Los peligros de ser una madre cansada

Pedro · 13 octubre, 2016

Llega el día en que al fin ves el rostro, los ojos y la sonrisa de tu niño. Todo cuanto sientes es pura felicidad. Pero la vida sigue, y criar un hijo no es tarea fácil. Conlleva mucho desgaste, lo que con el tiempo te puede convertir en una madre cansada.

Una madre cansada es un gran peligro. Y no solo es malo para tu hijo, será realmente negativo para ti, sobre todo. Por eso es importante que conozcas los riesgos y aprendas a evitarlos. Tu vida y la de tu pequeño están en juego y ambos agradeceréis desarrollaros en un ambiente positivo y más enérgico.

¿Qué peligros implica ser una madre cansada?

Como hemos dicho, hay una serie de peligros inherentes al cansancio durante la crianza. Vemos algunos de ellos:

  • Lo primero y principal eres tú misma. Una madre cansada deja de lado muchas cosas buenas de la vida. Por tu estado mental y físico, no solo te perderás el desarrollo de tu hijo. También estarás dejando pasar todo tipo de oportunidades, buenos momentos y vivencias.
  • En tu hijo se puede desarrollar un cierto sentimiento de desapego y lejanía. O lo que es peor, culpabilidad. El chico puede pensar que tu estado se debe a él. Este hecho impedirá que se desarrolle adecuadamente, de forma autónoma y con responsabilidad y seguridad.
  • El clima en tu hogar se volverá más irrespirable. De repente, cosas tan importantes como la educación o el amor pasarán a un segundo plano. Nada te importará, pues tu mente no está despierta y tu cuerpo apenas puede moverse.
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  • Las soluciones a los problemas, por muy obvias que parezcan, acabarán pareciendo excesivamente complejas. Puede desembocar en hastío, dejadez o incluso discusiones y gritos.
  • Tu vida de pareja, tu mundo familiar y tus relaciones sociales se irán enrareciendo poco a poco. Todo dejará de tener sentido e importancia. E incluso es posible que no seas consciente de que tu mundo se desmorona a tu alrededor.
  • Y lo que es peor, debido a tu cansancio mental y físico, aparecerán gran cantidad de enfermedades. Tu sistema inmunitario, también cansado, estará falto de energía. Así pues, afecciones como gripes, neumonías o constipados pueden ser una constante. Y lo que es peor, podría hacer acto de presencia la temida depresión.

Cómo dejar de ser una madre cansada

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Criar a un niño, por muy satisfactorio que sea, siempre cansará. No obstante, no debemos permitir que el cansancio haga mella en nuestra propia vida. Por eso podemos probar con diferentes opciones para recuperar energías:

  • Ante el cansancio, la mejor solución es descansar. Puede parecer obvio, pero no lo es para todas las madres. Algunas mamás tienen tendencia a cargar con todas las responsabilidades, exonerando a otros miembros de la familia. No lo hagas. Si te faltan energías, recupera. Pide ayuda a tu pareja, padres o amigos y tómate un respiro. Tu hijo y tu misma mente te lo van a agradecer.
  • Ordena tus sentimientos y emociones. A veces nos asaltan remordimientos, culpabilidades y pensamientos negativos. Es importante que seamos muy fuertes mentalmente para superar todo tipo de escollos. De nuestra estabilidad personal y sentimental dependerá también la correcta crianza de los niños.
  • Recuerda siempre que tú eres la primera. Si tus prioridades no están claras, no podrás ofrecer a los demás cuanto llevas dentro. ¿Cómo puedes amar a alguien si no te amas a ti antes?
  • Reflexiona antes de actuar. Una madre cansada a veces parece moverse en punto muerto. Las costumbres la convierten en autómata. Esto puede desencadenar en discusiones innecesarias, reiteraciones de los mismos errores, etc. Es mejor pensar antes de hacer nada. Buscar la solución más positiva para todos es una opción excelente.
  • Sé empática. Es importante antes de decir o hacer algo el saber cómo te sentaría a ti lo que vayas a comentar o cómo vayas a actuar. No olvides que tus hijos llevan tus genes y tu educación. Son más parecidos a ti de lo que puedas imaginar, así que no te resultará complicado ser empática con ellos.

Y ahora, desperázate y lánzate a la crianza de tus pequeños olvidando el cansancio. Sé enérgica, vital, positiva y alegre. De esta forma, todo tu hogar será más armónico y todos saldréis beneficiados. Conviértete en el verdadero motor de tu casa y disfruta de la vida con los tuyos.