Vigorexia: obsesión por el deporte y el físico perfecto

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga María Alejandra Castro el 5 febrero, 2019
Mervis Romero · 5 febrero, 2019
Realizar actividad física a diario, de forma moderada, es saludable. No obstante, cuando esto se lleva más allá, puede llegar a convertirse en un trastorno conocido como 'vigorexia' o 'complejo de Adonis'.

La obsesión por el deporte o mejor dicho, la búsqueda incansable por el cuerpo perfecto mediante la actividad física, puede llegar a ser un problema mejor conocido como: vigorexia. Y si bien es difícil de detectar, se trata de una realidad muy presente en la población y, especialmente, en personas jóvenes.

Cuando se deja de prestar atención a las prioridades y necesidades cotidianas, se modifica la alimentación drásticamente, se comienza a establecer toda la vida en torno al ejercicio y hay una preocupación exagerada por el aspecto físico, la salud está en riesgo. Y no solo la física, sino la mental. 

¿Qué es la vigorexia?

También conocida como ‘complejo de Adonis’ o ‘anorexia atlética’, la vigorexia es un trastorno en el que la persona se percibe a sí misma como alguien débil, demasiado delgado, con poca masa muscular. En otras palabras, el sujeto tiene una imagen corporal distorsionada de sí mismo. Como consecuencia, la persona se ejercita de forma exagerada y modifica su dieta de forma drástica. Sí, es un tipo de adicción.

La vigorexia es un trastorno mental.

Este trastorno comparte rasgos con la anorexia y los trastornos obsesivo compulsivos (TOC). Por ejemplo: la fijación por conseguir cierta imagen -que viene a ser el cuerpo perfecto- y la respectiva compulsión -hacer ejercicio repetidamente-.

Es cierto que la práctica de deporte beneficia a la salud en diversos aspectos e, incluso, ayuda a tener disciplina. Sin embargo, cuando se convierte en algo que va más allá de una obligación, como una especie de esclavitud, e implica una dependencia, no se está yendo por buen camino.

No es fácil detectar la vigorexia a simple vista, dado que los vigoréxicos lucen un buen aspecto; pero eso no significa que no se pueda diagnosticar. De hecho, los profesionales suelen diagnosticarla como: trastorno dismórfico corporal (TDC). 

Cuando una persona tiene este trastorno, siente la necesidad de hacer ejercicio físico constantemente. No se siente satisfecha consigo misma y considera que ”no trabaja lo suficiente” por lograr su meta. Y por supuesto, tampoco consigue disfrutar la actividad que realiza realmente.

¿Causas?

Se desconoce cuál puede ser la causa exacta del problema. Sin embargo, se considera que hay múltiples variables socioculturales que influyen considerablemente en su desarrollo. A continuación se presentan los principales factores de riesgo.

Factores de riesgo

  • Baja autoestima. 
  • Tendencias obsesivas.
  • Uso de redes sociales.
  • Ser de sexo masculino.
  • Tener entre 18- 35 años de edad.
  • Ser deportista o atleta profesional.
  • Estereotipos, prejuicios y conceptos erróneos socialmente aceptados (relacionados al culto a la imagen).
  • Tener antecedentes de experiencias traumáticas relacionadas al cuerpo.
  • Predisposición psicológica a sufrir algún tipo de dismorfia corporal.

 Según las investigaciones, la vigorexia tiene mayor incidencia en personas del sexo masculino que en el femenino.

Tratamiento

El apoyo del entrenador también es importante en el tratamiento de la vigorexia.

Una vez que la persona reconozca que tiene un problema, será más fácil comenzar a ayudarla. Pero el primer paso debe darlo por sí sola. A partir de allí, se podrá trabajar en el estilo de vida y en las mejores formas de mejorarlo. No solo se deberá moderar la duración del ejercicio, sino otros aspectos, como la dieta.

Evidentemente, el enfoque del tratamiento debe ser multidisciplinar; es decir, no solo debe implicar atención psicológica regular sino también, control de un nutricionista y apoyo de un entrenador.

El principal objetivo es ayudar a la persona a admitir que tiene un problema y que tiene que cambiar su estilo de vida de inmediato. Sobre todo, debe aprender a llevar una alimentación balanceada, que incluya todos los grupos de alimentos. A su vez, se debe eliminar el consumo de esteroides y sustancias afines para tener un alto desempeño y ganas masa muscular en poco tiempo.

Desde el punto de vista social, hay que enseñar a la persona a no dejar de lado sus obligaciones y prioridades por ir a practicar deporte o hacer ejercicio. La labor será difícil e intensa, pero debe llevarse a cabo para impedir que la persona ponga en riesgo su vida.

La Organización Mundial de la Salud recomienda practicar, como mínimo, 30 minutos de ejercicio al día. Así que, cuando se pasan más de 3 horas al día en el gimnasio, se está excediendo la cantidad de tiempo recomendada.

  • Serna de Pedro, I. (2004). Anorexia y vigorexia.
  • Dorado, Oscar. (2019). Vigorexia: obsesión por el ejercicio. Eres Deportista. [En línea] Disponible en: https://eresdeportista.com/salud/vigorexia-obsesion-por-el-ejercicio/
  • Martell Alonso, C. a. (2006). Vigorexia: enfermedad o adaptación. Lecturas: Educación Física y Deportes.
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