Eres más fuerte de lo que piensas: afrontar la maternidad tras la pérdida de la pareja

La pérdida de la pareja es un proceso duro en todos los casos. Perder al ser querido por un accidente o enfermedad nos obliga en primer lugar, a reconstruirnos como personas y a su vez, enfocar de nuevo el propio ciclo vital. Esta realidad aún se vuelve más compleja y delicada cuando esperamos la llegada de un hijo.

Son muchas las mujeres que se han visto y que se ven en esta misma situación. Es algo que nadie puede prever. El mundo se nos viene abajo, justo en el instante en que en nuestro interior se está gestando una vida. Sabemos que no es justo, que hemos perdido a nuestra otra mitad y que la herida es tan grande y tan profunda, que tenemos la plena convicción de que no vamos a poder seguir adelante.

Sin embargo, y aunque no lo creas, el ser humano está provisto de un fascinante mecanismo mediante el cual, vas a hacer de tus miedos tus fortalezas y de tus tristezas tus esperanzas: ese proceso se llama resiliencia, y es la que te va a permitir poner un pie delante de otro para que ese bebé, sea el mejor regalo de tu vida. El fruto de ese amor sincero por el cual, merecerá la pena luchar e incluso sonreír de nuevo.

No obstante, hemos de saber que es un proceso lento donde vamos a tener que pasar por ciertas fases. A continuación, te proponemos reflexionar sobre el tema.

La pérdida de la pareja, algo para lo que nadie está preparado

Pocas veces se experimenta un dolor semejante. Nos sentimos paralizados e incapaces de saber cómo reaccionar. Algo que es preciso entender antes que nada, es que una pérdida nunca se termina de superar, sin embargo, aprenderemos a vivir con ella. E incluso lograremos poco a poco, ser felices. Sin embargo, atravesaremos un duelo muy concreto que merece la pena entender.

El duelo por un ser querido durante el embarazo

mamá triste

La fase más delicada en la pérdida de una pareja durante el embarazo, es el momento en que recibimos la noticia. Un estrés intenso puede provocar ciertos riesgos al feto que es necesario atender. De ahí, que sea siempre recomendable que la mamá esté atendida en todo momento, acompañada e incluso supervisada médicamente.

  • La negación es la primera fase en todo duelo. Somos incapaces de aceptar lo ocurrido, aún más, solemos decirnos aquello de “esto no me está pasando a mí”. Es una etapa muy compleja que puede durar un par de semanas donde experimentaremos dolor físico, mucho cansancio y abatimiento.
  • Tras la negación llega la ira. Nos sentiremos enfadadas, de hecho es habitual desear estar solas e incluso pensar que nadie puede entendernos, que nadie puede ayudarnos.
  • Cuando pasa más o menos un mes, llega la etapa de la negociación. Dura menos tiempo y es el instante en que empezamos a ser más receptivas, aceptamos hablar de lo ocurrido y poco a poco, la rabia deja paso a la asunción de la pérdida.
  • La aceptación es el proceso más importante. Es el instante en que vamos a poder dar paso a un momento esencial: el desahogo emocional. Es momento de llorar, de recibir ayuda y aceptarla, de agradecer el consuelo, la cercanía de los nuestros.

Serás una gran madre a pesar de la ausencia de tu pareja

niña diente de león

Apóyate en tu familia y amigos

Lo primero que debes recordar es que no estás sola. Hay muchas personas que te quieren y que van a estar contigo en cada paso, en cada necesidad, en cada temor.

No obstante, a pesar del apoyo inestimable, sabes que siempre llegará ese instante en que cuando vayas a la cama, te sentirás sola. Es el instante más duro y más delicado. Acostarnos y levantarnos en soledad. Sin embargo, puedes y debes apoyarte en estas estrategias.

  • Piensa en qué hubiera deseado tu pareja al verte así: te hubiera animado a seguir adelante por ese niño que crece en ti. Es lo más importante, no cuentas con su compañía física, pero sí con su recuerdo, con su impronta en tu corazón y con ese legado que ahora, debes transmitirle a tu hijo.
  • Recuerda que cada día te dolerá un poco menos. El dolor se aliviará para permitir que te enfoques en lo más esencial: tu bebé.

Tu hijo merece una madre fuerte con la que ser feliz, y puedes hacerlo

Llorar no es de débiles, así que si necesitas de vez en cuando ese instante de desahogo, hazlo. Más tarde verás el mundo con mucha más claridad. Tras ello, aunarás muchas más fuerzas.

Lograrás sonreír de nuevo y lo harás porque sabes que tu niño merece crecer en felicidad y sintiéndose amado.

Podrás hacerlo porque sabes que es lo que hubiera querido tu pareja. Porque tienes una familia que te ayuda y porque ese bebé va a sanar tus soledades y a demostrarte, que hay que mirar al futuro con esperanza.

El legado de tu pareja que debes ofrecerle a tu hijo

La pérdida de la pareja es física y es psíquica. Sin embargo, lo emocional no se pierde, debe renovarse para nuestros hijos cada día, y ese va a ser un trabajo muy especial que te va a ser de gran ayuda.

  • Aunque tu niño sea solo un bebé, háblale de tu pareja. Dile cómo era papá, cuéntale cosas, hazlo presente. Esto será terapéutico para ti.
  • Llegará un día en que tu hijo y tú hablaréis sobre él, y lo haréis con tranquilidad, como quien evoca un tesoro preciado que siempre os ha acompañado, que siempre ha estado ahí.

La pérdida de la pareja es algo desolador, pero día a día ese dolor pierde intensidad para permitirnos respirar de nuevo. Y lo harás por ese bebé precioso que tanto te necesita.

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