3 poemas infantiles ideales para compartir

Mervis Romero · 24 enero, 2019
Para que los niños puedan disfrutar y declamar la poesía, es necesario enseñarles a hacerlo desde el hogar. El ejemplo de los padres tendrá un papel esencial en ello.

Los poemas infantiles son una gran herramienta a partir del momento en que los niños comienzan su etapa de escolarización. No solo los divierten, sino que les acerca al lenguaje y, por supuesto, les motiva a desarrollarlo. Por ello, las maestras suelen enseñarles a memorizar, además de canciones, poemas, en conjunto con algún tipo de coreografía.

La poesía infantil es un género que comprende tanto textos escritos por niños, como por jóvenes y adultos. La temática es variada pero la forma, en general, resulta muy fácil de asimilar. Y si bien destaca su aspecto lúdico, no deja de lado importantes lecciones morales.

Por otra parte, los psicopedagogos consideran que los poemas infantiles son una herramienta para enseñar a los niños a comunicarse, conocer y expresar sus sentimientos. También consideran que son un buen ejercicio para la creatividad y la imaginación

Acerca de los poemas infantiles

Los poemas infantiles deben compartirse en el hogar.

Hay poemas infantiles en los que se puede visualizar una imagen en concreto. Por ejemplo, la imagen de un castillo en lo alto de una colina. En otros casos, el poema avanza como una especie de fábula en la cual hay una imagen un poco más elaborada, como por ejemplo: un zorro que trepa por un árbol hasta conseguir una fruta.

La poesía estimula las habilidades comunicativas y acerca a padres e hijos cuando se comparte en el hogar, como las canciones de cuna. Por ello, es importante aprovecharlas durante sus primeros años de vida.

A diferencia de lo que muchos padres puedan creer, la poesía infantil no tiene un lenguaje tan complicado. De hecho, sorprende que, aún siendo tan sencilla, tenga expresiones tan ingeniosas y geniales para la comprensión de conceptos e ideas.

Todos los niños pueden disfrutar de la poesía infantil si se les enseña y se les acompaña en ello desde temprana edad.

Formas de fomentar el gusto por la poesía

1. Facilítale poemas acordes a su edad

Además de leerles en voz alta, es necesario buscar poemas acordes a su edad y esto no solo quiere decir en cuanto a temática, sino a extensión y a grado de dificultad del lenguaje.

Al principio lo más adecuado es elegir poemas cortos, musicales, acerca de temas sencillos (una fruta, un animal, el sol, las estrellas, etcétera). Luego no solo se les debe enseñar a leerlo y memorizarlo, sino entender lo que transmite, antes de pasar al siguiente poema.

Una vez se ha asimilado el poema, se debe pasar a otro de mayor complejidad. De esta manera, no se quedarán con los mismos tipos de poemas, todo el tiempo ni se estancarán como lectores. Recordemos que si solo les damos poemas sobre las frutas, difícilmente conseguirán evolucionar y desarrollar una buena apreciación de la poesía.

2. Guía el proceso 

Para que los niños puedan asimilar el poema deben ser guiados por sus padres; esto implica leer junto a ellos el texto, explicarles qué dice, cómo es la imagen que transmite, etcétera. En este sentido, el acompañamiento es clave para que haya una buena asimilación y el niño logre interesarse por la actividad. Con el tiempo, poco a poco, conseguirá disfrutarlo por cuenta propia.

3. ¡Anímalo a declamar!

Declamar poesía es una actividad muy divertida para los niños ya que les permite verbalizar, gesticular y sentir la poesía. Por ende, una buena forma de enseñarle a desarrollar el gusto por el género es animarlo a declamar. Para ello, deberás darle el ejemplo y enseñarle y pedirle que lo repita (tanto contigo como sin ti).

Para enseñar a declamar poesía no es necesario recurrir a los disfraces ni subirse a una tarima, pero podría ayudar imaginar que se está en un teatro.

Poemas infantiles para compartir

La siguiente selección de poemas infantiles está pensada para niños en edades comprendidas entre los 5 y 7 años. Se trata de textos cortos que pueden acompañarse fácilmente con movimientos de manos para hacer énfasis en el mensaje y, también, divertir a los niños.

El barquito de papel, por Amado Nervo

Con la mitad de un periódico

hice un barco de papel,

en la fuente de mi casa

le hice navegar muy bien.

Mi hermana con su abanico

Sopla y sopla sobre él.

¡Buen viaje, muy buen viaje,

barquichuelo de papel!

Dejar a los niños que tengan libertad es una de las misiones de los padres.

Abril, por Juan Ramón Jimenez

El chamariz en el chopo.

-¿Y qué más?

El chopo en el cielo azul

¿Y qué más?

El cielo azul en el agua.

¿Y qué más?

El gua en la hojita nueva.

¿Y qué más?

La hojita nueva en la rosa.

¿Y qué más?

La rosa en mi corazón.

¿Y qué más?

Mi corazón en el tuyo.

Los ratones, por Lope de Vega

Juntaronse los ratones

Para librarse del gato,

Y después de largo rato,

de disputas y opiniones,

en ponerse un cascabel,

que andando el gato con él,

librarse mejor podrían.

Salió un ratón barbicano,

colilargo, hociquirromo

y encrespando el grueso lomo.

Los poemas infantiles tienen temas variados.

A tener en cuenta

No todos los libros de poemas infantiles están acompañados por ilustraciones. Sin embargo, esto no quiere decir que no sirvan para enseñarles a dar sus primeros pasos en este género. La clave está siempre en el acompañamiento y guía de los padres, sobre todo, durante los primeros años.

Compartir la poesía en el hogar es una buena forma de reforzar el vínculo familiar y, a su vez, ayudarles a desarrollar sus habilidades cognitivas. Anímate a disfrutar los poemas a menudo y verás lo beneficioso que resulta.

  • Selfa, M., & Azevedo, F. (2013). Poesía en castellano para la educación primaria: algunas secuencias prácticas de trabajo con textos poéticos. OCNOS, (10), 55–69.