Guarda tus buenos recuerdos del 2016

Muchas veces, al terminar un año, pensamos en cuántas cosas nos hubiera gustado hacer y no hemos hecho, o nos esforzamos por recordar cosas buenas que nos han pasado y quizá, nos cuesta. Este último punto es tan importante en los tiempos angustiosos que vivimos… sí, los buenos recuerdos nos llenan el corazón de paz y buenos sentimientos y nos hacen mirar al nuevo año con optimismo.

Por eso, hoy te proponemos un reto que te va a encantar, te vamos a decir: Guarda tus recuerdos del 2016. A veces nuestra memoria nos juega malas pasadas, y es que ella es selectiva, aunque es nuestra actitud la que marca qué cosas va a seleccionar. Esto puede hacer que recordemos malos momentos y “escondamos” los buenos.

La importancia de los buenos recuerdos

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Antes de proponerte nuestro reto, queremos que estés segura de la importancia que tienen los buenos recuerdos. Está científicamente comprobado que los recuerdos, buenos o malos, influyen enormemente en nuestra actitud.

Los recuerdos no son más que pensamientos que vienen a nuestra mente por algo que hemos vivido. Llenar la mente de pensamientos o recuerdos malos nos puede hacer personas tristes, negativas, quejumbrosas, apáticas y egoístas; mientras que permitir que los buenos recuerdos vuelen por el inhóspito espacio de nuestra mente puede convertirnos en personas optimistas, positivas, agradecidas, amables y generosas.

Estamos seguros de qué tipo de persona quieres ser, así como también lo estamos de qué tipo de persona quieres que sea tu hijo. Por eso, en nuestro reto los niños juegan un papel importante. 

Guarda tus buenos recuerdos en 2016

Imagínate, vamos a proponerte algo que llenará tu mente de pensamientos positivos a lo largo del año, que os hará mejores personas, tanto a ti como a tus hijos, y que además te permitirá pasar tiempo de calidad con ellos. ¿Te lo contamos?

Bien, esto te servirá para que este año no te arrepientas de nada que no hayas hecho, como aquella foto de la primera vez que tu hijo caminó, o no haber guardado ese dibujo que tu hijo te dio, o quizá te duela no poder recordar algunas buenas cosas que sucedieron. ¡Te proponemos la primera parte de nuestro reto!

Guarda los buenos recuerdos en un bote

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Dice el refrán que más vale un lápiz corto que una memoria larga. Por eso, te animamos a que escojáis un momento del día, en familia, en el que podáis repasar qué buenos momentos habéis pasado juntos ese día. Los escribís en un pequeño papel y los metéis en un bote. El objetivo final es repasarlos todos cuando se acabe el año y así afrontar el nuevo con alegría y optimismo.

Todos los días tienen siempre algo bueno, nunca se puede negar la existencia de una pequeña luz en un día tenebroso. La esencia está en dar importancia a las pequeñas cosas como:

  • Tu hijo vino a darte un abrazo para decir “buenos días”
  • Papá os hizo reír con un chiste
  • Hiciste la comida preferida de tus hijos y se les iluminó la cara…

Hablamos de buenos recuerdos que enamoran la mente y alimentan el alma.

Puedes escoger el momento de la cena, por ejemplo, cuando todos estéis juntos, o si quizá se os hace difícil hacerlo cada día, escoged un día a la semana. ¿Imaginas cuánto afianzará los lazos familiares que cada semana penséis en qué buenos momentos pasastéis juntos? ¡Inténtalo!

Aprovecha la tecnología para los buenos recuerdos

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En esta era tecnológica ya no podemos decir: “Si hubiera tenido una cámara…” ¡Siempre tienes una! Y esta es la segunda parte de nuestro reto. Aprecia las cosas pequeñas e inmortalízalas con una foto. Una sonrisa de tu hijo, tus hijos juntos jugando tranquilamente, el momento en el que tu esposo arropa a los niños y les da un beso… Cualquier bello instante que te haga quedar sin aliento.

El siguiente paso es no dejarlas en el celular. No hace falta que las reveles si no tienes los medios para hacerlo, pero puedes imprimirlas con una impresora en casa, hasta en blanco y negro. Luego, en una caja de zapatos que habrás forrado con un bonito papel de colores alegres, meterás todas las “fotos” que volverás a sacar en la última semana del año para compartirlas con el resto de la familia.

Los pequeños detalles también forman buenos recuerdos

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Sabemos que guardas cualquier dibujo que tu pequeño te haga, pero, ¿qué hay de una pequeña nota o una bonita flor? No importa si es de tu hijo o de tu esposo, ¡guárdalo todo! Pon una pequeña nota del momento, el lugar y el por qué te lo dieron y guarda todo en una cajita de madera o una bonita lata decorada. Por supuesto, no olvides compartirlo con los demás cuando esté finalizando el año.

El objetivo de esto es unir a la familia, centrarse en las bonitas cosas que se han vivido a través de un año y “enterrar” las malas. Porque los malos recuerdos no sirven para nada, pero los buenos recuerdos fortalecen nuestro espíritu y alimentan nuestra alma. ¿Aceptas nuestro reto?

 

Imagen principal cortesía de laaventuradelosbuhos.blogspot.com

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