3 pasos de la técnica sándwich para cambiar la conducta de tu hijo

María José · 23 marzo, 2017

Los niños se comportan de forma que en muchas ocasiones puede hacer que los padres pierdan los nervios. Es bastante habitual que un niño tenga un mal comportamiento, pero siempre, un mal comportamiento estará indicando unas necesidades emocionales no satisfechas en los niños, y que los padres tienen la obligación de identificar para poder guiar a sus hijos emocionalmente.

Existe una herramienta cada vez más extendida para trabajar con los niños que desobedecen, que pegan o que tienen un comportamiento algo inadecuado. Se llama ‘la técnica del sándwich’ y es una técnica muy útil porque no tiene que ver para nada en castigos, sino en los elogios. Los niños al recibir el refuerzo positivo de los elogios mejorarán su conducta casi de forma automática.

La técnica del sándwich para mejorar la conducta infantil

La técnica del sándiwch es una técnica que deja los castigos a un lado y que se basa en las críticas positivas, es decir, en las críticas constructivas. Antes de decir algo negativo a los hijos, es importante suavizar ese comentario y enviarlo como mensaje positivo y es mejor hacerlo en forma de elogio. Esta técnica tiene tres pasos fundamentales que es necesario tener en cuenta para poder realizar correctamente.

Hacer un elogio sincero

Los elogios deben ser sinceros porque los niños son expertos en descubrir si una persona dice la verdad o no. Antes de decirle a un niño que cambie la conducta de forma negativa, es mejor empezar la frase por un elogio que sea breve y sincero. Por ejemplo, se le puede decir algo como: ‘Tú sabes portarte muy bien cariño…’ Así el niño recibirá el mensaje de forma positiva desde el principio.

Pedir que cambie de conducta

Después de comenzar con un elogio, es muy importante pedir exactamente al niño qué es lo que debe cambiar. Es el momento de explicarle qué se espera de él y la conducta que puede mejorar.  En esta técnica, se debe lanzar el elogio y después de unos segundos, decir un ‘pero’ o algún conector en la frase, para después, lanzar la petición del cambio de conducta. Por ejemplo: ‘Tú sabes portarte muy bien cariño, por eso no es necesario que grites, puedes decir las cosas más calmado’.

Después de hacer la petición deberás explicarle por qué es importante cambiar la conducta, por ejemplo: ‘Si gritas no significa que te vaya a escuchar antes, gritando te pones nervioso y no podemos hablar bien, por eso es necesario que hables de forma más tranquila’. Después, es importante volver a repetir cuál es el comportamiento esperado para que realice.

Agradecer el buen comportamiento

Nunca hay que dar por hecho que los niños deben comportarse bien porque es su obligación, deben saber que los adultos somos agradecidos ante un buen comportamiento. Siempre que un niño es capaz de modificar su conducta, debe aprender que no lo hace para satisfacer a los padres y ya está, sino porque es necesario aprender un buen comportamiento para mejorar las habilidades.

Al final del proceso es importante acabar con un mensaje positivo después de pedir el cambio de conducta (pedir, que no exigir). En este sentido, es buena idea acabar diciendo algo como: ‘Muchas gracias por haber dicho las cosas más calmado, así hemos podido hablar mucho mejor’. También puedes pedirle un deseo futuro. ‘Cuando te enfades dímelo y buscaremos una solución juntos’.

La técnica del sándwich es adecuada para utilizarla con niños y niñas de cualquier edad. Es una técnica positiva que refuerza no solo la conducta positiva del niño, sino también la confianza en sí mismo.

El niño se sentirá valorado, querido, y lo que es más importante: respetado. Los niños aprenderán a tomar decisiones correctas por sí mismos y también, aprenderán a tener la responsabilidad de sus propias acciones.

Con esta técnica podrás ayudar a tus hijos a entender los buenos comportamientos y además, a que sean ellos quienes decidan cómo comportarse gracias a tu guía llena de amor y cariño. También, al comenzar con un mensaje positivo estarás condicionándote de forma positiva y evitarás caer en el enfado precipitado o en castigos inadecuados e impulsivos.