Síndrome del niño rico

Leticia · 14 octubre, 2017

“Érase una vez un hombre tan pobre, tan pobre, que sólo tenía dinero”. Y es que la riqueza material no aporta ningún tipo de riqueza emocional. El síndrome del niño rico es real, y por eso queremos contarte todo sobre él.

Vivimos en una sociedad de consumo exacerbado. No es ningún secreto que la sociedad nos presenta numerosos productos que nos hacen creer que solo con poseerlos seremos felices.

Pero, ¿la felicidad es realmente eso? Cuando somos niños, no damos tanta importancia a las cosas. De hecho, lo material es, para un niño, sólo un medio para divertirse. Nunca un fin en sí mismo. Sin embargo, se está llegando al punto crítico en que se educa por y para poder tener cosas. Nace entonces así el síndrome del niño rico.

Síndrome del niño rico

El síndrome del niño o “ricopatía” es un trastorno asociado a aquellos niños que han crecido en ambientes de sobreprotección y compensación material por falta de atención, tiempo o cariño. No tiene por qué darse necesariamente en familias adineradas, sino también en familias de clase media que utilizan estos recursos materiales como método de crianza.

Los afectados por este síndrome suelen presentar un comportamiento de “niño mimado” o malcriado, que cree tener derecho a todo y que no pregunta ni pide, exige.

Son niños perezosos y que tienen muy baja tolerancia a la frustración, lo cual les hace no saber gestionar el hecho de que no se les otorgue lo que piden. También suelen ser violentos y presentar ataques de rabia cuando no consiguen lo que quieren.

Regalar muchos juguetes no suple el tiempo en familia

Consecuencias del síndrome del niño rico

Estos niños acaban sufriendo varios problemas en el desarrollo de su personalidad. Cuando estos niños crecen, suelen presentar:

  • Baja autoestima. No se les ha ayudado a desarrollar su potencial, ya que siempre se les ha dado todo sin que hayan tenido que hacer nada, esto es, sin esfuerzo.
  • Mala gestión emocional. No saben qué hacer con sus propias emociones y estas les provocan más de un disgusto. Nadie les ha indicado qué hacer cuando están tristes, enfadados o contentos, por lo que carecen de herramientas de gestión emocional.
  • Muy baja tolerancia a la frustración. No son capaces de asumir que hay momentos en que no se consigue lo que uno quiere y que las cosas no siempre suceden como esperamos.
  • Agresividad. Presentan altos niveles de agresividad debido a los puntos anteriormente comentados. Normalmente presentan problemas de conducta en el ambiente escolar, familiar y/o social.
  • Alcohol y drogas. Un alto porcentaje de adolescentes criados en estos contextos presentan problemas con el alcohol o la marihuana.
  • Bajo rendimiento académico. Suelen presentar un bajo rendimiento escolar ya que no tienen capacidad de visualizar metas en la vida.

Lo realmente importante no se mide con cosas ni se consigue con dinero

¿Responsabilidad de los padres?

En numerosos casos sí lo es. En un intento de introducir a su hijo en esta sociedad consumista, muchos padres creen que lo importante es que su hijo tenga de todo, y si es por duplicado, mejor.

Así, abastecen a los niños de numerosos juguetes, los últimos modelos de móviles y un sin fin de ropa que en realidad no necesitan. Muchas veces lo que pretenden no es otra cosa que compensar el tiempo que no pueden dedicarles con aquello que creen que puede suplir su ausencia. Sin embargo, esto es un grave error que puede traer consecuencias desfavorables a los niños.

Además, muchos de estos padres se caracterizan por ser muy permisivos con sus hijos, lo que desemboca en falta de límites y poco cumplimiento de normas.

Tener muchos juguetes puede hacer que el día de mañana nuestros hijos sean caprichosos y egoístas

¿Qué se puede hacer para no llegar al síndrome del niño rico?

  • El tiempo que emplees con tus hijos debe ser de calidad. Es comprensible que trabajar es una necesidad, pero el rato que pases con ellos debe ser el mejor del día para todos. Intenta aprovecharlo para jugar con él y también para brindarle tu ayuda con las tareas escolares y el estudio.
  • Establece normas. Los niños necesitan límites y normas que los ayuden a diferenciar lo que les conviene de lo que no. No se trata de ser autoritario, existen mil formas de educar adecuadamente sin llegar a eso.
  • Haz que su esfuerzo tenga recompensa. Enséñales que con esfuerzo serán capaces de lograr muchas cosas. Para ello, ayúdalos a descubrir sus cualidades y a potenciarlas. Además, podrás premiarlos cuando consigan un logro siempre que consideres previamente qué premio es el más adecuado para cada edad y sin sobrepasar unos límites.

Conoce el primer caso de exculpado por padecer síndrome de niño rico en este link.