La importancia del afecto en el desarrollo cerebral de los niños

 

Los tres primeros años de vida de tu bebé son cruciales para el desarrollo cerebral de tu bebé, pues en ese período desarrolla cientos de sistemas importantes, especialmente los encargados de gestionar la respuesta emocional al estrés. Y según explica Sue Gerhardt psicoterapeuta británica, dedicada al estudio de bebés, es muy importante que los bebés no se estresen demasiado, pues eso dificulta el desarrollo de las conexiones neuronales del cerebro en formación.

Los bebés se estresan muy fácilmente, sentencia Sue Gerhardt, quien también es autora del libro Amor maternal. La psicoterapeuta explicó en una entrevista hecha por el divulgador científico Edward Punset que el estrés produce cortisol, y su excesiva presencia dificulta el desarrollo de las conexiones neuronales del cerebro los bebés.

De hecho, los diferentes circuitos bioquímicos en el cerebro superior comienzan a desarrollarse durante los tres primeros años de vida de tu bebé, pues no se nace con ellos y su funcionamiento no es automático, sino que se desarrolla mejor o peor, dependiendo de las experiencias, cuidados, contención, afecto que los bebés reciben de las personas adultas significativas.

Por eso, es tan importante que mantengas contacto visual con tu bebé, que le sonreías, que juegues con él, que lo sostengas entre tus brazos, que lo toques que lo masajees, todas estas cosas que producen placer y dan seguridad, ayudan mucho a evitar el estrés, a gestionar el cortisol y por lo tanto permiten el sano desarrollo del cerebro.

 

El amor es un aliado del desarrollo cerebral

Criar con apego a tu hijo lo ayuda a desarrollar mecanismos para gestionar su propio cortisol, pues cuando nace tu bebé no está capacitado para ello y depende de ti, y las demás personas adultas que lo rodean para hacerlo.

Gerhardt expone que para un bebé, estar lejos de su cuidador o cuidadora por mucho tiempo, puede ser muy estresante porque de  ello depende su supervivencia; por eso dejarlos llorar solos en la cuna para ellos puede ser una experiencia realmente difícil.

La experta enumera otro tipo de situaciones que resultan muy estresantes para tu bebé, entre las cuales cuenta el exceso de estímulos como ruidos, ver muchas caras nuevas un día de visita familiar, la frustración y el miedo de caerse cuando trata de aprender a gatear o caminar.

Esas son situaciones que pueden estresar mucho a tu bebé y si lo pensamos bien, también pueden estresarte a ti también, como a cualquier adulto, la diferencia está en que nosotros sí tenemos desarrollados mecanismos que nos ayudan a lidiar con esos niveles altos de cortisol.

Verás, cualquier persona adulta cuando se siente agobiada se toma unos minutos para ir por una taza de té o de café, llama a un amigo para desahogarse, sale a caminar o a trotar, lee un libro… pero tu bebé solo te tiene a ti, por eso cuando te vas llora.

Tu bebé necesita sentirse seguro para crecer adecuadamente

La seguridad que un bebé siente en los brazos de su madre es tan importante como dormir, comer o protegerlos del frío o del cualquier peligro. No en vano, la teoría del apego, propuesta originalmente por el psiquiatra infantil inglés, John Bowlby, demostró que desde que un niño nace hasta que se vuelve independiente necesita del necesitan el cuerpo, el calor, la atención, el cuidado y la caricia constante de su mamá o de un cuidador preferiblemente muy cercano y con un vínculo fuerte, que sepa interpretar y cubrir bien sus necesidades.

Todos los cuidados y amor que le proporciones a tu hijo contribuirán a que su cerebro desarrolle conexiones maravillosas que lo ayudarán a resolver y enfrentar todas las situaciones que tenga en su vida de la mejor manera.

Y no se trata de poesía ni de cursilería, pues ya la neurociencia nos ha facilitado en los últimos años información sobre la importancia de la relación entre los afectos y la formación del vínculo del recién nacido con su madre, ya que el desarrollo del cerebro depende de las interacciones externas del bebé especialmente en las relaciones de apego con sus cuidadores.

De hecho, el amor que muestra la madre hacia su hijo y una crianza con apego durante los primeros años de la infancia (hasta los cinco años de edad) favorece el desarrollo del cerebro del pequeño, según ha descubierto una investigación realizada por científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis (Estados Unidos).

Categorías: Niños Etiquetas:
Te puede gustar