¿Quién te cuida mientras cuidas al bebé?

29 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Tras el parto, toda la atención está puesta en el nuevo integrante de la familia. Mientras, la madre atraviesa a solas uno de los periodos más desafiantes de su vida.

Convertirse en madre es uno de los procesos más desafiantes en la vida de una mujer. Y digo procesos puesto que llegar a asumir completamente este nuevo rol requiere tiempo de adaptación física, psicológica y emocional. Se trata de un reto en el que no puedes abandonarte a tus emociones ya que hay una personita que depende de ti. Pero, entonces, ¿quién te cuida mientras cuidas al bebé?

Has vivido nueve meses de gestación cargados de ilusión por la llegada de tu hijo y colmada de atenciones por parte de tus más allegados. Sin embargo, desde el mismo momento en que diste a luz, todas las miradas se giraron hacia ese pequeño que acababa de nacer.

Y, aunque nada te hace más feliz que contemplar a tu hijo rodeado de personas que lo quieren, no puedes evitar sentir que todos te han dado la espalda. Y es que, a menudo, las personas parecen olvidar que los meses siguientes al parto son una etapa especialmente difícil y vulnerable para las madres. Con demasiada frecuencia, este periodo en el que más apoyo necesitan, termina viviéndose desde la soledad, la tristeza y el agotamiento. 

Una dura transición

El posparto supone importantes cambios físicos y emocionales para la mujer. Seguramente, se encuentre agotada y dolorida. Ha de acostumbrarse a observar en el espejo un cuerpo aún abultado pero ya sin su hijo en su interior. Además, puede experimentar intensas sensaciones de tristeza, irritabilidad y vacío favorecidas por los cambios hormonales que están teniendo lugar en su organismo.

Padres con su bebé recién nacido.

A todo esto han de sumarse las implicaciones psicológicas que supone asumir su nuevo rol de madre. Asimilar que ahora es responsable de otra vida, que existe un ser indefenso que necesita de ella para salir adelante. Comprender que su rutina nunca volverá a ser la misma, que habrá de renunciar a ciertas parcelas de su independencia y que ahora su identidad ha cambiado.

A pesar de todo, a las mujeres se les exige, de forma más o menos implícita, llevar a cabo esta compleja transición de forma rápida y armoniosa. Y, sobre todo, hacerlo solas. Se da por sentado que ellas deben cuidar al bebé, ocuparse de la casa, atender a la visitas y gestionar todas sus emociones prácticamente sin apoyo.

En ocasiones, esta idea está tan extendida que incluso las propias mujeres se sienten incapaces de delegar y pedir ayuda. Sienten que su nuevo rol incluye el sacrificio, la abnegación y el abandono del resto de áreas de su vida.

¿Quién te cuida mientras cuidas al bebé?

Un interesante proverbio afirma que hace falta todo un pueblo para educar a un niño, y esto debería llevarse a cabo desde el momento del nacimiento. Para evitar la sensación de aislamiento, soledad, incomprensión y sobrecarga, las madres necesitan poder contar con apoyos logísticos y emocionales.

Así, es imprescindible hacer efectivos los cuidados compartidos entre ambos progenitores, y resaltar el papel del padre como apoyo principal de la mujer en recuperación. Igualmente necesario y beneficioso resulta poder contar con familiares y allegados que puedan aligerar la carga. No solo relevando a la madre en el cuidado del bebé, sino ocupándose de otras tareas tales como la limpieza, la cocina o el cuidado de los hijos mayores.

Bebé llorando mientras su madre y se pregunta quién la cuida a ella mientras cuida del bebé.

Cuídate

Y, sobre todo, es imprescindible recordar que las emociones de la madre afectan directamente a su bebé, dado lo estrecho del vínculo entre ambos. Por ello, resulta mucho más ventajoso para los dos que esta se encuentre tranquila, descansada y feliz. A este respecto, poder cultivar, en cierta medida, las otras áreas de su persona puede ser de gran ayuda.

No temas delegar responsabilidades para darte un baño, salir a pasear a solas, o tomar un café con tus amistades. Es importante sentir que sigues siendo mujer, amiga, hija y esposa, además de madre. Y tener la certeza de que cuentas con apoyos en el cuidado de tu hijo.

Por tanto, ante la pregunta “¿quién te cuida mientras cuidas al bebé?”, la respuesta siempre empieza por ti misma. No dudes en ser asertiva y negarte a recibir visitas o a servirles cuando acudan. No temas pedir ayuda, no te sientas culpable por descansar, por no cargar todo el peso sobre tus hombros. Recuerda que todo lo que hagas en pos de tu bienestar beneficiará directamente a tu pequeño.

  • Lugo, G. F. O., & Mondragón, V. J. (2006). Trastornos afectivos posparto. Universitas médica47(2), 131-140.
  • Pousada, C. G. (2016). ¿ Dónde está mi tribu?. Cuadernos de Relaciones Laborales34(1), 197-201.