Mamá, cuida mi infancia, eres lo único que tengo

Cuida mi infancia con todas tus fuerzas, mami, porque realmente soy un diamante en bruto. De lo que suceda en aquellos primeros años -los más plásticos de mi vida- dependerá mi crecimiento. Es decir, esas primeras experiencias y lecciones definirán mi personalidad y, desde ya, mi vida adulta.

Como ves, todo lo que atañe a mi infancia es mucho más complejo de lo que muchos adultos creen. Durante este bonito pero difícil período descubro el mundo. Así, mientras termina de conformarse mi cerebro, descubro emociones.

Pero fundamentalmente durante mi crianza aprenderé mucho sobre el amor. Claro que todo este desarrollo se dará en base a lo que suceda ante mis ojos. Lo que perciba de mis modelos a seguir, mis mayores ejemplos, me marcarán como niña y como persona.

Es que, sin dudas, el cómo me traten es vital para mí en estos momentos. Pues ello predispone mi vida hacia la salud o hacia la enfermedad. Por eso, mami y papi, insisto una vez más. A quien corresponda, en realidad: cuida mi infancia, soy un diamante en bruto, al cual hay que pulir para que reluzca todo su brillo y hermosura.

Cuida mi infancia, y ese reflejo que proyectas en mí

Mami cuida mi infancia, porque tarde o temprano, mi temperamento también hablará mucho de ti. Predica con el ejemplo, enséñame desde tus acciones y dichos. No tengas miedo al error, construyamos conocimiento de cada caída mientras podamos ponernos de pie.

Recuerda que detrás de todo niño bien aprendido, se esconden padres educados y ciertamente dedicados. Los mismos que al asumir su paternidad se han asumido como figuras y modelos de enseñanza en sí mismos. Piénsalo dos veces antes de mentir, increpar, faltar el respeto y demás malas conductas que pueda absorber como apropiadas.

No olvides que en el fondo del mayor que apela al castigo físico se esconde otra gran verdad. Pues tras toda nalgada hay oculta una niñez complicada. Allí se encuentra un pequeño herido que no hace más que confundir miedo con respeto.

Jamás permitas que confunda el amor genuino entre padre padres e hijos con malos tratos. No quiero tolerar gritos y agresiones de todo tipo aún siendo proferidos “por mi propio bien”. Es que de esta manera solo puede internalizar que la violencia es el medio legítimo de resolución de conflictos y canalización de sentimientos negativos.

Mi infancia es más que importante. Durante este estadío se conforma mi personalidad, mi forma de ser y de actuar. Incluso, es el momento en que se establece un modo de pensar. Se inculcan valores y principios, así como también se enrraizan los pequeños defectos de todo ser humano.

Mi infancia, ese bonito tesoro compartido

Mamá, cuida por favor mi infancia. Pues estamos hablando de un bonito tesoro compartido. Pues es este bien no material el que te otorga la invaluable posibilidad de volver a pasado. Puedes revivir con él tu niñez, te obsequia la posibilidad de someter todo a una visión más pura e inocente.

Redescubre la sencillez, la frescura y la sinceridad de todo pequeño. Percibe la indefensión de estas inmaculadas almas jóvenes. Aprende a ser feliz con muy poco, y a ver cada problema como simples nimiedades que condimentan nuestras vidas.

Disfruta de las cosquillas, y las mariposas en la panza. Siente esa curiosidad y ese inmenso deseo por aprender y saber abrazarte. Aférrate a esa osadía por arrebatar los más arraigados sueños. Calma tus broncas y permite dar vida a esas carcajadas y risas tan francas.

Deja salir todo lo que sientes. La inteligencia o transparencia emocional de los niños son lo que pueden curar las almas adultas heridas. Siente empatía por las personas que te rodean. Percíbete igual al resto de los mortales, sin diferencias ni distinciones ridículas impartidas por los mayores.

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