La leche ideal: ¿por qué es diferente entre mamíferos?

27 Enero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
Entender en qué estriban las diferencias en las leches de distintas especies puede ayudar a las personas a comprender mejor cómo la leche materna humana es la leche ideal para el desarrollo y el crecimiento infantil.

Una leche ideal debe tener ciertos requisitos y debe contener una mezcla de nutrientes ajustada a la etapa de desarrollo de la cría. Pero también un cóctel de factores protectores que ayudan a la cría vulnerable a combatir los microbios dañinos y adaptarse a su entorno. En estos términos, ¿cuál sería la leche ideal? En este artículo veremos por qué la leche de cada especie es la que resulta el alimento ideal para cada cría.

A través de la evolución, la naturaleza diseñó la leche ideal

Es importante tener presente que la leche materna no es una característica exclusivamente humana. Todos los mamíferos producen leche. La madre naturaleza, se encargó de que cada especie de mamífero produjera su propia ‘mezcla especial’, adaptada a las necesidades de su cría.

Descubrir cómo y por qué la leche difiere entre especies puede ayudar a las personas a comprender mejor cómo la leche materna humana influye en el desarrollo y el crecimiento infantil. A partir de este conocimiento, puede fomentarse el incremento en los índices de lactancia materna.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.

Leche materna es la leche ideal para el crecimiento del bebé.

La leche ideal para cerdos (Sus scrofa domesticus)

La leche de cerdo es más grasosa que la leche de vaca, alrededor del 8,5 % en comparación con el 3,9 % de la leche de vaca. Además, tiene mayores cantidades de proteínas y lactosa, de 5,6 y 5,5 % en comparación 3,2 y 4,8 % en vaca.

La composición de la leche de cerdo lleva al lechón a duplicar su peso al nacer, en tan solo 8 días, un dato interesante de comparar con los 36 días que le toma al becerro y los más de 110 días para el bebé humano.

¿Por qué, entonces, bebemos leche de vaca pero no de cerdo? La respuesta se reduce a una limitación física: las cerdas son muy difíciles de ordeñar.

Es importante tener en cuenta que las cerdas tienen alrededor de 14 tetinas pequeñas, en comparación con los cuatro pezones grandes en la ubre de una vaca. Además, en el posparto, las cerdas no están muy dispuestas a que los humanos las toquen.

Más aun, las cerdas expulsan la leche a sus lechones en ráfagas que duran solo un minuto, mientras que la de una vaca puede durar hasta 10 minutos. En tal razón, tendrías que esperar mucho tiempo para recolectar incluso medio litro de leche.

El caso del rinoceronte negro (Diceros bicornis)

Por el contrario, el rinoceronte negro tiene una leche desnatada; su leche es acuosa y tiene solo un 0,2 % de grasa. Se estima que la producción de leche bajas en grasas se relaciona con un lento ciclo reproductivo de los animales.

En el caso de los rinocerontes negros, alcanzan la madurez sexual al cabo de los cuatro o cinco años. Asimismo, esta especie tiene embarazos prolongados que duran más de un año y dan a luz solamente una cría a la vez. Finalmente, los padres invierten casi dos años cuidando a su cría.

Focas encapuchadas (Cystophora cristata)

La leche de esta especie es verdaderamente interesante. Es la leche con mayor contenido graso que se conoce hasta la fecha. Para ilustrar este hecho, consideremos que la leche materna humana contiene entre un 3 y un 5 % de grasa. En contraste, la foca encapuchada produce una leche con más del 60 % de grasa.

Papá dándole el biberón a su bebé.

Este altísimo contenido en grasas se compagina con el excepcionalmente corto periodo de lactancia: tan solo de cuatro días. Es importante considerar que una dieta tan alta en grasas es de vida o muerte para las crías de foca, que deben enfrentar las aguas heladas del Atlántico Norte.

Es una cuestión de adaptación y sobrevivencia. Las madres focas dan a luz a crías en hielo flotante, un ambiente inestable y poco confiable. Por lo tanto, la foca madre alimenta a sus cachorros durante solo cuatro días, en los que engordan unos 7 kilogramos diarios. El engorde que le permite la lactancia facilita que la cría sobreviva durante varias semanas, hasta que sea capaz de nadar y pescar por sí misma.

Conejos de cola de algodón (Sylvilagus floridanus)

La leche de esta especie es la leche con mayor contenido proteico conocida hasta la fecha, con alrededor del 15 % de proteínas. Según los investigadores, las leches con altos contenidos en proteínas, se asocian a especies que dejan a sus crías desatendidas durante largos periodos de tiempo, cuando la madre se ausenta en busca de comida.

Las madres conejo de cola de algodón, por ejemplo, regresan a sus nidos terrestres para amamantar a sus crías solo una o dos veces al día. Las crías duplican su peso a la semana y son amamantados por 28 a 35 días.

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  • https://www.who.int/topics/breastfeeding/es/