No me exijas como entrenador, aliéntame como fan. Palabras de tu hijo

Macarena46 27 septiembre, 2016

Aliéntame en cualquier actividad escolar o extra escolar. No me exijas como entrenador, simplemente conviértete en mi fan. Aunque tus intenciones sean las mejores para conmigo, siento que me ahogas y terminas por anularme.

No quiero que te conviertas en mi preparador, pues muchas veces siento una presión insoportable de tu parte. Una obligación que no hace más que bloquearme y paralizarme. Yo solo necesito que me apoyes: aliéntame, levántame en cada caída y festeja mis pequeños triunfos.

Por mi seguridad y autoestima, aliéntame

Cuida cada una de tus palabras que usas mientras crece no solo un simple resultado, exposición o muestra, sino mi personalidad. Aliéntame asertivamente, con palabras positivas. No me lastimes con frases que solo lograrán frustrarme.

No me exijas, aliéntame

No me hieras exigiéndome éxitos, cuando solo busco divertirme mientras me formo. Tampoco me hagas sentir disminuido, ni mucho menos me compares. Yo soy yo, con virtudes y defectos, con talentos o sin ellos. Por favor, no generes un mal innecesario mientras intento socializar.

Nuevamente, aliéntame como si fueras un fan. Destaca cada uno de mis aciertos y logros, por pequeños que sean. Alimenta mi autoestima y seguridad. Carga mi mochila con elementos de motivación, cerciórate de potenciar mis capacidades.

Simplemente te pido, mami o papi, que me acompañen y apoyen sin depositar en mí sus deseos y frustraciones. Pues no soy más que un niño en pleno proceso de formación y desarrollo. Ten en cuenta lo que me pides, de acuerdo a mis aptitudes y destrezas.

Aliéntame sin herirme ni angustiarme

Por supuesto que entiendo que quieres lo mejor para mí y que solo sueñas con verme brillar. Del mismo modo, yo solo anhelo verte feliz y ser parte de ese gran acontecimiento de la vida. Sin embargo, cuando adoptas la fría, cruel y demandante postura del entrenador, matas mi alma y mi corazón.

No es para menos, pues todo lo que necesito es un fanático que se le caiga la baba al hablar de mí. Que sepa en consecuencia reconocer y destacar mi esfuerzo y dedicación. Obviamente no preciso que me critiquen vilmente o me hagas sentir un inútil o incompetente.

Sin dudas, no me refiero a que me engañes y alientes quizás faltando a la verdad. No quiero verme inmerso en una mentira ni perder la autocrítica. Solo quiero ser un niño pleno y feliz, socializando y divirtiéndome mientras aprendo jugando.

Como pueden notarlo, no planeo ser el mejor, sino solo ser lo que soy: ni más ni menos que un simple niño común alegre y feliz. Ese pequeño que llegó para poner color a tus días más grises. El ser que, haciendo gala de su incomparable olor a vida, cargó tus mañanas de razones para seguir adelante.

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Invierte en mí, ¡aliéntame!

Hazme sentir bien con todo aquello que valientemente emprenda. No rebajes ninguna de las actividades que llamen mi atención, para las cuales me siento hábil o simplemente me entretienen. Dame la libertad de elegir, pero también bríndame la libertad de acción.

Entonces invierte en mí y aliéntame. Aún entendiendo que no me convertiré en un Lionel Messi, Rafael Nadal, Nadia Comeneci o Gabriela Sabatini, te pido por favor que creas en mí. Déjame ser, quizás no busco simplemente ser un botín de oro o una medalla de plata.

Detrás de mi actividad extra escolar se esconden otras necesidades y, por qué no, otras tantas satisfacciones. No toda meta u objetivo obedecen a una tabla de posiciones, a los tantos convertidos o al resultado de un encuentro deportivo.

Créeme, gracias a lo que tanto me apasiona, hay mucho más. La posibilidad de interactuar con pares, de aprender sobre un tema, de introducirme en el mundo de las reglas y de divertirme. Por eso mismo, volveré a pedirte una vez más y para siempre: no me exijas como entrenador, aliéntame como fan.

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