¿Existe el hijo favorito?

Macarena · 25 noviembre, 2015

Todos quieren a sus hijos por igual, hasta que la ciencia demuestra lo contrario. Pues varios estudios comprueban que, aunque sea difícil asumirlo, el “mito” del hijo favorito es una realidad comprobada. Entonces, tal como afirma Jeffrey Kluger, “el 95% de los padres tiene un hijo preferido y el 5% restante, miente”.

No obstante, parece ser que pocas madres están de acuerdo con esta “comprobación”. En este artículo veremos ambas posturas.

Los expertos sostienen que es natural que los hijos despierten diferentes emociones, por lo cual pueden darse relaciones más fluidas con unos por aspectos de afinidad y personalidad. Esta polémica conclusión se obtuvo tras numerosos trabajos científicos realizados en torno a esta cuestión y ha generado controversias.

Conoce en este artículo por qué se afirma que existe el hijo favorito, las exhaustivas investigaciones que se realizaron para arribar a esta teoría y qué impacto tiene la predilección dentro de la dinámica familiar.

Según la ciencia, tienes un hijo favorito

Un estudio dirigido por Katherine Conger, profesora de Desarrollo Humano y Estudios Familiares en la Universidad de California, demostró que el 65% de los padres y el 70% de las madres sienten preferencia por uno de sus hijos, generalmente el mayor. El equipo de Conger analizó durante tres años a casi 400 familias.

El análisis demostró que la predilección está asociada al orden del nacimiento de cada hijo. Lejos del típico “los quiero a todos en igual medida” de todo padre, muchas voces aseguran que el favoritismo es un mecanismo natural e inevitable para lograr la supervivencia de la especie.

“El acto biológico y narcisista de replicarse a uno mismo en las generaciones venideras impulsa a los padres a inclinarse en favor del hijo mayor o más saludable, ya que tendrá más éxito reproductivo”, afirma Kugler. Además se percibieron cambios en el trato relacionados con el tiempo en que nació cada sucesor

En esta misma línea, el neuropsiquiatra César Sierra aseguró que existe una predilección determinada por el lugar que cada madre y padre le dan -inconsciente o espontáneamente- a cada sucesor, dependiendo del contexto de gestación, nacimiento y crianza.

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¿Cómo impacta en la dinámica familiar?

El favoritismo afecta la relación entre todos los miembros de la familia“, afirmó la psicoanalista Ellen Libby, quien también señaló que puede fomentar la rivalidad entre hermanos. Según expertos de la organización parenting.org, los hermanos se enfrentan por su lugar en la familia y la atención de los padres.

Un estudio de la Universidad Cornell analizó sobre 275 hogares el vínculo entre madres e hijos adultos para estudiar la relación entre la preferencia materna y la depresiónDos tercios de esas madres mostraron tener un hijo favorito, el cual experimenta sentimientos de culpa y la obligación de ocuparse de sus padres a futuro.

La dinámica relacional de muchas familias está atravesada por la preferencia por un hijo. La psicóloga María Elena López indica que esta situación “se presenta de manera frecuente en distintos momentos de la vida”. Tal es el caso, por ejemplo, de familias donde se tiene un rey y, años más tarde, llega la princesita.

Hijos favoritos según las madres

A pesar de lo que diga la ciencia, los sentimientos de una madre son diferentes, creyéndonos capaces de afirmar (para aportar datos numéricos) que un 100% de las madres asegura amar a todos sus hijos por igual. Y es que, ¿cómo se puede amar más a un hijo que a otro? 

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A menudo los hermanos son polos opuestos, quizá uno es más inteligente, pero el otro es más cariñoso. Ambas son dos virtudes que todas las madres aman, que hacen a ambos niños diferentes, pero ambos de las misma madre y merecedores del mismo amor.

Los buenos padres intentan ser equitativos dándole lo mismo a un hijo que a otro en lo que economía, atención y amor se refiere. 

En ocasiones no es cuestión de que uno sea favorito, solo que a veces pueden aportar algo a mamá en determinados momentos que su hermano no puede y viceversa. 

Os ilustro esto: Supongamos que a mamá le gusta coser y tiene dos hijas. A una le encanta coser, la otra, lo detesta. Si mamá se pone a coser, es lógico que llame a la que le gusta para compartir ese momento con ella. Quizá la otra tiene talento para dibujar y luego su mamá le pide que la enseñe o que le haga un dibujo para poner en la nevera.

Cada hijo puede aportar cosas diferentes y es responsabilidad de los padres hacerles ver que todos son valiosos mostrando ser equitativos en todos los aspectos con todos.