Sé cada día una mejor madre

Agetna · 27 septiembre, 2016

¿Cómo ser mejor madre? Es posible que muchas de nuestras lectoras se hicieran la pregunta más de una vez. Quizás porque en algún instante de incertidumbre titubearon acerca de si la educación que le brindan a su hijo, y el tiempo que le dedican, son suficientes.


Puede que les haya costado y cueste elegir, por ejemplo, entre dar permiso para que coma caramelos o decirle: “no, eso es dañino”, porque sienten que en cualquiera de los casos van a reprocharse alguna cosa.

Y luego los afamados consejos que nunca pedimos y siempre nos dan:

“Déjalo, él es un niño como los demás. No seas tan dura”.

“No se lo permitas, los caramelos van a quitarle el apetito, contienen mucha azúcar y producen caries”.

Entonces comienza la duda progresiva de: ¿estoy actuando bien? Duda que nace por cosas tan insignificantes como dejarle o no comer un caramelo, pero que se va incrementando con el paso del tiempo y extendiéndose hacia otros ámbitos hasta inundarles la consciencia.

Mamá primeriza 3

Para que aprendas a ser una buena madre, o no te quepan dudas de que lo eres, en el presente post, te hablamos al respecto.

Las mejores madres del mundo

Las mejores madres del mundo no son las heroínas que vemos en las películas. No son de las que sabemos por los cuentos de hadas que podemos leer en los libros.

Son mujeres comunes, de a pie, que no temen afrontar el mundo venga como venga cuando. Cuando se trata de sobrevivir en un ambiente polémico que corre a la velocidad de la luz todo vale.

Tú misma eres la mejor madre que existe. Luego del alumbramiento preferiste anteponer las necesidades de tu hijo por delante de las tuyas. No tuviste miedo de pausar o incluso apagar uno de tus sueños, para darle una existencia más plena.

Por el hecho de preocuparte de ser una mejor madre te conviertes en una de ellas.

Consejos para ser una mejor madre

Esfuérzate por ser cada día mejor madre

Ser cada día una mejor madre debe ser la premisa de todas las que son bendecidas por la naturaleza con el nacimiento de un hijo.

Quien quiera superarse como educadora, guía y fuente de amor inagotable puede y debe hacerlo. ¿De qué forma? Siendo:

Paciente

Una de las grandes virtudes de una buena madre es la paciencia. La mujer que no tenga esa cualidad es preferible que nunca se convierta en madre.

A los niños hay que tenerles toda la paciencia del mundo para aceptar que se comporten como niños. En esto se deben incluir sus experimentos y constantes travesuras.

Por ellos hay que esperar y darles libertad para que hagan todo a su tiempo, sin apresurarlos, forzarlos, o privarlos

Amorosa

El amor es el sentimiento más puro que une a dos personas en la vida, y el amor madre-hijo no tiene comparación.

La madre tiene que dedicar tiempo a acariciar, besar, “apretar”, abrazar, “mordisquear”, oler, hacer cosquillas, consolar, aguardar muy quieta al lado de su bebé para tener la dicha de observarlo esté despierto o dormido

Exigente

La disciplina y la buena educación van como bandera en la crianza de un niño.

Solo siendo exigente y luchando a brazo partido por impulsar a su pequeño hacia adelante, sacando lo mejor de él, destacando y aplaudiendo sus aptitudes a la vez que le censura lo mal hecho, ella se convierte en la mejor madre que su hijo puede tener

Perseverante

La perseverancia es otro de los valores de una buena madre. Ella es perseverante, incansable, tenaz, para estar siempre alerta y no desfallecer ante las muchas pruebas que le pone la grandiosa pero agotadora carrera de ser madre

Protectora

Hay que proteger a la personita pequeña y vulnerable de todos los peligros a los que se expone: accidentes, gérmenes, enfermedades…

La mejor madre se convierte en leona para proteger a su cría del peligro, aunque el enemigo sea un mosquito que ande rondando la cuna una noche de verano ¿Hay que comerse al mosquito?, mamá se lo come.

Sé cada día una mejor madre

Sé cada día una mejor madre para que la vida te premie con el hijo que deseas: el que se te parece en bondad, sinceridad, respeto e inteligencia.

Hazlo para que nunca tengas que reprocharte nada y por siempre vivas orgullosa de la mujer y la madre en la que te has convertido.