Sorpresa ante una ecografía en El Congo

Amanda · 29 mayo, 2016

La mayoría de las mujeres en España y muchas otras regiones del mundo dan por hecho que cualquier prueba prenatal es posible en casi todos los hospitales a los que acudan. Sin embargo, la realidad en otras sociedades es muy distinta, incluso, es asombrosa y hasta triste; por ejemplo, una ecografía en El Congo es capaz de producir la mayor de las sorpresas.

El Congo es una región de África Central conocida por sus enormes riquezas naturales; lastimosamente una serie de conflictos políticos ha generado un déficit en el sector sanitario, especialmente en la infraestructura y los servicios públicos. La República de El Congo en sus principales ciudades ha conservado su cultura ancestral casi intacta, su sociedad se ha desarrollado con gran lentitud y precaución.

Se cree que el principal mercado a ampliar en esta zona, se enfoca en los principales avances tecnológicos, siendo la telefonía, internet y transporte, las más solicitadas. En este sentido, se reconoce la necesidad de incorporar la tecnología al sistema de salud, la cual aun sigue siendo un fenómeno insospechado para ellos.

Una ecografía es quimérica

El principal obstáculo para que los avances en salud lleguen a las madres de El Congo y a todos sus habitantes, es la economía. Sin dudas los costes por servicios sanitarios se encuentran muy por encima de lo que la mayoría de los ciudadanos puede pagar; razón por la cual han sido azotados por epidemias y brotes de enfermedades que han diezmado a la población.

La violencia, los desplazamientos y el control militar, también es una limitante para que los servicios de salud pública lleguen a las poblaciones remotas. En años recientes ha habido casos de secuestro y violencia contra trabajadores médicos de organismos de ayuda.

Pese a la mayoría de los obstáculos, en ocasiones puede llegar un cecógrafo portátil a las regiones más apartadas. Este arribo causa sensación entre los pobladores, incluso en Kinhasa, la capital de la República del Congo. El acontecimiento no solo es bueno, pues todavía existe cierto recelo por el aparato en sí, lo que despierta reacciones adversas en los congoleños.

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Como ha de esperarse, los hijos de El Congo no se esperan de la misma manera que en otras regiones del mundo. La mayoría de las mujeres dan a luz sin haber tenido una consulta prenatal, sin recibir atención médica y sin tratamiento alguno; no se trata de un descuido, sino de algo que no existe en sus vidas.

Difícilmente una futura madre africana podría imaginar que conocerá el sexo de su bebé antes de que este nazca, al menos que las matronas o el brujo hayan acertado en sus predicciones. La perplejidad por descubrir la función de la ecografía no se hace esperar, sucede ante ellas algo imposible: poder ver a su hijo dentro del útero.

El valor de la ecografía

Que un médico logre que una madre de El Congo asista un par de veces a consulta durante su embarazo es un gran mérito. En aquella región existe una valoración ambigua respecto a la ecografía, puede costar mucho dinero pero no vale nada para ellos; es decir, los ciudadanos consideran innecesario este examen y hasta les parece malo.

Para las futuras madres no pasa de ser una historia interesante que contar, es para ellas un acto de magia que no influirá para nada en sus vidas. Como es de esperarse, en esta región pocos reconocen que una ecografía podría salvar sus vidas y las de sus bebés; pese a las limitaciones, en las ciudades existen albergues especializados en maternidad, sería relevante que asistieran cuando todavía hay tiempo y no solo cuando sienten que van a morir.

Samaritan's Purse water & hygiene projects in Banda, Congo.
Samaritan’s Purse water & hygiene projects in Banda, Congo.

El promedio de hijos por madre en El Congo es de cinco, la mayoría de ellas muy jóvenes; pero casi todas desconfían de los médicos y sus tratamientos. Las poblaciones remotas pueden tener acceso a dispensarios populares, pero ellos prefieren asistir al curandero; la cultura médica es muy baja en la región.

Programas de ayuda como el proyecto “Una maternidad sin riesgos”, intenta proceder efectivamente para conseguir bajar la tasa del 75% de mortalidad materna en el mundo. El propósito de estos programas no solo es el de concientizar a la población respecto a la importancia de la consulta médica, también ofrecen apoyo profesional a través de su gran voluntariado médico como el que llevó las “alucinantes” ecografías a El Congo.