Necesidades educativas de los niños con sordera

1 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Ana Couñago
Un niño con sordera tiene una serie de necesidades educativas que el colegio debe solventar. En este artículo te explicamos cuáles son y qué medidas hay que tomar.

El sistema educativo actual pretende la inclusión de todo tipo de alumnado, entre los que se pueden encontrar estudiantes con problemas auditivos. Estos tienen que ser debidamente atendidos en función de sus dificultades. Por ello, hemos elaborado este artículo sobre las necesidades educativas de los niños con sordera.

Hay que tener en cuenta que estos niños tienen afectado un sentido básico. Dicha deficiencia en la percepción auditiva puede ocasionar multitud de problemas escolares y en la vida diaria. 

Necesidades educativas de los niños con sordera

El hecho de que un niño presente sordera o baja audición conlleva una serie de dificultades en el desarrollo cognitivo, ya que no escuchar correctamente implica:

  • Tener menor curiosidad y motivación por los sucesos del entorno y, consecuentemente, un menor conocimiento del mundo.
  • Presentar problemas lingüísticos que dificultan el hecho de poder incorporar y comunicar a través del lenguaje oral.
  • Experimentar pocas interacciones sociales con otros niños a causa de los problemas de comunicación.
  • Tener que someterse a un proceso de adaptación a las prótesis auditivas. Estas sirven para paliar las dificultades de escucha, es decir, deben aprender a utilizar eficazmente los audífonos e implantes cocleares.Necesidades educativas de los niños con sordera.

Medidas para hacer frente a las necesidades educativas de los niños con sordera

En el colegio, el profesorado debe encargarse de favorecer la comunicación en el aula, tomando las siguientes medidas:

  • Anticipar la información escrita antes de la impartir los contenidos de competencia lingüística.
  • Recordar lo que se hizo en la clase anterior y relacionarlo con los nuevos contenidos.
  • Evitar exposiciones orales demasiado largas.
  • Explicar los temarios con ejemplos y demostraciones prácticas.
  • Aportar materiales de apoyo visual.
  • Usar soportes informáticos accesibles.
  • Acabar las clases con una recapitulación de los contenidos trabajados.
  • Adaptar los textos, si es necesario.
  • Aumentar el tiempo de ejercicios y pruebas de evaluación.
  • Presentar por escrito posibles aclaraciones o indicaciones para la realización de una actividad.

Además, se debe tener en cuenta que las condiciones acústicas y de visibilidad en clase son las apropiadas. Para ello es recomendable que el estudiante con sordera se siente en segunda fila, de manera que pueda tener una buena visibilidad del profesor y de sus compañeros.

En este sentido, también es importante que el maestro nunca se sitúe de espaldas a la luz o ventanas, y que asigne y respete los turnos de palabra. Por tanto, en líneas generales, se puede decir que el profesorado debe encargarse de reflexionar e informarse sobre las necesidades educativas de cada caso en concreto, para poder sacar lo máximo posible del niño con sordera.

Adaptaciones curriculares y profesorado de apoyo

Además de las medidas anteriormente comentadas, con los niños que presentar sordera hay que llevar a cabo adaptaciones curricularesEstas, deben ajustarse al nivel de competencias de los estudiantes, principalmente en las áreas en las que pueden tener más dificultades, como son:

  • Lengua oral. Requieren la intervención con un logopeda para aprender y utilizar la lengua oral correctamente. También pueden precisar la enseñanza de un sistema de comunicación manual (lenguaje de signos).
  • Lengua extranjera. Para aprender una lengua extranjera, necesitan objetivos basados en la comprensión de la existencia de otros sistemas lingüísticos orales. Además, hay que centrarse en la enseñanza de la utilización de expresiones de uso muy habitual.
  • Música. Deben aprender música a través del desarrollo de la expresión corporal, el ritmo y la estimulación vibratoria y táctil con instrumentos musicales.Necesidades educativas de los niños con sordera.

Asimismo, los estudiantes con sordera o baja audición suelen contar con sesiones individuales con el profesorado de Pedagogía Terapéutica (PT) y con el de Audición y Lenguaje (AL). Así, cuentan con un refuerzo para trabajar en profundidad determinados contenidos y aspectos en los que pueden tener mayores dificultades a causa de su condición. Por ejemplo, en el desarrollo del lenguaje, de la lectoescritura, del pensamiento lógico-matemático, etc.

Igualmente, el estudiante puede requerir la presencia de un intérprete de signos en clase, de modo que el niño tiene un mayor o menor apoyo de esta persona en función de su nivel del desarrollo de la comunicación en:

  • Lengua oral.
  • Lengua de signos.

En conclusión

Lo ideal sería que los maestros de todos los centros ordinarios tuviesen una preparación suficiente para hacer frente al alumnado con sordera en sus aulas. Los docentes deberían estar capacitados en el uso de:

  • Sistemas alternativos y aumentativos de la comunicación.
  • Metodología de la enseñanza para estudiantes con deficiencias auditivas.

Desgraciadamente, esto no suele ser así, por lo que aún queda mucho por hacer desde las instituciones educativas para lograr que estos niños gocen de equidad completa en su educación.

  • Marchesi, Á. (2012). Desarrollo y educación de los niños sordos. En Á. Marchesi, J. P. González y C. Coll (Ed.), Desarrollo Psicológico Y Educación: 3. Trastornos Del Desarrollo Y Necesidades Educativas Especiales (pp.241-269). Madrid: Alianza Editorial.
  • Villalba, A. y Ferrández, J. A.  (1996). Atención educativa de los alumnos con necesidades educativas especiales derivadas de una deficiencia auditiva. Generalitat Valenciana.