El miedo al fracaso en los niños

Eneiro Matos 4 febrero, 2018
El miedo al fracaso es algo que debemos ayudar a nuestros hijos a superar para que puedan ser felices día a día.

Cuando existe miedo al fracaso en los niños su potencial se ve menguado y, a menudo, esto les causa una gran intranquilidad a nivel emocional. Se sienten débiles, vulnerables, desmotivados, poco capaces y así, dejan de intentar avanzar. 

La palabra ”fracaso” causa mucho temor en los adultos. Esto suele ocurrir como consecuencia de una educación en la cual se castigó los errores y se les dio una connotación completamente negativa.

Cuando los errores se consideran como un motivo de burla, desprecio o rechazo hacia la persona, se dificulta la visión de las oportunidades y, por lo tanto, esto afecta el crecimiento y el aprovechamiento de oportunidades día a día.

La incapacidad para luchar por lo que se desea disminuye la calidad de vida y no proporciona bienestar alguno. A continuación te contamos más al respecto.

Si crees que tu hijo siente miedo al fracaso, lo mejor será que lo ayudes a superarlo con las técnicas que te brindaremos.

Características del miedo al fracaso en los niños

  • Estrés.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Aislamiento.
  • Baja autoestima.
  • Baja tolerancia a la crítica (incluso constructiva).
  • Defensas deficientes (porque el sistema inmunológico se deprime).
  • Miedo a expresar sus ideas, emociones y afines; así como un gran temor a la hora de actuar.

El miedo al fracaso en los niños resulta fácil de evidenciar. Por lo general temen ser juzgados y rechazados por cualquier cosa que hagan, por lo tanto, suelen ser muy cautelosos y tienden a evitar relacionarse con otras personas.

El miedo al fracaso en los niños.

Asimismo suelen sentirse incómodos y ansiosos al llevar a cabo ciertas tareas por miedo a equivocarse. Si en el entorno familiar son castigados por sus errores, se sentirán muy intimidados y esto generará, progresivamente, una desconfianza con respecto a sus padres. Esto supone un deterioro serio en la relación.

El miedo al fracaso en los niños les impide que tomen riesgos y se den la oportunidad de explorar el mundo y crecer. Por lo tanto, sus experiencias suelen ser pobres. 

Un niño puede negarse a llevar a cabo un proyecto por temor a no poder alcanzar el éxito. Esta inseguridad y falta de confianza en sí mismo afectará múltiples aspectos de su vida.

Causas del miedo al fracaso en los niños

Cuando los padres presionan exageradamente a sus hijos para que sean perfectos en todo lo que hacen, esto les crea una distorsión de la realidad que impide que tenga una salud psico-emocional adecuada.

Por desgracia, los medios de comunicación han fomentado el miedo al fracaso en los niños y en la población en general.

¿Cómo? Pues han creado un concepto de que una persona fracasada tiene mal aspecto, no tiene prestigio, relaciones sociales, pocas capacidades (o nulas) y, en suma, es una perdedora.

El rechazo hacia los errores está estrechamente relacionado con esta imagen. Adicionalmente se ha reforzado el concepto de ”ganador” o persona apta con los bienes materiales y el efímero mundo de la publicidad y el comercio.

 

 

Estrategias para superarlo

Un fracaso no es el fin del mundo. Un fallo o un error es una oportunidad para crecer, expandir la capacidad analítica, aprender, corregir y salir adelante mucho más fuerte y sabio. Y eso es muy importante que se lo hagamos saber a los niños.

Es imprescindible que se les enseñe a los niños a superar sus miedos por sí mismos. Para ello contarán con el afecto, consejo y el apoyo de sus padres. En este sentido, debemos reforzar sus capacidades, guiarlos, brindarles seguridad, respeto y comprensión.

Asimismo se les debe recordar constantemente que los fallos se pueden superar y que, no siempre suponen una experiencia desagradable. Muchas veces los errores dejan anécdotas divertidas.

Mostrémosle las cosas que sí pueden hacer y ayudémosles con las que tengan dificultades. De esta manera se les hará más fácil saber que la etiqueta de ”perdedor” o de ”fracasado” no nos define ni nos marca de por vida.

El miedo al fracaso en los niños.

Formas de ayudar a los niños

  1. Valorar su esfuerzo. Aunque no logren obtener la máxima nota en un examen, por ejemplo, pero se esforzaron mucho y lo intentaron, hay que valorar su esfuerzo y motivarlos a intentarlo en una próxima ocasión.
  2. Los objetivos deben ser realistas y apropiados. Es importante educarles en el hecho de marcarse objetivos sensatos, los cuales sean posibles de obtener, además que se hallen a su alcance y que pueden ser calculados. Esta significa la mejor manera de que valoren, posteriormente el esfuerzo que han dedicado a alcanzar sus metas.
  3. La constancia es un gran compañero. Debemos instruirles y estimularlos a perseverar, a no renunciar a las labores y metas trazadas a la primera vista de un error o fracaso, o cuando se dan cuenta que no lo alcanzan. Es importante ser realistas, sin embargo, también insistirles que este esfuerzo puede aportar grandes frutos y experiencias.
  4. Los padres deben ser el ejemplo. Es de gran importancia, es la realidad. Como padres, somos un modelo y ejemplo a seguir por nuestros hijos, y sobre todo en los primeros años de su vida. Por lo tanto, es imposible enseñarles ni mucho menos exigirles, si nosotros no les estamos dando el ejemplo que buscamos y los resultados que esperamos. No inculcar el miedo al fracaso en los niños.
  5. Es esencial evitar la sobreprotección. Para no fomentar el miedo al fracaso en los niños, no debemos evitarle los problemas y dificultades, mucho menos hacerles todo, es más, es beneficioso educarles con la autonomía, de tal manera que sepa valerse por sí mismo. La sobreprotección posee verdaderos efectos perjudiciales y no le hacemos ningún bien a nuestros hijos.
  6. Ser muy permisivo es otro enemigo. El niño, a cualquier edad que tenga necesita de una guía, de modelos y ejemplos para hacer las tareas, para culminar los desafíos. Y su mejor modelo y guía somos nosotros sus padres, no dejemos que aprenda cosas fuera del hogar, debemos preocuparnos en educarlos.
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