La mesa de la paz, ¿en qué consiste?

Fernando Clementin · 13 mayo, 2018
¿Has pensado en destinar un rincón de tu hogar para crear una mesa de la paz para los niños? En este artículo, te explicamos en qué consiste esta fenomenal idea y cuáles son sus beneficios.

En todas aquellas situaciones estresantes o de conflicto que se dan durante la crianza de un niño, puede utilizarse el recurso de la mesa de la paz. Se trata de un espacio destinado a la relajación y la superación de momento de tensión, nerviosismo y enojo. Te contamos cómo conformarla y aplicarla.

La mesa de la paz es uno de los tantos recursos Montessori para la crianza. Se llaman así debido a que fueron propuestos por la famosa pedagoga y científica italiana María Montessori; su legado ha sido tan grande que muchas asociaciones se dedican a replicar y difundir sus métodos en muchas partes del mundo.

¿Cómo construir una mesa de la paz?

En primer lugar, debemos decidir dónde colocaremos esta mesa, que servirá para la relajación del niño; debe ser un lugar al que pueda acceder con facilidad siempre que necesite meditar o expresar cómo se siente.

En segunda instancia, hay que pensar en los materiales. Más allá de lo elemental, que será una mesa y dos sillas del tamaño del niño, también podemos agregar elementos secundarios, como los siguientes:

  • Decoración: plantas, cuadros y otros elementos similares pueden darle un toque personal.
  • Libros: debe haber algunos relacionados a la expresión de los sentimientos, pero también otros que sean de su agrado personal.
  • Un instrumento musical: usarlo puede significar un momento de distensión y pensamiento muy importante.
  • Una campana: servirá para que el niño la toque cuando se sienta mejor.
La mesa de la paz es una técnica Montessori.

¿Debo dejar que la use por su cuenta?

Un punto central de este método es que la obligación nunca llevará a buen puerto. Sobre todo si, como suele darse, pretendes implementarla en momentos de negatividad. En lugar de esto, lo que debes intentar es invitar al pequeño a que la use si así lo desea. Debe ser un espacio voluntario, al que el niño acceda porque sabe que le hará bien y lo ayudará a superar sus problemas.

¿Cuándo corresponde usar la mesa de la paz?

Puede ser una instancia necesaria en diversas circunstancias. Por ejemplo, en aquellas situaciones en las que el niño se siente frustrado, ansioso, enojado, triste o preocupado. Preséntale esa mesa como un lugar de relajación, para pensar en otra cosa y dejar de lado esas emociones nocivas.

Por otra parte, también puede ser de mucha utilidad cuando el niño ha vivido una experiencia negativa. Con esto, nos referimos a peleas con sus hermanos o amigos, una mala calificación en el colegio o un desencuentro con sus padres.

El principal beneficio de la mesa de la paz es que permitirá que el niño se tranquilice y, posteriormente, hará posible que sus padres se acerquen a conversar con él. Tras permanecer un rato ahí, el niño tendrá otra perspectiva y estará más sereno y receptivo a las explicaciones.

En el caso de los conflictos entre hermanos, puedes invitarlos a ambos a que tomen asiento en la mesa de la paz. Una vez allí, se turnarán para tomar un objeto que le dará la palabra a quien lo posea; entonces, cada uno tendrá su momento de expresión. También puedes utilizar un reloj de arena para esto.

Por supuesto, es fundamental la mediación de un mayor para posibilitar este encuentro. Si lo utilizas adecuadamente, verás que la mesa de la paz puede ser un gran recurso para la resolución de conflictos.

En los momentos de enojo, la mesa de la paz puede ser un excelente recurso.

Beneficios de usar la mesa de la paz

A partir de todo lo expuesto antes, podemos concluir que la mesa de la paz presenta grandes ventajas para los niños. Entre los más destacados, encontramos:

  • Reconocimiento e internalización de sus propias emociones y de las de los demás; es decir, fomenta la inteligencia emocional.
  • Aprendizaje de métodos de expresión y comunicación, especialmente en situaciones de estrés o conflicto.
  • Incorporación de técnicas de negociación y recursos asertivos para comunicarse.
  • Mejora la autoestima, dado que el niño se reconoce capaz de resolver sus propios problemas.
  • Promueve la interacción sana con otros niños.

Finalmente, es necesario destacar que cada niño es único y que para todos no será igual de sencillo acostumbrarse a este nuevo recurso. Lo ideal, por ende, es hacerlo atractivo y no presionarlo: se trata más de seducir que de empujar.

Una vez que la utilicen, la mesa de la paz se convertirá en un espacio privado de gran disfrute para los niños. ¡Trabaja con ellos en su confección y decoración y aprovechen para compartir hermosos momentos juntos!