Di “No” a la conducta, pero “Sí” al niño

Mariajose 28 febrero, 2017

Cuando un niño tiene una conducta inadecuada, muchos padres caen en el error de culpar a los niños en lugar de fijarse en las conductas y de ayudar a los pequeños a darse cuenta de ellas para poder corregirlas. Es necesario que los padres aprendan a decir ‘no’ a la conducta pero ‘sí’ al niño. Los niños cometen errores y cuando eso ocurre los padres no deben destrozar la personalidad de los pequeños. 

La clave está en aprender a corregir el comportamiento y salvar la personalidad del niño al mismo tiempo. La buena noticia es que hay formas en que puedes hacerlo. Primero, debes entender que los niños no son perfectos y que pueden necesitar tu guía para adaptarse a las circunstancias, pero que su personalidad y su manera de ser debe ser cuidado. 

Decir “No” a la conducta, pero “Sí” al niño

Una disciplina consistente

¿Cuántas veces te caíste de la bicicleta antes de encontrar el verdadero equilibrio que te permitió montarla? Igual es para tus hijos. Los niños pequeños repetirán el mismo mal comportamiento una y otra vez, y deberás tener paciencia y constancia para repetirle cuál es el comportamiento adecuado y además, enseñárselo a través del ejemplo. No hay necesidad de perder la calma.

Expresar las expectativas

Normalmente los niños quieren complacer a sus padres y cuando lo hacen, sienten una gran sensación de seguridad. Pero cuando no lo hacen pueden reaccionar de dos maneras: se sentirán mal por decepcionarte o desafiantes y a la defensiva porque saben que estás molesto/a. Los niños necesitan saber qué es lo que han hecho mal para corregir su conducta. Si expresas claramente cuál es el mal comportamiento y cómo modificarlo, en el futuro lo podrá arreglar. 

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Involucrar a los hijos en la toma de decisiones

Si los dos primeros puntos citados ya los estás poniendo en marcha, entonces este punto es una necesidad. Le deberás dar al niño la oportunidad real de que escoja sus acciones mediante la determinación de sus propias consecuencias, por lo que deberás ayudarle a establecerlas. De esta manera el niño sentirá que tiene el control de lo que hará y de las consecuencias que recibirá (o no). 

Sin castigos, solo con consecuencias

Los castigos son impuestos por los adultos y no educan porque los niños no sienten la necesidad del cambio ni tampoco se les da la oportunidad de poder tener control sobre sus acciones. En cambio, con las consecuencias serán más conscientes de lo que puede suceder y sentirán el control y poder de escoger sus propias acciones. Es por esto que los castigos deben quedar en el olvido.

Consecuencias proporcionales

No tiene sentido castigar a un hijo o una hija sin salir un mes porque se le olvidó poner la mesa un día o castigarla sin ver la televisión un mes entero porque no hizo un ejercicio de matemáticas. Además de que los castigos no deben ser utilizados porque no educan, si se piensan en consecuencias deberán siempre proporcionales a la falta cometida y tu hijo/a deberá estar involucrado/a en la decisión de esta consecuencia.

Disciplina con calma

Cuando se necesita disciplinar a los hijos es importante hacerlo desde la calma y el cariño. Cuando estás molesto/a y quieres impartir disciplina efectiva, lo más importante es respirar hondo y no dejar que los nervios dominen la situación. La diferencia entre la disciplina positiva y la negativa, es el control interno. Un padre o madre fuera de control que castiga a un niño con ira no corregirá el mal comportamiento… lo agravará.

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Contrato familiar

Si tienes problemas para que tus hijos cumplan las normas, se deberá crear un escrito. Los contratos familiares son excelentes herramientas que ayudarán a tus hijos a aprender que las reglas familiares son lo más importante. Se puede hacer con cualquier tarea o problema que haya. En el contrato familiar se deberán dejar claras las normas a cumplir y las consecuencias tanto positivas como negativas que habrán en caso de cumplirlas o no cumplirlas.

Que no falte una buena comunicación

Cuando se implanta disciplina y se quiere corregir la conducta sin poner etiquetas a los niños, es necesario que exista una buena comunicación. Los niños necesitan sentir seguridad y confianza en la comunicación con sus padres, que deberá ser abierta y flexible. De esta manera los hijos podrán ser buenos receptores de las lecciones y las enseñanzas de sus padres. 

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