Sorprendentes casos de bebés prematuros

Amanda · 11 junio, 2016

El nacimiento de bebés prematuros siempre es causa de preocupación para familiares y especialistas, pues se considera un proceso riesgoso en el cual el pequeño lucha por su vida. Este tortuoso momento en el que el niño debe ser sometido a distintos procedimientos médicos para mantenerse con vida puede prolongarse, pero muchos de estos niños han logrado recuperaciones sorprendentes.

Las historias de estos pequeños sobrevivientes sirven para reflexionar sobre la importancia de cuidar nuestro embarazo y dar valor a la vida que estamos formando. Estos bebés vienen al mundo de manera anticipada, a luchar y poner a prueba la capacidad de su familia; tras un período difícil, renace la esperanza con estos finales felices.

En este post te contamos sobre aquellos pequeños que contra todo pronóstico hoy en día han logrado tener una vida normal. Les contamos el recuerdo de nacimientos prematuros que dejaron huella por sus sorpresivos desenlaces.

El bebé de 24 semanas

Se trata de una niña nacida en México cuando apenas la madre cumplía las 24 semanas de gestación; pesaba unos 440 gramos al nacer. Su nacimiento se produjo con antelación debido a problemas de salud de la madre, quien diera a luz por medio de cesárea dentro del Centro Médico La Raza.

La pequeña de nombre Shiryu Juárez, nació con poca expectativa de vida puesto que presentaba serios problemas respiratorios a causa de la falta de maduración pulmonar. Otra complicación era su incapacidad de controlar la temperatura corporal, por lo cual debió ser recluida en cuidados intensivos por al menos cincuenta días.

Al cabo de este periodo de recuperación, sorprendentemente la bebé logró respirar sin ayuda, pudo alimentarse convenientemente por medio de la leche materna y alcanzó los dos kilogramos de peso. Recibió el alta en perfecto estado de salud, para sorpresa de los especialistas.

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Hasta ahora la más pequeña

Se cree que al menos 500 bebés prematuros nacen cada año tan solo en España; son considerados prematuros aquellos que se adelantan a las 38 semanas. El caso de Amilia, es hasta ahora uno de los más sorprendentes, porque se trata de un nacimiento con apenas 21 semanas de gestación.

La pequeña nació en Miami, Estados Unidos, en el año 2006 y es según los expertos la más prematura de la historia. Otros bebés se han adelantado en su nacimiento, pero no todos han logrado sobrevivir, tan solo Amilia hasta ahora comenzó su lucha midiendo unos escasos 24 centímetros y pesando 284 gramos.

Como es de suponerse, no había mucha expectativa en cuanto a la recuperación de la bebé. Había nacido con vida, pero sus complicaciones respiratorias la acechaban como a todos los bebés prematuros; además, tuvo una leve hemorragia cerebral y superó numerosas intervenciones quirúrgicas.

Con vida y saludable

La historia de Camila es sorprendente porque no solo fue una bebé prematura, sino además, porque nació con un serio problema de septicemia y con uno de sus pulmones colapsado. La pequeña vino al mundo cuando su madre cumplía las 25 semanas de gestación, sin embargo, ya había amenazado con nacer antes.

Camila pesaba un poco más de 500 gramos al nacer, peso con el cual debió superar más de un mes en cuidados intensivos, un sinfín de procedimientos médicos y la amenaza de ser afectada irremediablemente por el oxígeno. Después de dos meses de estar recluida en el hospital, la pequeña se había recuperado con éxito.

Se creía que la cantidad de oxígeno que se le administró a la niña podría producirle ceguera y que otros procedimientos quizá afectarían su desarrollo. No obstante, sorprendentemente logró una recuperación integral, que le permite vivir como una niña normal.

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Prematura en todos los aspectos

Otra niña, Alejandra Barría en la actualidad tiene veinte años; nadie que no la conozca podría sospechar que al nacer era un ser impresionante. Sus padres cuentan que era tan pequeña, sin uñas, sin cabello, ni pestañas y tampoco cejas; pesaba cerca de un kilogramo y sus primeros meses de vida fueron muy críticos.

La madre de Alejandra había sufrido de apendicitis cuando tenía 22 semanas de embarazo, por lo cual tuvo que ser intervenida quirúrgicamente. Antes de realizar el procedimiento, los doctores temían que su bebé no sobreviviera, por lo que trataron de mejorar las posibilidades de la niña.

Luego de soportar sorpresivamente la intervención, al cabo de 20 días, se adelantó el parto. Previamente, los especialistas habían intentado madurar los pulmones de Alejandra, con el objeto de prepararla en caso de que se adelantara su nacimiento después de lo sufrido por la madre.

Al nacer, la pequeña venía con distintas complicaciones, no solo era el sistema respiratorio, también sufrió de un colapso renal, una atrofia cerebral y le sobrevino un ductus arterioso. Ya no solo se temía por su vida, pues si sobrevivía también estaba en riesgo su desarrollo neurológico.

Contra todo pronóstico, la niña logró su total recuperación después de pasar ocho meses en el hospital. Afortunadamente, ninguna de las temidas secuelas hoy en día se han manifestado en su vida; su historia sirve todavía de fortaleza a sus padres y a otras familias.