Cuida a tu hijo, pero también mímate a ti

Muchas madres se confunden. Ser mamá no es una condena. La maternidad bajo ningún punto de vista implica descuidarse o dejarse estar. Claro que debes cuidar y velar por el bienestar de ese hijo que amas, pero también mímate a ti.

No te pierdas en puros esfuerzos. Recuerda que existes y que, en consecuencia, tienes necesidades. No olvides tu pasado, tus hobbies ni tomarte un tiempo para dedicarte a ti misma. No te pierdas en este hermoso pero sacrificado proceso.

Mamá, también mímate a ti

Te proponemos que hagas memoria. ¿Recuerdas la última noche que te regalaste 8 horas de sueño sin interrupciones? No olvides que los hijos se gestan entre dos personas y esta no es una labor pura y exclusivamente tuya.

Incluso, en este caso, tan solo por una noche deja de pensar en consejos de quienes sugieren no dormir con el niño solo en pos de obsequiarte y disfrutar de un reconfortante y reparador sueño. No solo te beneficiará a ti, sino que también tus hijos te lo agradecerán.

¿Sabes cuántas semanas han pasado sin que logres encontrar un tiempo para darte un baño de más de 7 minutos? Algo que en tu soltería parecía tan simple y podía llegar a extenderse por media hora, hoy resulta un imposible e improbable.

Es hora de tomar cartas en el asunto con estos temas. Mímate a ti también. No olvides que llevas meses e incluso años sin realizar una visita al dentista ni efectuar revisiones médicas de importancia. Claro que esa ‘rebeldía’ guarda en el fondo una intención noble.

Sin dudas, tu amor de madre privilegia y prioriza a los pequeños. De este modo prefieres gastar tiempo y/o dinero en las miles de citas médicas de tus hijos, antes que atender tu salud. Pero antes de que sea demasiado tarde, te hablamos a ti mamá, mímate a ti también.

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Mímate a ti, recupera lo sacrificado

Probablemente llevas meses sin ver a tus amigas. Seguro que tampoco recuerdas con precisión la última vez que te dolió la panza de tanto reír con ellas. Retoma esos planes, pues Está comprobado que un grupo de mujeres es la mejor sanación para el alma.

Seguramente a veces te sientes sola. Lo más probable es que hayas dejado de bailar con la música a todo volumen. Incluso te viste obligada a abandonar ese saludable hábito de tomar un té o café en tranquilidad. En silencio, mientras pensabas en todo y en nada.

Nuevamente, te hablamos a ti, mujer, para pedirte que no te abandones. Pues ser una buena madre no significa necesariamente poner tu vida en pausa, ni abandonar todo lo que te hace feliz. Vive intensamente, como bien lo hace tu hijo.

Hazte un favor y regálate aunque sea una hora por día para pensar, para sanar, para tomar esa infusión o para darte un baño relajante. No te pierdas a ti misma en el proceso, llegó la hora de encontrarte. Mímate a ti misma, querida madre.

Adelante, retoma tus hobbies. Pues estos pasatiempos no son más que espacios que te conectan contigo misma. Mantente alejada al menos un instante del stress diario. Olvida por un momento ese trajín cotidiano que te trae sin aliento.

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Una razón para pensar en ti: tu hijo

Vamos, ve a buscar frente al espejo esa parte sexy de ti. Sí, aunque te cueste creerlo, ahora eres más hermosa. Combinando la energía de la adolescencia y el poder seductor de la inteligencia no hay quien se resista a toda esa experiencia.

Y qué más da si los años han pasado, sin dar tregua. En el fondo, sigues siendo una mujer plena, bella, fuerte. Perfectamente imperfecta. Un ser humano excepcional que merece dedicarse un tiempo luego de brindar tanto al seno familiar.

Si tú no estás bien, feliz y completa, no importa la magnitud de los sacrificios hechos en nombre de tus hijos. Pues ellos crecerán con una enorme carencia: el saber a su mamá plena y feliz. Tu felicidad es la mejor seguridad que le puedes dar a los pequeños. Entonces, ¡mímate a ti!

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