El pensamiento mágico de los niños

Francisco María García · 16 marzo, 2018
¿En qué consiste el pensamiento mágico de los niños? La realidad se mezcla con la fantasía y los pequeños viven en un mundo mágico. ¿Es eso bueno para ellos?

El pensamiento mágico de los niños es un concepto utilizado en la psicología que consiste en visualizar o creer en algo o alguien que en realidad no existe.

Las hadas, Papá Noel, brujas, fantasmas, amigos imaginarios y demás son un fiel ejemplo de este tipo de pensamiento. Lo importante es que los padres sean conscientes de que se trata de una etapa completamente normal por la que la mayoría de los niños atraviesan.

¿En qué consiste el pensamiento mágico de los niños?

El pensamiento mágico de los niños es una etapa contemplada entre los dos y los siete años de edad. Se trata de una fase completamente normal e incluso necesaria para afrontar ciertos miedos y resolver diferentes situaciones.

El pensamiento mágico está contemplado dentro de la psicología. Se define como la creencia de una persona de poder modificar el ambiente exterior a través de sus propios pensamientos y también por medio de fuerzas consideradas como sobrenaturales.

“Los niños suelen desarrollar el pensamiento mágico en su máxima expresión durante su infancia, especialmente entre los dos y los siete años de edad”

Es en esta etapa infantil, cuando los pequeños creen en personajes de fantasía, convencidos incluso de que los acompañan en su día a día. Su imaginación puede llevarlos a creer que las montañas pueden moverse y durante un viaje en el automóvil pueden crearse una auténtica aventura.

El pensamiento mágico de los niños es propio de los primeros años de vida.

¿El pensamiento mágico de los niños es positivo o no?

Muchos padres se preocupan por la gran imaginación que pueden llegar a desarrollar sus hijos; en algunos casos se preguntan si es positivo o no reforzarles creencias como la existencia de Papá Noel y el ratoncito Pérez, por ejemplo.

Este tipo de preocupaciones paternas puede resultar infundada, puesto que los expertos en psicología aseguran que esta etapa no solo es normal, sino también necesaria para el desarrollo de los más pequeños.

El pensamiento mágico de los niños puede llegar a desarrollarse a tal extremo que puede resultar difícil para los pequeños establecer un límite definido entre la realidad y la fantasía.

Esta fase no debe preocupar a los padres, puesto que es normal y beneficiosa. De hecho, gracias al pensamiento mágico, los niños pueden desarrollar mejor su sensibilidad y también resolver conflictos y otros miedos.

Características del pensamiento mágico

  • El pensamiento mágico es una etapa completamente normal que suele desarrollarse en su máxima expresión entre las edades comprendidas entre dos y siete años. Sin embargo, es importante destacar que no hay una edad exacta en la que esta etapa deba terminar.
  • Los especialistas explican que cuando el niño se acerca a los siete años de edad, sus pensamientos mágicos comienzan a hacerse mucho más concretos.
  • Los niños comienzan a discernir entre la fantasía y la realidad, lo que origina que comiencen a hacer muchas más preguntas sobre todas las dudas que puedan tener. Es en este momento cuando el niño comienza a desarrollar más su pensamiento lógico y este comienza a chocar con el mágico.
  • El pensamiento mágico de los niños es clave para el buen desarrollo de los mismos. Esta etapa les impulsa a desarrollar su imaginación, creatividad y también la sensibilidad. De igual forma, es trascendental para que los niños le hagan frente a sus miedos o temores; esto también les ayuda a resolver diversos conflictos.
Los sueños de los niños están llenos de imaginación.

Comienzan las vivencias y las preguntas

Los expertos explican que este pensamiento mágico es la clave por la cual los niños experimentan las diferentes vivencias de forma mucha más intensa. Al no poder distinguir claramente entre la fantasía y la realidad, los más pequeños perciben las experiencias tanto positivas como negativas de una forma mucho más aguda.

Cuando los niños comienzan a hacerse preguntas y su pensamiento se vuelve más concreto, es importante que los padres estén presentes para responder todas sus dudas. Ante la preocupación de los padres sobre cuándo contarles la realidad, es recomendable que dejen que el niño marque el ritmo en este sentido.

El pensamiento mágico es una de las etapas más bonitas y positivas que los pequeños de la casa pueden experimentar. Es, además, una fase normal y necesaria para el óptimo desarrollo psicológico e intelectual de los niños.

Por todo ello es recomendable que los padres mantengan la magia por el tiempo que sea necesario y estén atentos a cambios y dudas que sus hijos puedan experimentar.