5 claves para frenar el ciberacoso

28 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la educadora social Natalia Cobos Serrano
Probablemente, el ciberacoso o cyberbullying ya no resulta un concepto extraño en la actualidad. Sin embargo, ¿cómo podemos ponerle freno?

El ciberacoso o cyberbullying es un concepto que se encuentra en auge últimamente y que, probablemente, hoy en día, a pocas personas les pueda resulta extraño. Sin embargo, a pesar de que es un concepto que nos resulta familiar, los casos de ciberacoso siguen aumentando día tras día. En este artículo descubrirás cinco claves para frenar el ciberacoso y poner fin a este tipo de situaciones.

¿Cuáles son las claves para frenar el ciberacoso?

1. Detectar las señales

Los niños y adolescentes que sufren acoso cibernético suelen compartir las mismas características que cualquier otro niño o adolescente que sufre bullying en el entorno escolar. Por otra parte, El Consejo Nacional de Prevención del Delito de Estados Unidos señala una serie de signos que nos alarman de que un niño o adolescente podría estar sufriendo ciberacoso:

  • Falta o pérdida de interés en salir con sus amigos o en realizar sus actividades favoritas.
  • Trastornos de sueño o alimentación.
  • Ausentarse de las clases.
  • Falta de interés en utilizar sus dispositivos electrónicos con acceso a internet, como el ordenador, el teléfono móvil, etc.

«Querer saber lo que nuestros niños están haciendo en línea no significa ser controlador, significa ser padres».

-Galit Breen-

2. Mantener la privacidad online

En algunas ocasiones, el acoso cibernético se sufre en aplicaciones o juegos en línea en los que agresor y acosado no se conocen y no comparten ningún vínculo más que la plataforma online. La mayoría de las redes sociales y aplicaciones, en general, ofrecen la posibilidad de bloquear a la persona y de denunciarla en la misma plataforma.Claves para frenar el ciberacoso.

En los casos en los que el acoso va más allá de lo digital, es muy probable que el bloqueo no sea suficiente. Pero, sin duda, la cantidad de acoso diario que recibe el niño o adolescente se reducirá considerablemente y ya no consistirá en un acoso 24/7.

3. El acosado no debe responder ante la agresión

El entorno del niño o adolescente que está sufriendo el acoso cibernético es el que debe reaccionar y tomar medidas contra el acosador, no el propio agredido. Normalmente, los agresores lo que buscan es exactamente provocar una reacción o respuesta por parte de quien las sufre. De esta forma, el agresor ‘se crece’ y asume que tiene el poder.

Una vez que el niño o adolescente ha pedido ayuda, padres, profesores e incluso su grupo de iguales deben de colaborar para frenar el ciberacoso. Como adultos, debemos enseñar a los más jóvenes que las represalias te colocan al mismo nivel que el agresor, además de que no es la solución.

4. No borrar las posibles pruebas

Guardar y mantener de forma segura los mensajes, publicaciones e imágenes que ha enviado el agresor pueden resultar de gran ayuda para poner fin a este tipo de situaciones o por si la situación de acoso va mas allá y cruza las líneas legales.Claves para frenar el ciberacoso.

Por suerte, en los casos de ciberacoso, conservar todo este material es realmente sencillo porque queda registrado automáticamente y se puede mostrar en cualquier momento, a diferencia de otros tipos de situaciones donde el acoso es más difícil de demostrar.

5. Pedir ayuda como la mejor forma para frenar el ciberacoso

Por último, y la más importante, que el niño o adolescente sea capaz de contar la situación de acoso que está sufriendo es la mejor forma para poner fin al ciberacoso. Resulta obvio, pero los casos de ciberacoso suelen pasar desapercibidos porque resulta bastante complicado detectar este tipo de situaciones.

Si el niño o adolescente no pide ayuda en su familia o en el centro educativo, es probable que su entorno no llegue a conocer la situación hasta que el acoso se haya agravado considerablemente. En definitiva, una vez que el niño o adolescente pide ayuda en casa, lo más recomendable es reunir información y pedir ayuda al centro educativo.

«Mi dolor puede ser la razón de risa de alguien. Pero mi risa nunca debe ser la razón del dolor de alguien».

-Charlie Chaplin-