programación que quieren sin control de los padres.

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Aprender a ver la televisión

El problema no es que los niños vean la televisión sino que tienen que distinguir los programas que son aconsejables para ellos. Si los padres ayudamos a los niños con prácticas saludables podrán disfrutar de este entretenimiento sin peligros ni problemas.

Los padres tienen que descubrir qué programas pueden no ser adecuados para los niños. Si dejamos que vean cualquier programa se pueden ver influidos si no son recomendables para su edad. No deben ver películas ni series violentas ni con contenido sexual ni tampoco realities que no son capaces de comprender.  Pero tampoco programas que no son adecuados para su edad.

Una buena idea es estar atentos a lo que están viendo nuestros hijos e incluso supervisar nosotros los programas. Podemos informarnos de los contenidos de los programas para decidir si son apropiados o no para ellos. También podemos sentarnos con ellos a ver la televisión y hablarles acerca de los programas que ven o que quieren ver.

Los niños aprenden por imitación y si ven que sus padres están pegados todo el día a la televisión ellos harán lo mismo. Por eso es bueno que los padres realicen otras actividades como leer, escuchar música o practicar algún deporte. 

No podemos utilizar a la televisión como niñera para que los niños estén tranquilos y no molesten. No hay que tener todo el día la televisión encendida. Solo hay que encenderla cuando los niños o los adultos quieran ver algún programa. El resto del tiempo tiene que estar apagada como la cadena de música o el cepillo de dientes eléctrico.

También es importante que los niños no tengan la televisión dentro de su cuarto. Los menores de 12 años deben verla bajo la supervisión de los padres. Si la tienen en su dormitorio es más fácil que cambien de programa sin que nos enteremos de lo que ven.

Convivir con la televisión

La televisión no puede interferir en la vida familiar. No puede centrarse la actividad de la familia a su alrededor. Lo mejor es apagar la tele en el desayuno o en la cena en familia.

En el colegio los niños pueden descubrir en varias asignaturas el valor de la televisión y sus peligros. También pueden aprender lo que es la publicidad y la influencia que tiene en nuestras vidas. Tienen que distinguir lo que es un anuncio de lo que es una noticia o un programa.

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Consejos prácticos para los padres

Además de ver con ellos la televisión y controlar sus contenidos, los padres tenemos que marcar horarios. No puede influir en el sueño de los niños. No podemos transigir y tenemos que obligarles a irse a la cama cuando llegue su hora.

Lo más indicado es que los niños no solo utilicen la televisión como un elemento de entretenimiento sino también educativo. Busca programas que les puedan ser de utilidad para su formación como documentales de medio ambiente o concursos infantiles. También programas que les transmitan valores o con los que puedan ampliar su vocabulario. Puedes hacer un horario semanal con los programas que pueden ser interesantes para tus hijos.

Ver la televisión no es negativo en sí mismo. Lo importante es que los padres enseñen a los niños a aprender a verla con cabeza. Deben ver  programas adecuados a su edad.  También tienen que diferenciar los programas que pueden beneficiarles y los que les pueden perjudicar en su vida diaria.