Ictericia en recién nacidos sanos

Macarena · 18 octubre, 2015
La ictericia es un trastorno frecuente en recién nacidos. Afortunadamente, en la mayoría de los casos se trata de una condición temporal e inofensiva que desaparece rápidamente. Pero, ¿en qué consiste y cómo podemos detectarla y tratarla? Entérate en este artículo.

Mi bebé, en sus primeros días de vida, tiene la piel amarilla, ¿es normal? Sí, y es probable que se trate de una ictericia. No te alarmes, es una condición temporal e inofensiva muy común en recién nacidos que desaparece en la segunda semana por sí sola o con un ligero tratamiento.

Alrededor del 50 o el 60 por ciento de los bebés que nacen presentan ictericia durante la primera o segunda semana de vida. Incluso prácticamente todos los recién nacidos tienen tal condición, pero no siempre es perceptible.

Si bien en raras ocasiones puede ser motivo de preocupación debido a su gravedad, es importante estar atento a ella. Descubre en este artículo cómo saber si tu bebé tiene ictericia, cómo tratarla y qué consecuencias puede traerle a tu hijo.

¿Qué es la ictericia?

La ictericia es un trastorno frecuente en recién nacidos, relacionado con el color amarillento de la piel y la esclerótica. Ésta es provocada por un exceso en sangre de bilirrubina, el producto resultante de la descomposición normal de los glóbulos rojos.

Normalmente la bilirrubina se procesa en el hígado, se elimina en forma de bilis y se excreta a través de los intestinos en las heces. Sin embargo, cuando se produce rápido y el hígado de los recién nacidos no puede descomponerla y eliminarla, aparece la ictericia.

En conclusión, la ictericia es el resultado de una falta de maduración y adaptación del hígado tras la serie de cambios que tienen lugar durante los primeros días de vida del bebé. La bilirrubina entonces se deposita en varios órganos, principalmente la piel, dándole un tinte amarillo.

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¿Cómo saber si el bebé tiene ictericia?

La ictericia puede ser detectada por los padres, pero para ello, deben estar atentos a cualquier cambio en la coloración de la piel, de la parte blanca de sus ojos (escleróticas) y de la mucosa oral de los recién nacidos.

Para ello, se recomienda a los progenitores, como método más confiable de detección, la atenta observación del recién nacido bajo la luz natural o bien en un cuarto iluminado con lámparas fluorescentes.

Si aún quedan dudas, puedes presionar suavemente la punta de la nariz, la frente o el pecho del pequeño. Si la piel luce su color habitual, no tiene ictericia, pero si se aprecia el tinte amarillento, contacta al médico.

¿La ictericia puede dañar a mi hijo?

La realidad es que sí, la ictericia fisiológica puede causarle daños al recién nacido, pero solamente cuando la bilirrubina alcanza niveles muy altos en la sangre, tornándose así peligrosa para la salud del niño.

Vale aclarar que el nivel de bilirrubina representa un riesgo para el niño dependiendo de su edad, su peso y de otras condiciones médicas asociadas. Para conocer este dato, se realiza un examen de laboratorio sencillo en el que sólo se necesita de una pequeña muestra de sangre.

No obstante, para investigar y esclarecer las causas por las que el niño tiene ese aumento de bilirrubina, existen diferentes exámenes alternativos que deben ser integrados a la historia clínica para realizar una valoración médica oportuna.

¿Puedo amamantar al bebé con ictericia?

No existe contraindicación para darle el pecho al niño con ictericia fisiológica, aunque en ocasiones se duda si esta causa una posible prolongación de tal condición. De ser así, el pediatra puede recomendar la suspensión temporal de la leche materna.

En estos casos, los especialistas en maternidad señalan que es conveniente utilizar bombas de succión para estimular la producción de leche, para poder posteriormente reiniciar la lactancia con el pecho materno.

Sin embargo, se recomienda siempre consultar de inmediato a tu médico para que te oriente y se tomen las medidas necesarias para poder diagnosticar y tratar de manera oportuna la ictericia.

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¿Cómo se trata la ictericia?

En caso de que los niveles de bilirrubina estén levemente aumentados, no se requiere de un tratamiento especial e incluso es suficiente una exposición diaria al sol de 15 o 20 minutos tras la ventana.

Se apela a este método debido a que la piel del recién es sumamente delicada, por lo que la radiación solar logra degradar fácilmente las moléculas de bilirrubina y ayuda a su rápida eliminación.

Por el contrario, si estos niveles son un poco más alarmantes, se recurre a un tratamiento llamado fototerapia, indicado y vigilado por el pediatra. Para ello, se utilizan lámparas especiales por lo que el niño deberá permanecer en el hospital algunos días.

Rara vez se acude al recambio de la sangre del niño para eliminar la bilirrubina puesto que este procedimiento está restringido a condiciones especiales. Esta intervención debe ser realizada en un hospital y bajo órdenes de un pediatra.