5 comportamientos perjudiciales de los padres durante la educación escolar

María José · 1 agosto, 2017

Todos los padres quieren que sus hijos tengan un buen expediente académico, que cursen la escuela sin grandes dificultades y en definitiva, que sean responsables diariamente con las tareas que deben desarrollar. Pero no siempre es tan fácil, y en ocasiones, sin que los propios padres se den cuenta, existen algunos comportamientos perjudiciales que pueden entorpecer la educación de sus hijos.

La implicación de los padres en la educación de los hijos debe ser como algo normal, puesto que en la escuela se enseñan conocimientos, pero la educación, las técnicas de estudio, la constancia… Todo eso se debe aprender en casa siendo los padres los máximos responsables. Pero son ellos los que deben saber qué rol tienen en cuanto al aprendizaje escolar de sus hijos, ya que no tenerlo claro puede ser perjudicial para los niños.

Existen algunos comportamientos perjudiciales que los padres hacen pensando que están ayudando a sus hijos con el estudio o con las tareas escolares, pero en realidad solo están entorpeciendo el proceso. Los hijos pueden tener graves consecuencias en su autoestima o en su rendimiento académico si los padres no se dan cuenta a tiempo de estos comportamientos perjudiciales a tiempo.

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Comportamientos perjudiciales de los padres en cuanto a la educación escolar

Crear dependencia en los hijos

Cuando los padres son padres y maestros de sus hijos pueden generarse conflictos en la relación y además, que los hijos sientan fuerte dependencia, pensando que no son capaces de hacer las cosas por sí mismos si no se les da la autonomía suficiente en su tiempo de tarea escolar. Los deberes son de los hijos, no de los padres o del resto de la familia.

‘Educar es dejar huella en el corazón de los niños’

– Joel Artigas-

No castigar el error

Es importante ayudar a los hijos a hacer los deberes, pero solo resolviendo la cuestión que no entiendan y no estando encima de ellos para ver qué hacen bien o mal. Si se equivocan, no pasa nada, se les hace reflexionar para que vean el error y aprendan de él, pero no para castigarle o para que piense que no es capaz de hacer las cosas sin que le ayuden, él debe encontrar la solución con tu guía.

No controlar el trabajo hecho

No hay que hacer los deberes de los hijos. La responsabilidad de los padres recae sobre todo en que el trabajo esté hecho pero habiéndole dejado autonomía y espacio para que lo hagan por su cuenta.

Hay que ser guía para darle pistas y que reflexione y dé con la respuesta en caso de dudas, pero sin crear conflictos familiares ni dependencia. Los niños no deben acostumbrarse a que haya alguien con ellos para hacer sus tareas. Si tiene demasiadas dificultades y los padres no pueden atenderlas, entonces lo ideal es acudir a un psicopedagogo.

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Resolver todos sus problemas

Para que los niños aprendan a organizarse y a resolver sus propios conflictos no tendrás que ir corriendo a resolverle todas las papeletas. Es necesario que sean ellos quienes sepan qué hacer en todo momento.

Por ejemplo, si se ha quedado sin material para hacer un trabajo por no acordarse antes, llevará el trabajo sin hacer… Y la próxima vez deberá tener la responsabilidad de apuntar las cosas en la agenda y mirarlo después para hacer las cosas con tiempo. Los niños para madurar deben aprender a ser autónomos y a responsabilizarse de sus acciones.

Hacer que su vida gire entorno al estudio

Las familias que giran la relación con sus hijos solo en el estudio puede ser un gran conflicto entre padres e hijos. Los niños pueden pensar que a sus padres solo les importa que saquen buenas notas, sin importar ni sus emociones ni sus posibles dificultades.

Si lo primero que preguntas a tus hijos es sobre los deberes o los exámenes, no estarás haciéndole ver que te interesa él como persona, sino solo el aprendizaje. No hay que ser un detective ni tampoco castigarle si no hace las cosas como queremos. El secreto está en guiar y no en hacer una dictadura.

Tampoco tienen que olvidarse las demás responsabilidades (como las tareas domésticas) solo porque deban estudiar. Se deben organizar las tareas académicas y domésticas para que los niños sepan que también tienen otras responsabilidades además de estudiar. Así aprenderá a organizarse y a mejorar sus habilidades diarias. Y por supuesto, los padres deben ampliar la relación con sus hijos más allá del ámbito académico (pero sin restarle importancia).