Las madres también lloramos

Macarena46 24 enero, 2017

Claro que las madres también lloramos. Ese no es un privilegio solo de los menores. Pues como todo ser humano, expresamos mediante lágrimas aquello que nos pasa. Y vaya que nos invaden varias sensaciones y sentimientos cuando se emprende la maternidad.

Sí, lloramos aun cuando nos ven cual superheroínas, todopoderosas, enfrentando con integridad la vida misma. Porque somos luchadoras y guerreras por el poder que nos confiere el profundo amor por nuestros hijos. Porque existe entereza aun si por dentro nuestra alma esté hecha añicos.

Y qué más da si el cansancio o la tristeza parezcan vencernos. Cual leonas siempre estaremos para dar batalla cuando se trate del bienestar de nuestros seres amados. Después de todo, estos sentimientos que nos invaden hoy son estados pasajeros. En cambio, el amor de un hijo es infinito y eterno.

¿Por qué lloramos las madres?

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Son varios los motivos por los cuales las madres lloramos. Ser mamá es realmente una tarea complicada. Imagina un trabajo en el cual tus jornadas laborales sean de 24 horas diarias. Ahora agrega como condición necesaria no percibir sueldo alguno.

Eso es justamente ser madre, darlo todo a cambio de nada. Solo por amor. Sin embargo, hay algo más complicado, y es que las cosas por lo general no salen como una quiere. El desorden, el comportamiento de los niños y demás insume una gran cantidad de tiempo y mucha paciencia de nuestra parte.

Entonces, en ese contexto, se hacen presente los “monstruos” de la maternidad. Miedo, estrés, cansancio y frustración son los sentimientos que tienden a invadir a las madres. Un mix sin dudas explosivo que tiende a corroer el interior de la progenitora angustiada y ansiosa.

Eso no es todo, a veces lo que mata es la soledad. No es para menos, si consideramos que, a pesar de tener una familia, muchas veces nos sentimos no solo incomprendidas, sino también sin apoyo. Claro que necesitamos quien nos acompañe en este duro camino lleno de cambios y sacrificios.

Muchas madres se olvidan que además de cumplir ese rol, fueron, son y serán mujeres. Miman a su entorno, pero se abandonan y descuidan a sí mismas. Las madres sabemos qué es postergarse, poniendo como prioridad a quienes gozan de nuestras atenciones pero, muchas veces, no miran a un costado.

Las madres también necesitamos lo que damos

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Por supuesto que aquel ser que cuida de toda su familia también necesita atención, cuidado y especialmente contención. Ayudarla de vez en cuando, escucharla y ofrecer compañía durante sus interminables trajines diarios no estaría para nada mal. Más aún considerando todo lo que ella hace a diario por ti.

En esta vida debemos no solo valorar lo que las personas hacen por nosotros, sino además ser agradecidos. Una excelente manera de agradecer, es retribuir al menos algo de lo que las madres dan. Agasájala, ten un gesto que llene su alma y le haga sentir que todos estos años de esfuerzo valieron la pena, o el amor.

Llena su corazón y su alma compartiendo un tiempo, tendiendo una mano o simplemente manifestando aquello que sientes por ella. No olvides jamás decirle cuánto la amas, el momento ideal es hoy, pues mañana podría ser demasiado tarde en esta efímera vida que simplemente transitamos.

Nunca dejes de abrazar a tu madres, de llenarla de besos y de tener los más bonitos detalles que solo ella merece. La vida ha puesto un ángel en tu camino. Un ángel del que dependiste casi toda tu vida y que, aun viéndolo tan inmenso e inquebrantable, también necesita de ti.

Las madres también lloramos. Por eso, sería interesante que las contengan. Escucha qué se esconde detrás de tal llanto y cálmala haciéndole saber su inmenso valor. Ofrece palabras de aliento porque, más allá de cualquier error normal de toda persona, tu mamá se esforzó día a día para educarte desde el corazón.

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