¿Por qué siempre me enfado con mis hijos?

Frente a una situación de enfado con los hijos es importante preguntarse de dónde surge esa emoción. Muchas veces, la causa no son ellos. Te ayudamos a reflexionar al respecto.
¿Por qué siempre me enfado con mis hijos?
Maria Fátima Seppi Vinuales

Escrito y verificado por la psicóloga Maria Fátima Seppi Vinuales.

Última actualización: 21 enero, 2022

Al final del día, tu casa parece una batalla campal: enojos y gritos de tu parte que desencadenan llantos, rabietas y más enojos. En consecuencia, sientes que pasas más tiempo enojada con tus hijos que disfrutando de compartir tiempo con ellos.

¿Pero por qué esto se vuelve cada vez más frecuente? Te ayudamos a comprender los motivos de tu malestar y a descubrir cómo resolverlo. ¡No dejes de leer!

El enfado con mis hijos, un malestar casi permanente

El enojo con los hijos no suele ser el resultado de una sola causa y en general, implica un acúmulo de situaciones estresantes. A veces tienen que ver con ellos, pero otras veces provienen de una raíz mucho más remota.

A continuación, vamos a ver algunos de los posibles factores desencadenantes de tu enfado.

Estrés y prisa

El ritmo cotidiano y las múltiples responsabilidades y presiones de la vida adulta provocan malestar, ansiedad y nerviosismo. De este modo, un hecho en apariencia insignificante, como es demorarse en cambiarse para ir al colegio, se convierte en un detonante de la ira.

madre disputa con su hija en la calle hacia donde ir prisa enojo

Expectativas y fantasías

En ocasiones, el enfado con los hijos tiene que ver con las expectativas y las idealizaciones previas a la maternidad. Proyectamos que los hijos sean de determinada forma, tal como a nosotros nos gustaría. Incluso, como nos hubiese gustado que fuera nuestra infancia, ya que la parentalidad siempre nos lleva de regreso a nuestro pasado.

Dificultad para gestionar las propias emociones

La falta de autocontrol y la imposibilidad de descargar la ira de una manera saludable ponen en evidencia una dificultad con el propio mundo emocional. Todos tenemos derecho a sentirnos enojados, pero el estallido nunca es buen consejero.

Falta de límites

A veces, el enfado es la consecuencia a una situación anterior, en la cual no se han dejado claras las reglas y los límites. Los chicos se comportan de determinada manera porque no hubo un acuerdo previo sobre lo que se debe hacer y lo que no, qué está permitido y qué no.



¿Qué puedo hacer cuando me enfado con mis hijos?

Las recomendaciones respecto al enfado con los hijos no deben aislarse de las causas que lo motivan, ya que si tenemos en cuenta el contexto, vamos a estar mejor orientados para resolverlo.

No obstante, cuando te enfades puedes implementar algunas de las siguientes estrategias:

  • Respirar y aprender técnicas de relajación. Oxigenar nuestro cerebro nos permite recobrar la calma y tomar buenas decisiones, así como también elegir mejores formas de reaccionar ante el disgusto. También, se pueden practicar ejercicios de tensión y relajación muscular con la misma finalidad.
  • Gestionar las emociones. Está bien dar lugar a la ira de tanto en tanto, porque es un emoción válida y porque tiene algo para decirnos. Pero es importante aprender a expresarla y a canalizarla de alguna manera saludable. Debemos identificar qué es lo que nos sirve a cada uno para reaccionar mejor: interrumpir la situación hasta recuperar la calma, descargarla a través de la actividad física o tomar un poco de aire.
  • Una vez que reconocemos las emociones, debemos empezar a explorar el origen del enojo. Vale la pena preguntarse ¿realmente es algo que hizo mi hijo lo que me enfada o el motivo no tiene nada que ver con él? Tratar de explorar las emociones nos ayuda a entendernos y a conocernos mejor. Y a partir de ahí, a elegir mejor qué hacer.
  • Intentar a ejercitar la empatía. Muchas veces nos olvidamos de que nuestros hijos son pequeños y que no siempre tienen la capacidad para resolver o para comportarse de determinada manera. En lugar de enojarnos con ellos, podemos detenernos a pensar qué es lo que motiva su conducta e intentar adecuar nuestra respuesta a dicha necesidad.

Otras recomendaciones adicionales frente al enfado con tus hijos

  • Preguntarse por qué cosas vale la pena enojarse y por qué cosas no. A veces, aprendemos que la ira es la única respuesta posible. Pero no todo tiene la misma importancia y quizás, otras respuestas serían más adecuadas en algunos casos.
  • Respetar la individualidad. Una de las formas para evitar el enfado con los hijos intentar entender que cada hijo es como es, con su propia personalidad, sus deseos, sus sueños y sus necesidades. No son ni serán nuestra imagen y semejanza y eso no tiene nada de malo, sino todo lo contrario. Facilitemos una vida auténtica que les permita sentirse plenos de ser quienes quieren ser y sobre todo, apoyados.
  • Por último, es necesario aprender a disculparse si nos hemos excedido en nuestro comportamiento. Es bueno que los hijos vean que sus padres son capaces de reconocer los errores cuando los cometen. Eso los hace más genuinos y humanos.



La importancia de no enfadarse con los hijos

Madre escuchando a su hijo de manera empática.

Tanto las madres como los padres son personas de carne y hueso, que intentan hacer lo mejor por sus hijos y además, lidiar con numerosos asuntos. Comprender esto es un buen punto de partida para quitarles un peso de encima y permitirles tener días malos.

Sin embargo, es igualmente importante aprender a gestionar las emociones y evitar descargar la ira de una manera perjudicial para el entorno, en especial para los hijos.

La ira es constructiva cuando se logra entender qué intenta mostrar, pero es sumamente destructiva cuando se vuelve excesiva o lleva a decir cosas que no se piensan ni se sienten.

Al contrario de lo que muchos creen, enojarse y gritarles a los hijos no facilita el aprendizaje, sino todo lo contrario: les enseña modelos negativos y poco eficaces para resolver los problemas. Como si enojarse o gritar fuera la única forma de pedir las cosas. Con el tiempo, se acostumbran al enojo y los gritos parecen un ruido de fondo. El ambiente hostil los “anestesia” y genera que los progenitores empiecen a gritar aún más fuerte.

Por último, es importante tener en cuenta que el estilo de crianza es decisivo para el desarrollo y el bienestar de los hijos. En este sentido, el enfado sostenido actúa en detrimento de la calidad de vida de todas las personas que conforman esa familia.

¿Tienes tu propio lugar?

Los padres acompañan en la educación a sus hijos, lo cual implica un enorme desafío y una gran demanda. Pero para regular al otro, es importante saber autoregularse. Por este motivo, es necesario concederse tiempo para el descanso y para el ocio personal, para recuperar los espacios individuales y para reconectar con aquello que define lo que uno es.

Así mismo, es esencial aprender a pedir ayuda y a identificar cuáles son aquellas cosas que llevan todo al límite, para poder abordarlas y contenerlas antes de que detonen el malestar.

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  • Payne Brison, T. y Siegel, D. J. (2015). Disciplina sin lágrimas. España: S. A. Ediciones B.
  • Orientación para familias sobre Autorregulación emocional y alternativas para eliminar la violencia en la crianza. (2020) - OPS y UNICEF.
  • Ramírez-Lucas, Ana, Ferrando, Mercedes, & Sainz, Ana. (2015). ¿Influyen los Estilos Parentales y la Inteligencia Emocional de los Padres en el Desarrollo Emocional de sus Hijos Escolarizados en 2º Ciclo de Educación Infantil?. Acción Psicológica, 12(1), 65-78. Disponible en: https://dx.doi.org/10.5944/ap.12.1.14314