Soy mamá, no una sirvienta

Soy mamá, no una sirvienta

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“Soy mamá”, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza al escuchar esta frase? ¿Alegría, satisfacción, felicidad o por contra sacrificio, desesperación, esclavitud? Aunque la llegada de nuestro hijo al mundo es posiblemente el momento más importante de nuestra vida y el sentimiento más expresado con la palabra felicidad, conocido es de todos la problemática que surge en casa con la gran cuestión: ¿Soy mamá, o una sirvienta

 ¿Quién debe asumir el peso de las tareas domesticas? ¿Debe ser mamá mi sirvienta? ¿Es positivo y acertado “descargar ”a los hijos de toda labor y ayuda en casa pensando que están demasiado agotados con sus propias tareas? Y la cuestión más importante: ¿cómo afectará esta visión a mi hijo en la edad adulta? 

“Ser una buena madre, esposa o persona no significa pasar la eternidad limpiando tu casa. Si dejas de ver demasiado tiempo a tu familia y amigos, ellos van a empezar hacer su vida sin ti. Confía en mí.”

Constance Hall-      

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Soy mamá, no tu sirvienta

En la mayoría de los hogares, sobre todo en los países occidentales, se tiene la mala costumbre de que los niños solamente reciban y no den, ocasionando un gran problema en la edad adulta y haciéndoles creer equivocadamente que mama será su sirvienta personal.

Podemos llegar a pensar que solo es un problema de educación y, por tanto, minimizar el asunto, llegando a creer ingenuamente que se resolverá sin más contratiempos en la edad adulta. Lo que es cierto es que  la primera que tiene que tener el concepto claro de ser mamá y no una sirvienta debe ser una misma. Pero debes dejar claro algo a tu hijo: Soy mamá, no tu sirvienta.

¿Podría afectar al posterior desarrollo de nuestro hijo? ¿Llegará en la edad adulta a tener una visión distorsionada de la mujer? ¿Se observarán beneficios si me pongo manos a la obra de manera inmediata? Sin duda, dependerá de la importancia que le demos a esta cuestión  y lo dispuestos que estemos a lograr un ambiente de colaboración y ayuda mutua en nuestro hogar. 

Lo que se puede hacer ante el problema

Lo adecuado después de detectar el problema, e incluso antes de que surja, es actuar sin demora. Para que nuestro objetivo llegue a buen puerto y nuestro hijo no se equivoque viéndonos como la sirvienta de casa y la supermamá que no necesita ayuda de nadie, la primera en desechar esa misma idea debe ser una misma.

Empieza asignando tareas al niño desde que es pequeño

Los expertos recomiendan empezar con dos años o incluso menos. Por ejemplo, los niños pueden recoger sus juguetes, coger del suelo lo que hayan tirado o traer la ropa a la cama.

Lógicamente, se asignaran tareas adecuadas a su edad, como hacer la cama, poner una lavadora o incluso cocinar cuando no hay peligro en ello. Resiste siempre el impulso de terminar la tarea por ellos porque se sienten cansados o porque no lo hacen del todo como nos gustaría.

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El objetivo que se pretende no es que el niño haga la tarea como un adulto, sino ayudarle a cambiar en su mente la idea de la mamá sirvienta que hace todo en casa. Deben ver desde pequeños el esfuerzo que hay detrás de las tareas a realizar y apreciarlas, convirténdose así en adultos responsables.

Haz ver al niño la importancia de ayudar a los demás

Se ha observado que cuando se asignan a los niños tareas en el hogar se acostumbran a anteponer las necesidades de los demás a las propias, lo que dará lugar a que de mayor vea de forma natural el ayudar a otros, y por tanto, se convierta en un adulto altruista y responsable.

Hay más felicidad en dar que en recibir

-Cita bíblica-

De esta manera vamos alcanzando el objetivo deseado, que tengan una visión correcta de la vida adulta y no crea que todo el mundo va a estar a su servicio y disposición, incluido su madre.

Por lo tanto, si queremos ser mamás felices y criar hijos maduros y reponsables, enseñemos a nuestros hijos desde muy pequeños a ver que, no solo mamá, sino también ellos tienen su propia responsabilidad en el hogar. Así no tendrás que decir: Soy mamá, no tu sirvienta.