¿Qué les estás enseñando a tus hijos sobre el amor?

05 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Los padres son los primeros referentes de un niño. De ellos aprende en qué consiste el amor y cómo deben ser las relaciones.
 

Mamá y papá son los primeros referentes en la vida de un niño. De ti aprenden un sinfín de cosas: a hablar, a utilizar los cubiertos, a comportarse y a interpretar el mundo. Pero, sobre todo, con cada pequeño acto diario les estás enseñando a tus hijos sobre el amor. Estás siendo el ejemplo vivo de en qué consisten los vínculos humanos y cómo deberían ser.

La forma en que te diriges a ellos y el modo en que te relacionas con tu pareja están forjando en sus mentes el concepto de amor. Esta primera idea arraigará profundo y guiará a tus hijos en sus futuras relaciones. Por ello, asegúrate de que la información que les estás transmitiendo es la que deseas.

Todos tus actos cotidianos enseñan

La labor de ser madre es tan continua que parece casi imposible cuidar todo lo que decimos y hacemos. Si únicamente fuéramos padres unas horas al día, resultaría sencillo recordar y poner en práctica todas las teorías educativas.

Pero la maternidad no para. Eres madre entre semana y los días festivos, por el día y por la noche, cuando estás cansada y cuando estás enferma. Cada una de tus acciones cotidianas tiene una repercusión importante, puesto que constituye una lección y un ejemplo para tus niños. Por ello, y a pesar de lo agotador que resulta, hemos de actuar de forma deliberada y no por impulso.

Padres con su hijo durante una mudanza.
 

Muchas veces, tras gritar o castigar a un menor, nos hemos encontrado diciéndole: “lo hago porque te quiero”. De igual forma, les aseguramos que amamos a su padre o madre y acto seguido permitimos que nos vean faltándonos al respeto, profiriéndonos gritos, insultos y reproches. O tal vez ignorándonos, aplicando la ley del hielo y generando un clima tenso en el hogar en el que reina el silencio durante varios días.

¿Qué les estás enseñando a tus hijos sobre el amor?

Todos estos mensajes contradictorios son lo que les estás enseñando a tus hijos sobre el amor. Si crecemos viendo violencia en el hogar, asumiremos que esta forma parte del amor. Y aceptaremos que nos maltrate quien dice que nos ama. O agrediremos a quien decimos amar cuando no actúe como nosotros queremos.

A medida que tus hijos crezcan, puede que mantengan vínculos nocivos y poco sanos. Tal vez sus ‘amigos’ lo traten mal o se metan con él. Tal vez su primer amor le grite, lo ignore o lo humille. Y, entonces, con todo el dolor que te genera ver sufrir a tu hijo, te preguntarás cómo es posible que permanezca con personas que le tratan así.

La realidad es que desde pequeño habrá normalizado esas conductas. Habrá visto cómo sus dos mayores referentes del amor se hablaban a gritos o se decían palabras hirientes. Habrá experimentado en su propia piel cómo las personas que más le quieren le han humillado o restado importancia a sus sentimientos. Y ahora, simplemente, está reproduciendo lo que aprendió que era el amor.

 

Cuida el ejemplo que das

Por tanto, si deseas para tus hijos unas relaciones sanas y una vida feliz, asegúrate de cimentar una idea correcta del amor. Aquella basada en el respeto, la comprensión y la paciencia. Un amor en el que no cabe la violencia, la indiferencia ni la humillación.

Familia en la cocina de casa hablando sobre qué están enseñando a sus hijos sobre el amor.

Tal vez para lograrlo sea necesario que tú misma revises tus propias creencias y patrones, y los sanes. Quizá tú también recibiste un concepto erróneo del amor, pero ahora, como adulta, eres responsable de lo que transmites a tus hijos. Por ello, haz el esfuerzo de reflexionar antes de actuar y cambiar todos estos comportamientos dañinos.

Trata a tus niños con respeto y amor incondicional. No temas reconocer tus errores y disculparte cuando hayas fallado. Pero, sobre todo, nunca recurras a la violencia ni a la humillación. Son prácticas con nulo valor educativo que pueden causar graves secuelas.

De igual forma, cuida la manera en que te relacionas con tu pareja. Aprended ambos a ser asertivos, respetuosos y comunicativos. Los insultos, los gritos o la indiferencia no tienen lugar en una relación. Y menos aún cuando hay niños viendo lo que acontece.

 

Sed un equipo, tomad juntos las decisiones, respetaos y apoyaos mutuamente. No temáis expresar vuestro cariño. Sois el mejor vaticinador de las relaciones que tendrán vuestros hijos. Cuidad no dar un ejemplo equivocado.