Relación entre deporte y autoestima

Corina González · 10 noviembre, 2018
A través de la práctica deportiva, mejoramos tanto el aspecto físico como el mental, lo que conlleva la renovación de la imagen personal, la elevación del estado anímico y los cambios positivos en los hábitos diarios.

La estrecha relación que existe entre deporte y autoestima ayuda al individuo física y mentalmente en lo que respecta al carácter, la disciplina y la responsabilidad, además de las metas que se haya planteado alcanzar. Esta simbiosis nos ayuda a centrarnos con mayor ahínco en las tareas y relaciones realmente importantes.

El deporte representa una opción no solo para la conservación de la salud, sino para el mantenimiento y la prolongación de la juventud física y mental. Esto quiere decir que fortalece la autoestima desde la niñez, en la adolescencia y, finalmente, durante la etapa adulta.

Deporte y autoestima van estrechamente de la mano. El primero propicia el alcance de logros y avances observables de las capacidades en una disciplina determinada. Por otro lado, la aceptación y reconocimiento de esos éxitos por parte de la familia, una persona querida o el grupo de iguales promueve la seguridad hacia sí mismo en el individuo.

El fracaso en la construcción de la autoestima

Es importante saber que los fracasos en determinadas circunstancias no son derrotas definitivas. Que nuestros hijos entiendan que cuando se practica deporte hay muchas de estas situaciones, pero que no por ello deben rendirse, es imprescindible. Por el contrario, estos reveses nos indican que debemos esforzarnos más para conseguir lo que anhelamos.

De los fracasos se aprenden valiosas lecciones que nos ayudan a evitar equivocaciones en el futuro. En consecuencia, se fortalece el concepto que tengamos de nosotros mismos; este, a su vez, se complementa con variables como la apariencia física, el comportamiento ante los demás y la retroalimentación que recibimos del entorno.

Sin embargo, lo realmente importante es como nos sentimos con nosotros mismos y cuán feliz estamos en las actividades que realizamos. Por eso, resulta fundamental dejar que los niños practiquen el deporte que más les guste y no el que decidan sus padres.

Los beneficios del deporte en verano para niños discapacitados.

Autoestima y deporte, aliados en el fortalecimiento del individuo

Una manera de reforzar la autoestima de los niños es a través de la práctica del deporte de su elección. Al hacerlo, es conveniente trazar objetivos en el corto, mediano y largo plazo; estas metas han de estar bien definidas para que, cuando se logren, aumenten la confianza en sí mismo.

Algunos objetivos pueden ser: asistir consecuentemente a los entrenamientos pautados con disciplina y constancia, manejar en el lapso de un mes una técnica a la perfección, iniciarse en las diferentes competencias, mejorar el rendimiento, entre otros.

Solo los chicos que se sienten bien consigo mismos, a pesar de estar conscientes de sus defectos, tienen la suficiente seguridad para acercarse a otras personas porque desean su compañía y compartir con ellos y no para reafirmarse como individuos. Cuando no poseen suficiente autoestima, los infantes son fácilmente sugestionados a hacer cualquier cosa para ser aceptados en un grupo determinado.

“Que nuestros hijos entiendan que cuando se practica deporte hay muchos resultados no deseados, pero que no por ello deben rendirse, es imprescindible”

Aportes del deporte a la autoestima

Los beneficios que brinda la práctica de deporte para la salud física y mental de cualquier persona son muchos. Entre ellos, podemos enumerar:

  • Ofrece la posibilidad de mejorar su imagen externa: esto eleva de manera exponencial la autoestima.
  • Mejora la salud: Por esto, el estado de ánimo cambia positivamente en el individuo.
  • Es una inyección intensa de energía, vitalidad y dinamismo: En consecuencia, la percepción que se tiene hacia uno mismo aumenta radicalmente.
  • Produce la liberación de endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad: Por lo tanto, la posibilidad de caer en un cuadro depresivo disminuye.
La educación física combina los juegos con la práctica deportiva.

  • Fomenta la interacción social: En la mayoría de los casos, cuando se practica deporte se está rodeado de otras personas, por lo que se potencia la sociabilidad en el individuo.
  • Eleva la seguridad personal y equilibra la mente: El motivo es que se invierte tiempo de calidad al hacer ejercicio.

Cualquier actividad deportiva irá en pro de la salud física y mental de nuestros hijos; por ende, generará aportes positivos para la autoestima. La sociabilidad y el carácter se ven reforzados en estas prácticas, además de los valores fundamentales, como el respeto por el prójimo, la responsabilidad y la disciplina.

Un joven feliz por lo que hace, que observa sus logros consecuentemente y recibe el reconocimiento de sus familiares y allegados será un adulto con un carácter forjado y autoestima indeleble. Gracias a ello, no tendrá dudas ni temores en plantearse nuevos retos que pongan a prueba sus capacidades.