Si enseñas a tu hijo a perder, le regalas oportunidades para crecer

Pedro · 15 septiembre, 2017

Saber perder es toda una enseñanza fundamental. Por ello, dejar ganar siempre a tu hijo no es una buena idea. De hecho, aunque consideres que sí, seguramente te confundes. Si siempre triunfa, esta costumbre podría llegar a pasarle factura en el futuro. Es más, si dejas que tu hijo siempre gane le estarás quitando oportunidades para crecer.

Perder aporta oportunidades para crecer a los niños

Es natural que los padres tengan cierta tendencia a facilitar las cosas a sus hijos. De hecho, esto no es negativo, siempre y cuando sepamos qué pasará y qué no para que al final esta protección no se convierta en una sobreprotección dañina. Y es que también facilitarles todo puede acarrear consecuencias negativas en su personalidad.

Todos hemos incurrido alguna vez en esto, pero lo cierto es que no es la mejor solución. Muchas veces iniciamos un juego con los niños y fingimos perder para que no se entristezcan o enfaden. Lo dicho, de esta manera están privándose de excelentes oportunidades para crecer.

Cuando ganan, los niños -como todos- sienten una agradable sensación de empoderamiento. Pero esto no siempre es lo más adecuado, ya que al final también les estamos quitando la posibilidad de desarrollar las estrategias psicológicas necesarias para lidiar con la derrota y el fracaso en la vida real. Les estamos privando de experimentar que el disgusto que genera perder no es tan grave.

Los juegos de mesa ayudan a los niños a desarrollar sus capacidades cognitivas

Una victoria no merecida acarrea efectos negativos

Según un estudio realizado por la Universidad de Virginia con niños de 4 y 5 años, se ha llegado a la conclusión que los chicos a los que se les regala una victoria no merecida acaban teniendo una percepción desproporcionada de sus habilidades que no se ajusta a la realidad, lo cual puede acarrearles más tarde consecuencias desfavorables en el plano psicológico.

Al parecer, si los niños consideran que tienen éxito en una tarea cuando realmente no es así, son menos conscientes de la información que les sirve para seguir mejorando sus habilidades y así seguir aprendiendo sobre aquello que les rodea. Consideran que dicha información no es tan importante, pues ya alguien se encarga de facilitarles el camino. Si ven que siempre alguien les resuelve los problemas, no buscarán cómo solucionarlos por sí mismo y aprender de ello.

La eficacia de la derrota

Los motivos por los que es importante que los niños aprendan a perder son varios:

  • Por un lado, esto sirve para proteger su autoestima y reforzarla. Si el niño aprende a perder, no verá esta derrota como algo personal o como una falta de capacidades. Considerará simplemente que es algo normal y que no siempre se puede ganar. Al no afectar esto a su autoestima, acabará reforzándola.
  • Dejar perder al niño, aunque no lo creas, hará que el pequeño mejore sus habilidades sociales. Permitirá que sepa participar y jugar con deportividad, así que si pierde, no será motivo de enfado para él.
  • Además, esto también ayudará al pequeño a centrarse en la actividad que realiza, más que en el propio resultado. Sabrá que perder no es tan importante y por ello disfrutará del proceso.
  • Es fundamental que en todo momento comprenda el valor que tiene el esfuerzo para que vea que el éxito viene de la mano de este, y no de la suerte.

La importancia del desarrollo de la tolerancia a la frustración

Todo esto le servirá a tu pequeño para que desarrolle una tolerancia a la frustración mucho mayor. Tu hijo será capaz de no sentirse frustrado si consigue ver los obstáculos como desafíos, lo cual le permitirá lidiar mejor con la adversidad sin derrumbarse y salir fortalecido de esta.

Aprender a crecer te aporta a tus hijos oportunidades para crecer

Los niños que asumen que perder sí es una opción, también son capaces de aprender a cooperar y ayudar al otro. Saben que ganar no tiene tanta importancia. Así, no serán tan competitivos ni egoístas, evitando posibles problemas en un futuro.

De esta manera, aprender a perder hará que tu hijo tenga una autoimagen más realista, para que así pueda enfrentar los futuros retos de un modo mejor, siendo consciente de sus capacidades, habilidades, potencialidades y limitaciones.

Lo recomendable es que a partir de los cuatro años de vida del pequeño, sean los propios padres los que traten sin tapujos diferentes conceptos como el de victoria y de derrota de un modo abierto. Cuando tu hijo sea más pequeño, las fábulas y los cuentos pueden ayudarte a introducir unas pequeñas nociones.

Puedes lograr que una derrota se convierta en una victoria para tu pequeño de un modo mucho más sencillo de lo que crees. Para ello, tan sólo tendrás que validar sus sentimientos centrándote en lo positivo. Por ejemplo, dile que aunque haya perdido, no debe sentir pena porque ha disfrutado jugando.

Si enseñas a tu hijo que perder no es algo negativo, sino una ocasión para aprender y volver a intentarlo, le estarás dando una lección que le servirá para toda la vida y, sobre todo, le estarás regalando las oportunidades para crecer que él necesita.