¿Por qué es importante que el bebé gatee?

Agetna · 15 marzo, 2017

Es importante que el bebé gatee porque el gateo es el ejercicio que contribuye con el desarrollo psicomotor de un niño en las primeras etapas de su vida. Mediante el gateo él aprenderá sobre independencia, conocerá el mundo que le rodea y perderá el miedo de experimentar: característica que le posibilitará hacerse cada vez más fuerte y adquirir disímiles habilidades a medida que vaya cumpliendo las más básicas.


Quédate con nosotras para ampliarte sobre estos y otros beneficios del gateo para los bebés.

El despertar del gateo

Alrededor de los 8 meses un bebé comienza a estar insatisfecho en la posición de sentado. El redil se le hace pequeño y tiene la necesidad de sentirse libre como cuando mamá lo pone solo en el piso.

Los juguetes a su alrededor ya no son tan interesantes, no más que los que le quedan a una cierta distancia y por los que debe hacer un esfuerzo “sobrehumano” cada vez que quiere alcanzarlos. Por eso, se echa hacia adelante, se aguanta solo con una manita, estira la otra, traspasa los piecitos hacia atrás y… de pronto comienza a dar sus primeros avances en el gateo para alcanzar el tan deseado premio.

Ese será el despertar del gateo.

El gateo en el desarrollo psicomotor

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Al principio, el niño que intenta gatear, se arrastra solo con las manos. Su pancita la deja apoyada en el suelo y las piernitas se quedan detrás, bien estiradas, como si no sirvieran para nada más. Con este ejercicio, mientras da sus primeros avances, fortalece la musculatura, todavía débil, de sus bracitos.

Luego aprende a ponerse en cuadrupedia y esto le sirve para hacer más fuerte sus caderas, vigorizar su espalda, reforzar los músculos de su cuello, sus piernas…; aprende también a coordinar brazos y pies (habilidad indispensable del gateo); se desplaza y es entonces cuando podemos decir que el bebé ya está gateando.

En su experimento notará que puede ir más rápido o más lento según quiera, y puede hasta que aprenda otras formas como el tan gracioso gateo en la posición de sentado cuando un niño se arrastra sobre sus pompis como si fuera un perrito.

El bebé que gatea conoce cómo calcular distancias: este muñeco está más cerca, aquel más lejos, tengo que gatear un poco más si quiero alcanzarlo. Así mismo aprende cómo mantenerse equilibrado sobre cuatro puntos de apoyo.

La práctica constante del gateo favorece la coordinación óculo manual, es decir, el niño mira hacia el suelo y ahí mismo es donde pone su mano para avanzar. Cuando enfoca ambos ojos hacia un mismo punto está previniendo, de alguna manera, problemas visuales como el estrabismo.

Estas tres destrezas: la del control espacial, la del equilibrio y la coordinación entre las manos y los ojos, en las primeras etapas, le desarrollan su sistema vestibular y le evitan caídas y tropiezos; en su etapa escolar, le servirán para aprender a leer y a escribir mucho más rápido.

¿Por qué es importante que el bebé gatee?

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Mamá, es importante que el bebé gatee porque, además de desarrollarle su psicomotricidad, lo estimula a ser independiente.

El niño que aprende a gatear y lo hace a diario no necesita de la ayuda de mamá ni la de ningún de otro adulto para desplazarse hacia el lugar que quiera. Ya no tiene que esperar a que otros vengan a alcanzarle los juguetes que se le caen fuera del corral; si juega en el suelo, él solito podrá tomar el muñeco que desee.

El gateo le brinda la posibilidad de que decida por sí solo cuestiones como ¿hacia dónde quiero ir? Ello será el principio de las muchas tomas de decisiones que deberá aprender y afrontar en su vida.

El gateo es un logro del desarrollo que el niño debe vencer. No hay que tenerlo de brazo en brazo el día entero, porque un bebé que anda gateando por el suelo es feliz.

Estimula a tu bebé a gatear. Colócale una colcha en el suelo, ponlo en cuadrupedia y déjale algunos muñecos delante. Háblale con frases alentadoras para que los alcance y ayúdalo a coordinar manos y pies.

No lo fuerces. Realiza este tipo de ejercicio si notas que tu hijo se siente bien con él. Cada bebé es un mundo. Algunos nunca aprenden esta habilidad y eso no significa que tendrán problemas psicomotores.

Nuestra recomendación es que pongas a tu bebé en el piso y observes su comportamiento. Él te dirá si va a ser de los revoltosos que andan recorriendo la casa el día entero o de los haraganes que prefieren que le alcancen los juguetes y lo trasladen hacia todos lados.