Cómo enseñar a un bebé a dormir toda la noche

Adrianazul · 5 noviembre, 2015

Las mamás casi siempre llevamos ojeras. Lo siento, pero es así. Los primeros días, cuando el bebé recién nace, las ojeras se duplican y papá también las usa. Anhelamos que el niño duerma ocho horas para poder descansar nosotros también, pero la verdad es que debes tener paciencia, sobre todo los primeros tres meses.

¿Qué esperar?

No desesperes, con el tiempo todo mejorará. Aquí te explicamos qué pasará y cómo podemos contribuir a que las horas de sueño del bebé se prolonguen.

¿Cómo enseñar a un bebé a dormir toda la noche? Al leer esa pregunta de seguro esperas una fórmula mágica. Pero ya lo habrás visto, con los seres humanos tal fórmula no existe. No obstante hay algunas técnicas que puedes implementar e ir probando a ver cuál te sirve más , entre ellas figura establecer una rutina.

Los bebés ya saben dormir, solo que su horario de sueño es diferente al de los adultos. Según explica el libro Dormir Sin Lágrimas, de Rosa Jove, se ha comprobado que los bebés en estado fetal, sobre todo en el tercer trimestre de gestación, ya presentan momentos de vigilia seguidos de momentos de inactividad muy semejantes a las fases de sueño que tienen los recién nacidos.

Desde su nacimiento el bebé va a ir perdiendo horas de sueño y fijando un horario más estable, con un sueño nocturno prolongado y pequeñas siestas tras las comidas.

Uno de los mejores consejos es ayudarlo a mantener ese horario con rutinas diarias, de manera que le facilitemos esas pequeñas siestas y el momento de irse a dormir todos los días más o menos a la misma hora. En esos momentos tu también puedes descansar.

 

Dormir es un proceso evolutivo que se va adaptando a las necesidades del ser humano. Un recién nacido no duerme igual que un niño, ni éste igual que un adulto; ni un adulto igual que un anciano, porque cada edad reclama unas necesidades diferentes.

-Rosa Jove, Dormir Sin Lágrimas-

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Lo más sensato es que durante los primeros tres meses de vida sigas las indicaciones que te da el propio bebé. Por ejemplo, si se queda dormido mientras come o mientras lo tienes en tus brazos, acuéstalo en un lugar en el que pueda dormir, como su cunita, un coche o una cestica.

Algunos expertos explican que durante la primera infancia, tu bebé puede pasa rápidamente de estar somnoliento a estar alerta y despierto. Por eso, si está despierto, alienta ese estado de vigilia, y juega con él, de esa manera lo ayudas a distinguir entre los períodos de estar dormido y de estar despierto.

También es bueno ayudarlo a diferenciar el día de la noche. Esto se puede lograr con la interacción, por ejemplo de día lo puedes convidar a jugar, hablarle o ponerle música; en cambio de noche puedes tratar de hablar bajito, evitar encender la luz. Eso lo ayudará.

 

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La rutina ayuda

Jove explica que desde que nacen y hasta los 4-6 meses, el sueño de los bebés es bifásico (dos fases), mientras que a partir de entonces pasa a tener 5 fases, como tenemos los adultos. Eso explica el salto rápido entre somnoliento y despierto.

El hecho de que su sueño sólo alterne dos fases hace que se despierten a menudo, ya que al acabar las dos fases se despiertan para comer, para promover el contacto y el vínculo y para evitar peligros (ellos no saben que no hay peligro y necesitan la seguridad de saber que sus cuidadores están cerca), relata la psicóloga.

Richard Ferber, autor de Solve Your Child’s Sleep Problems, resalta que para cuando un bebé cumple tres meses y ya ha desarrollado un patrón de 24 horas bastante predecible es necesario darle una estructura consistente.

En ese momento  debes esforzarte en establecer una rutina diaria y mantenerla en la medida de lo posible, de esta manera, según el autor, es muy probable que tu bebé continúe desarrollando buenos patrones de sueño.

En cambio, expone Ferber, si las horas en las que tu hijo come, juega, se baña y realiza otras actividades cambian constantemente, hay más posibilidades de que su sueño también sea irregular.

Nadie ha demostrado que las rutinas sean negativas (a no ser que lleguen a ser obsesivas e inflexibles, en cuyo caso pueden convertirse en un trastorno), advierte Jove.

Sin embargo, recuerda que las rutinas deben ser flexibles, pero predecibles. No te obsesiones con los horarios. No pasa nada por haber transgredido el horario en media hora más o menos o en saltarse esporádicamente alguna parte esencial dentro de una rutina.

Además Jove y otros autores subrayan los beneficios de la lactancia materna para ayudar al bebé a dormir. «Por la propia composición de la leche, y debido al relajante contacto con la madre y a la succión calmante».

La alimentación materna no sólo favorece al niño, sino que beneficia a la madre, ya que hormonalmente le ayuda a coger el sueño con más facilidad, expresa la autora en su libro Dormir Sin Lágrimas en el cual también recomienda el colecho.