¿Se debe alternar paracetamol e ibuprofeno en niños?

22 junio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica Sara Viruega Encinas
La fiebre es la causa de consulta médica más frecuente en la infancia. Sin embargo, es un mecanismo de defensa de nuestro organismo contra las infecciones.

Alternar paracetamol e ibuprofeno en niños con fiebre es una práctica muy común. Sin embargo, tiene poca evidencia científica. Conozcamos más sobre ello en este artículo.

El paracetamol y el ibuprofeno son dos medicamentos habituales en el botiquín de cualquier familia. Ante cualquier problema, suelen ser nuestros primeros aliados. Sin embargo, no hay que olvidar que son fármacos y no están exentos de problemas, especialmente si los utilizamos mal. Veamos cada uno de ellos con más detalle.

Paracetamol e ibuprofeno

¿Qué es el paracetamol y para qué se utiliza?

El paracetamol en un fármaco con propiedades analgésicas y antipiréticas. Está indicado para el tratamiento sintomático de la fiebre y del dolor de intensidad leve a moderada.

En el organismo, actúa principalmente inhibiendo la síntesis de prostaglandinas a nivel del sistema nervioso central. A diferencia del ibuprofeno, no tiene efecto antiinflamatorio.¿Se debe alternar paracetamol e ibuprofeno en niños?

Las reacciones adversas producidas por el uso de paracetamol son raras. La única población de riesgo son los niños con problemas en el hígado o alérgicos a este medicamento.

¿Qué es el ibuprofeno y para qué se utiliza?

El ibuprofeno es un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) con propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antipiréticas. Su mecanismo de acción se debe a la inhibición de la síntesis de las prostaglandinas, las cuales desempeñan un papel esencial en la aparición de la fiebre, del dolor y de la inflamación.

Está indicado para el alivio sintomático de los dolores ocasionales leves o moderados, y para los estados febriles. Solo debe utilizarse para uso ocasional y durante periodos limitados de tiempo.

Las reacciones adversas más frecuentes del ibuprofeno son de naturaleza gastrointestinal. Pueden producirse úlceras pépticas, perforación o hemorragia gastrointestinal. Para minimizar los efectos adversos, se recomienda tomar el medicamento con las comidas o con leche.

La fiebre

La fiebre es, sin duda, la causa de consulta médica más frecuente en la infancia. Es un tema que genera mucha preocupación en los padres y, a menudo, se trata más como una enfermedad que como un síntoma.

Sin embargo, la fiebre es solo un síntoma, no una enfermedad. El objetivo ante un niño con fiebre no debería ser eliminar la fiebre, sino buscar la causa que la ha provocado para poder tratarla.

La fiebre, en nuestro organismo, es un mecanismo de defensa ante las infecciones. Cuando aparece, nos está indicando que el sistema inmunológico está funcionando y está combatiendo a los microorganismos invasores. Por eso, en ocasiones, eliminar la fiebre puede ser perjudicial.

El tratamiento antitérmico se debe administrar en función del estado general del niño. Esto quiere decir que solo deben ser utilizados si el niño se encuentra mal. En caso de que el malestar no se vea aliviado, se puede considerar cambiar de antitérmico.¿Se debe alternar paracetamol e ibuprofeno en niños?

¿Se debe alternar paracetamol e ibuprofeno en niños?

Actualmente, no existe ninguna indicación terapéutica para combinar o alternar antitérmicos. Los estudios no demuestran que la combinación de medicamentos produzca mayor beneficio que la administración de uno solo.

De hecho, la administración simultánea de paracetamol e ibuprofeno sí aumenta el riesgo de errores y de posibles efectos secundarios.

Lo recomendable, en caso de fiebre y malestar, es administrar paracetamol cada 4 o 6 horas, ya que tiene menos efectos adversos que el ibuprofeno. El paracetamol suele ser el fármaco de primera elección en estos casos.

Sin embargo, en ocasiones, puede preferirse ibuprofeno, especialmente cuando se busca un efecto antiinflamatorio, además del efecto analgésico y antipirético.

No obstante, siempre se deben seguir las indicaciones del pediatra, tanto respecto a la dosis como a la frecuencia y a la duración del tratamiento. Cada niño y cada situación son diferentes y es el médico el que debe pautar el tratamiento.