Me encanta dormir con mis hijos aunque ya no sean unos bebés

Dormir con tus hijos desde pequeños te permitirá crear un vínculo único e irremplazable. Además, les brindará a ambos varios beneficios para la salud.
Me encanta dormir con mis hijos aunque ya no sean unos bebés

Escrito por Génesis Romero

Última actualización: 17 febrero, 2022

Probablemente, todos hemos escuchado a muchas madres decir la frase “Me encanta dormir con mis hijos”. Y es que existen cientos de razones para disfrutar de esta dulce compañía a la hora del descanso. Sin embargo, también hay personas que cuestionan si es correcto o no compartir cama con los niños.

Ante tantas opiniones, vale la pena hacer el esfuerzo de comprender por qué hay mamás y papás que valoran dormir con sus pequeños cada noche. Según la Federación de Asociaciones de Matronas de España, el colecho es muy beneficioso para los niños desde que son bebés.

Si te interesa conocer más sobre este tema, no dejes de leer este artículo.

“Me encanta dormir con mis hijos”: las razones

No hay forma de explicar en una sola línea por qué a los padres les gusta dormir con sus hijos. Pero a continuación, vamos a intentar exponer los motivos que llevan a muchas familias a adoptar este hábito.

De todos modos, es importante remarcar que aunque estos momentos se disfruten, no necesariamente se llevan a cabo de manera rutinaria. El hecho de compartir la cama con los chiquitines depende de la situación, de la edad y de la etapa en la que ellos se encuentran.

Ahora bien, conozcamos cuáles son las circunstancias que impulsan a las familias a compartir estos momentos.

Dormir con hijos

1. Los pequeños sienten miedo por las noches

Es normal que las pesadillas o los temores salgan a flote durante la noches y que interrumpan el descanso de toda la familia. Frente a estas situaciones, lo mejor es contener al pequeño. Y esto se logra más fácilmente en compañía de otras personas.

A decir verdad, esta necesidad no es exclusiva de la infancia. Cuando los adultos estamos preocupados o atemorizados, buscamos el refugio de alguien más por las noches.

Por todo esto, cuando los niños experimentan terrores nocturnos o pesadillas, el primer paso es normalizar esta sensación y ofrecer contención.

En conclusión, este es uno de los principales motivos por los que un chico necesita dormir con sus padres y no hay nada malo en ello.

2. Las enfermedades infantiles son bastante frecuentes

Cuando un hijo está enfermo, los padres necesitan brindarle atención las 24 horas hasta que se mejore. Además, desde la perspectiva de quien padece un malestar, la compañía, los mimos y los buenos cuidados representan una gran parte del remedio.

Generalmente, cuando un chico se siente mal, los padres pasan la noche en vela, atentos a cualquier situación. Y en este contexto, dormir juntos es la mejor opción.

Madre e hija duermen juntas

3. El disfrute mutuo de la compañía

Dormir con un hijo también puede significar el mero deseo de estar juntos y de aprovechar al máximo todo el tiempo compartido.

Los días transcurren tan rápido que a veces no nos damos cuenta de cuánto crecieron nuestros pequeños. Quizás, la oportunidad de disfrutar de su compañía y de entrar todos en la misma cama, sea ahora. Luego, estarán tan grandes que no querrán repetir la experiencia.

Es completamente válido que los padres quieran compartir un día entero en la misma habitación con sus hijos. Planear un día de pelis y quedarse a dormir todos juntos puede ser maravilloso, aunque deje un dolor en la espalda al día siguiente.

Dormir con mis hijos: la importancia del colecho

En esencia, el colecho es una cama familiar, en donde los bebés y los niños pequeños duermen junto a sus padres. Esto se puede llevar a cabo en el mismo colchón o en una extensión de él, como una cuna o cama adosada a la de la pareja.

En principio, esta práctica se utiliza con los más chiquitos para alimentarlos y cuidarlos en la noche. Sin embargo, de acuerdo a la Federación de Asociaciones de Matronas de España, hay muchos beneficios al practicarlo, aun de mayores.

Entre las ventajas más destacadas, se encuentran las siguientes:

  • Los niños lloran menos, pues no se sienten solos.
  • Sienten menos estrés al estar acompañados y seguros.
  • Se reduce el riesgo de desarrollar apneas del sueño.
  • Mejora el ritmo de crecimiento, por las prácticas de alimentación a demanda.

Además de esto, el vínculo entre los padres e hijos se fortalece y esto se alimenta a medida que los menores crecen. Sobre todo, si se les brinda el espacio para acudir cada vez que lo necesiten.

Al final, nunca está demás un abrazo de mamá y papá en la cama, ni recurrir a ellos para conocer los miedos de cerca y descubrir juntos cómo enfrentarse a ellos. ¿Verdad?

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