4 experimentos para que los niños aprendan ciencias

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez el 26 diciembre, 2018
Mónica Heras Berigüete · 28 enero, 2019
Con estos experimentos para que los niños aprendan ciencias fomentarás su capacidad de análisis y pasarán un rato divertido. ¿Te animas a hacerlos?

La ciencia es algo que, bien explicado, puede llegar a apasionar a los niños. Les ofrece la posibilidad de entender el mundo que les rodea y puede resultar muy divertido hacer ciertas comprobaciones. Por eso queremos proponerte una serie de experimentos para que los niños aprendan ciencias de forma fácil.

¡Hagamos ciencia!

Un huevo que se hace piedra

Con este experimento van a ver cómo un huevo se hace irrompible solo con ayuda del vinagre. Vas a necesitar:

  • Un huevo
  • Un bote de cristal con tapa
  • Vinagre blanco

Introduce el huevo en el tarro y rellena 2/3 partes con el vinagre y tápalo. Déjalo reposar durante 48 horas y saca el huevo. Tendrá una tonalidad anaranjada y verás que no se puede romper. ¿Por qué? Esto sucede debido a que la cáscara de huevo está compuesta de carbonato de calcio, y como soluble en el vinagre, ha creado en su lugar una dura capa resistente.

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Caminar sobre huevos

Como ves, los huevos permiten hacer varios experimentos. Pregunta a los niños qué sucedería si nos ponemos de pie sobre una cama de huevos. Seguro que todos están convencidos de que se cascarán, pero tú les vas a demostrar no es así.

¡Manos a la obra! Necesitarás colocar los huevos en hueveras, todos en la misma posición. Comprueba antes que ninguno de ellos tiene fisuras. Ayuda al niño a pisar con el pie sobre los huevos y a que distribuya su peso de manera uniforme —esto es lo más importante—.Cuando esté bien asentado sobre los huevos, suéltalo.

Los huevos no se rompen debido a que su forma es muy similar a la de un arco tridimensional, una de las formas arquitectónicas que resisten la presión uniforme.

Obtener una pila o batería a partir de un limón

Este experimento podrás hacerlo con tan solo un limón, un tornillo y una moneda de cobre. Haz dos cortes el limón. En uno de ellos introduce el tornillo y en el otro la moneda de cobre. Si tienes un multímetro podrás medir la corriente eléctrica que estás generando y puedes utilizar varios limones para lograr encender algún aparato eléctrico.

Esto ocurre porque el tornillo cede electrones a la moneda de cobre y genera una pequeña corriente eléctrica.

Un termómetro casero

Para fabricar un termómetro atmosférico vas a necesitar algunos materiales que sueles tener en casa:

  • Botella vacía de 50 ml
  • Pajita transparente
  • Plastilina
  • Agua (para rellenar la botella)
  • Tijeras
  • Bowl con agua caliente
  • Colorante alimentario
  • Alcohol y hielo para calibrar

Paso a paso:

  1. Haz un agujero en la tapa de la botella con ayuda de las tijeras y mete por ahí la pajita.
  2. Para sellarlo bien, rodéalo con plastilina para que no haya fugas.
  3. Llena la botella de agua hasta la mitad.
  4. Añade unas gotas de colorante casero, para que se aprecie con más claridad cuando el agua suba por la pajita.
  5. Cierra la botella y asegúrate que la pajita llega a la zona en la que comienza el agua.
  6. Ahora calienta agua en el bowl y mete la botella al baño maría. Esto provoca que las moléculas se agiten más deprisa y empujen el líquido por la pajita hacia arriba.
  7. ¡Mira cómo el agua caliente sube por la pajita!
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Dependiendo de la edad de los niños puedes aumentar un poco de complejidad calibrando el termómetro. Para ello añade alcohol a tu mezcla. Necesitamos marcar dónde están los 90ºC, por lo que vas a llevar el agua a punto de ebullición y sumergirás la botella durante 5 minutos. Marca el punto donde sube el agua y ahí están los 90ºC.

Haz lo mismo para indicar dónde se ubican los 0ºC y sumerge la botella en un bowl con agua y hielo durante otros 5 minutos. Así ya tienes ubicados los 0 y los 90ºC y podrás calcular (a ojo) las temperaturas intermedias.

Despierta el interés en ellos, haz que se hagan preguntas y que se olviden por un rato de los aparatos electrónicos.