Mamá primeriza: el centro de una avalancha de consejos

Gladys · 3 febrero, 2016

Mamá primeriza: no debes preocuparte por la avalancha de consejos que te llegarán de las personas que menos te imaginas. En este post te daremos algunos tips y recomendaciones que te ayudarán a afrontar de la mejor manera todo ese caudal de información, sin lastimar a las personas que de buena fe quieren compartir sus experiencias o sistemas de creencias contigo.

Los desafíos de los consejos

Hay un refrán muy popular según el cual los niños al nacer vienen con un pan debajo del brazo. La frase hace alusión a la prosperidad y bendiciones que trae un niño a la familia. Sin embargo, después de ser madres, nos atrevemos a decir que bajo el otro brazo los bebés traen un cordón con el que atraen todas las críticas de nuestros familiares y amigos.

Para una mamá primeriza,resulta gracioso pero más rápido de lo que se cree lograr pasar la línea en la que se necesita la ayuda de mamá, suegra, pediatra y abuela, para cruzar la frontera en la que todos los consejos nos parecen intromisiones a nuestra vida privada y a nuestra manera de cuidar al bebé.

La misma situación se presenta durante el embarazo. En el primer trimestre, escuchamos con atención cada recomendación.

Visitamos la librería para comprar todos los ejemplares que aborden el tema de la gestación y de la maternidad; pero transcurridos los primeros seis meses, ya no estamos de mucho humor para atender la tormenta de consejos que nos dan sin que los pidamos.

Pero hay un asunto que debemos tener presente: no podemos caer en la tentación de ser descorteses durante el embarazo ni en el primer año de vida de nuestro bebé. Así que te traemos una serie de consejos, para que aprendas a manejar con guante de seda las situaciones en las que prefieres “sellar la boca de tus interlocutores”.

Durante el embarazo debemos mantener la serenidad, pues nuestras frustraciones y rabietas podemos transmitirlas al bebé.

Mamá primeriza: Cómo atajar recomendaciones en el embarazo

Vientre de embarazada

  • Paciencia con la familia. Tus seres queridos quieren todo lo mejor para ti como mamá primeriza, y esto debes tenerlo presente antes de decirles que no estás interesada en lo que tengan para decirte. Trata de prestar atención a las recomendaciones para el embarazo, aunque después no las pongas en práctica.
  • Sin compasión con los extraños. Si se trata de personas que acabas de conocer, y quieren pasarse de listos dándote decenas de consejos que te hacen sentir incómoda por ser mamá primeriza, no dudes en pedirles que prefieres cambiar de tema porque te abruma tanta información y quieres disfrutar esta etapa de tu vida sin tanta complicación.
  • La mejor estrategia. Si te desagrada el hecho de que todas las conversaciones en las que participas giran en torno al embarazo, puedes decir que prefieres dar prioridad a las recomendaciones de tu médico de confianza.
  • ¡No tocar! Esto debería tener un capítulo aparte, porque para muchas mamis es realmente molesto que todas las personas quieran acariciar la barriga, mientras te dicen cómo evitar las estrías o los dolores de espalda. Lo cierto es que no debes temer dar un paso atrás para evitar que cualquier mano quiera tocar tu panza. Otro método infalible es tomar con tus manos, las manos del extraño antes de que aterricen en tu vientre.

Mamá primeriza: Paraguas para aguantar la tormenta de consejos

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  • No te quejes de lo que propicias. Así es. Si en los primeros meses de vida de tu bebé, llamas a tu madre 20 veces al día para preguntarle cualquier detalle, no puedes rechazar que ella asuma lo importante que es su apoyo para ti y decida mantenerse involucrada en los cuidados del bebé, incluso si tú no lo necesitas.
  • Habla con tu familia y aclara que en caso de necesitar ayuda, tu esposo y tú no dudarán en pedirla.
  • Si en la casa en la que resides con tu esposo también viven otros familiares debes hablar con ellos antes de que nazca el bebé, para indicarles que la primera línea de acción en los cuidados del recién nacido le corresponde a ti y tu pareja, y que en caso de necesitar refuerzos ustedes serán los primeros en pedir auxilio.
  •  Si tu familia no logra asimilar que te abruman tantos consejos, trata de interrumpirlos para hablar de otro evento agradable. Para evitar controversias puedes abstenerte de hacer los asuntos del bebé con los que más opinan. Es un poco difícil pero reduciría las posibilidades de hablar de la manera en que lo cuidas.
  • Intenta distraerte. Nada más efectivo y relajante que cantar mientras bañas a tu bebé, le das de comer o lo cambias de ropita. Si comienzas a desesperarte con todas las recomendaciones de tu madre o tu suegra. Súbele volumen a tu canción favorita y cántale a tu bebé.

La clave está en el hecho de que debemos mantenernos serenas cuando se nos antoje perder el control, ya que una rabieta no nos hace bien a nosotras ni a nuestros pequeñines.

Lo más recomendable es que si ya no tienes disposición para escuchar lo que los demás quieren recomendarte por ser mamá primeriza con respecto a la crianza de tu bebé, entonces finge que oyes aunque estés pensando en las tareas que tienes pendiente.