Tengo miedo de perder a mi hijo atleta

Amanda · 17 noviembre, 2015

Podemos llenar páginas enteras hablando de los beneficios que el deporte puede traer a los niños. No obstante, aun sin reparar en esto, muchos padres optan por conectar a sus hijos con la práctica de alguna especialidad deportiva por entretenimiento y ni hablar del sueño de que nuestros hijos lleguen a ser atletas reconocidos. Pero ten cuidado con lo que deseas, porque se puede hacer realidad.

En esta oportunidad vamos a hablar de los efectos negativos para las madres, derivados de la práctica deportiva en sus hijos. El amor de padres no permite que sintamos molestia por ver a nuestros hijos triunfar, pero muchas veces este afecto es egoísta, celoso y temeroso.

El desafío de ser mamá de un hijo atleta

Es motivo de orgullo llevar a nuestros hijos a sus entrenamientos regulares y acompañarlos a distintas competencias por todo el país o al exterior, con esto pretendemos mantenerlos ocupados y que forjen su disciplina de manera divertida e interesante para ellos.

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Pero sin darte cuenta, tu sueño comienza a hacerse realidad, eso que tanto deseabas poco a poco se va cumpliendo, entonces tu hijo se convierte en un atleta destacado. Por consiguiente, el nivel de exigencia aumenta, los entrenamientos son más frecuentes y tu autoridad es reasignada a sus entrenadores.

En poco tiempo tu hijo comienza a pasar la mayor parte del día en el centro deportivo, los viajes son constantes, se descuidan los estudios y por ende comienza a alejarse de la familia. No es lo mismo ir a jugar al fútbol los domingos que ser un atleta de alta competencia.

Con temor las madres vemos a ese deportista argentino que se desempeña en Alemania y nos preguntamos: ¿En qué momento ese joven ve a su familia?, ¿me pasará lo mismo con mi hijo?

Ese amor egoísta comienza a florecer y el sentimiento se confunde, no sabemos si lo mejor es dejarlo triunfar como la vida se lo ha anunciado o romper de una vez con su relación con el deporte. Esta decisión ha roto muchos sueños y frustrado carreras de éxito, pero también ha hecho posible que veamos estrellas brillar.

No todos los casos son iguales

La madre que no ha sido atleta es la más propensa a confundir sus sentimientos, pero cualquier madre está capacitada para distinguir qué es lo mejor para su hijo y cómo manejarlo. Por ende, la madre que ha decidido apoyar a su hijo en la exigente carrera del deporte, merece tanto reconocimiento como aquella que decidió otra cosa para su hijo.

Hay unas madres que se han ganado un reconocimiento adicional, aquellas que han ayudado a sus hijos con discapacidades a ser deportistas profesionales. El sacrificio por ver a sus hijos triunfar y alcanzar metas, ha superado los miedos y muchas más limitantes que otras madres.

Es normal sentir temor si llegamos a ver a nuestros hijos alejarse para hacer sus vidas en la pasión que los ocupa. Cuando estos llegan a adultos sabemos que no hay mucho que podamos hacer para tenerlos con nosotras, pero es muy diferente cuando todavía son niños y pasan tanto tiempo fuera de la casa aunque sea por una buena causa.

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Los sacrificios de las madres son muy diversos, por eso debemos aprender a manejarlos con cuidado, las recomendaciones a aquellas mujeres que estén pasando por esto, son las siguientes:

  • Tu hijo va seguir siendo tu hijo pase lo que pase, por eso puedes continuar su formación en todo momento. Asegúrate de que los valores que le enseñaste los haya internalizado lo suficiente como para que sea una persona de bien.
  • No confundas a tu hijo; si sientes temor es preferible que no lo compartas con él; a veces los niños pueden ser muy sensibles a las inseguridades de los padres.
  • Refuerza su autoestima, estimula su trabajo y supervisa sus actividades.
  • Demuestra tu apoyo con moderación, sin sobreprotegerlo y dándole libertad de opinar.
  • Sé objetiva a la hora de evaluar el desempeño de tu hijo, esto puede ser útil para contribuir a su rendimiento. Si vemos su ejecución con ojos de madre, no podremos estimularlo para mejore, pues siempre nos va a parecer que está bien.
  • Piensa en tu hijo como lo quieres ver en el futuro y no como te verás a ti, aprovecha un tiempo para cuidar de ti misma sin dejar de vigilar al niño.
  • Empápate de las actividades que realiza tu hijo atleta, visita los lugares de entrenamiento, conoce a entrenadores y compañeros deportistas del niño. Además procura descubrir aquello que desconoces de ese deporte.
  • Confía en tu instinto pero no te alejes de la objetividad.