Mastitis: síntomas, causas, tratamiento y prevención

La mastitis es una inflamación en la mama que puede responder a una infección. Es un problema común durante la lactancia materna. Aunque es más probable que, de aparecer, lo haga durante las seis primeras semanas de lactancia, lo cierto es que puede surgir incluso después de muchos meses de amamantamiento.

Entre las causas principales de la mastitis está la obstrucción de los conductos de la leche, la contaminación bacteriana de alguna grieta en el pezón y la congestión de las glándulas mamarias.

Entre los principales síntomas de mastitis encontramos los siguientes:

  • Dolor intenso en la mama
  • Inflamación y aumento de temperatura en la mama
  • Enrojecimiento en la zona de la hinchazón
  • Fiebre
  • Síntomas parecidos a los del resfriado y la gripe
  • Dolor generalizado en todo el cuerpo
  • Náuseas

Causas

  1. Una infección provocada por bacterias u otros microorganismos que pueden entrar al cuerpo a través de grietas en los pezones o cualquier abertura en la piel. Una vez que las bacterias se abren paso en las mamas pueden causar una infección .
  2. No retirar la leche materna de las mamas regularmente y de manera eficiente. Al no poder salir, la leche acumulada puede producir la mastitis. La leche materna se puede quedar acumulada en las mamas por diversos motivos, como, por ejemplo, que el bebé no se succione adecuadamente, no amamante con suficiente frecuencia o suficiente tiempo en cada toma o que se haya destetado al niño demasiado rápido, entre otras razones.
  3. La congestión de las mamas y los conductos lácteos obstruidos son otras dos preocupaciones comunes de la lactancia que pueden provocar mastitis.
  4. Puede ser causada por un sujetador inadecuado (apretado, con aros, o que no se ajusta adecuadamente), por la realización de ejercicio extenuante de alto impacto, por estrés, por fatiga y por una alimentación deficiente.
Lactancia con mastitis

Tratamiento

La mastitis debe ser diagnosticada por un médico. Si el diagnótico confirma la mastitis, el especialista recetará antibióticos que permitan a la madre seguir amamantando a su hijo.

Además de antibióticos, es fundamental que la madre descanse suficiente y que sea activa a la hora de eliminar la leche acumulada en sus senos. Con antibióticos, descanso y vaciando los senos, la madre lactante podrá empezar a sentirse mejor a las 48 horas.

Lactancia y mastitis

Tener mastitis no implica que no se pueda amamantar al bebé. Como hemos visto, existen antibióticos perfectamente compatibles con la lactancia. Además, la succión ayuda a mejorar el problema, puesto que facilita la eliminación de la leche acumulada.

Es interesante adoptar posturas de lactancia que faciliten la salida de la leche (por ejemplo, aquellas en las que la mama apunta hacia abajo) y masajear el pecho mientras se amamanta.

En cualquier caso, si por algún motivo no fuera posible, hay que sacarse la leche con un extractor y masajear los senos cada pocas horas para facilitar su salida y evitar una posible acumulación.

Seguridad y cambios organolépticos en la leche

Es completamente seguro amamantar durante la mastitis, puesto que la infección no va a pasar al bebé. La leche materna cambia durante la mastitis. Hay un aumento en los niveles de lactoferrina y anticuerpos. Estas sustancias protegen al bebé mientras dura la infección en su madre.

También suben los niveles de sodio y cloruro, lo que puede hacer que la leche materna tenga una sabor salado. A algunos bebés no les gusta el cambio de sabor de la leche, por lo que pueden llegar a rechazarla. En ese caso, será necesario vaciar el pecho de forma manual.

madre amantando con mastitis

Profilaxis

La mastitis no se puede prevenir por completo, pero hay lagunas forma de disminuir el riesgo de desarrollarla. Son los siguientes:

  • Utilizar una técnica de lactancia adecuada. Colocando al bebé correctamente es menos probable que cause daño a los pezones de su madre.
  • Usar posturas de lactancia alternativas. Así se facilita el vaciado del pecho desde todos los ángulos y se reduce el riesgo de acumulación y obstrucción.
  • Cambiar los protectores de los pechos a menudo. Si usas protectores para los pechos, cámbialos con frecuencia para evitar el crecimiento de bacterias.
  • Evita la congestión mamaria.
  • No uses un sujetador apretado ni con aros.
  • Desteta a tu hijo de forma gradual para que la cantidad de leche vaya disminuyendo de forma natural
  • Cuida de ti misma para estar bien nutrida e hidratada y para evitar la fatiga y el estrés.
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