¿En qué consiste la autoexploración mamaria?

Un factor clave para tratar diversas afecciones de la salud, incluidas las de mayor consideración, es la prevención. En ese sentido, la autoexploración mamaria puede ser una gran herramienta para detectar problemas en esta parte del cuerpo de la mujer.

La autoexploración mamaria es un control realizado mediante el tacto por la propia mujer. Su principal objetivo es detectar anormalidades que puedan indicar una posible afección, como el cáncer de mama.

Es una técnica sencilla y práctica, pero que de todas maneras tiene una importancia superlativa al hablar de prevención de enfermedades. La autoexploración mamaria no requiere de ningún equipamiento especial, pero sí de ciertos conocimientos para aplicarla correctamente.

Que sea una técnica efectiva no quiere decir que la autoexploración mamaria pueda reemplazar los controles médicos. Si bien resulta un buen complemento y una excelente herramienta de control periódico, los análisis hechos por profesionales pueden detectar problemas de manera mucho más eficiente.

¿Cuándo se realiza la autoexploración mamaria?

La prevención nunca está de más, sobre todo cuando se necesita nada más que tiempo y observación para concretarla. Por eso, se recomienda que esta técnica se aplique a partir de los 20 años de edad. La frecuencia aconsejable es hacerlo mensualmente. Asimismo, también es recomendable aplicarla durante el embarazo y en la menopausia.

Un consejo útil es escoger un día fijo del mes para no olvidarse del control. Muchas mujeres eligen realizarla entre el día 5 y el 10 de su período menstrual; es aquí cuando las mamas se encuentran menos sensibles e inflamadas.

Es recomendable hacer la autoexploración mamaria en una fecha fija para no olvidar este control.

Los pasos de la autoexploración mamaria

La organización Breast Cancer, una de las tantas que se dedican específicamente a investigar y combatir el cáncer de mama, recomienda llevar a cabo cinco pasos para realizar la autoexploración mamaria. Estos son:

  1. Situarse frente a un espejo con los hombros sueltos y los brazos a los lados. En esa posición, evaluar su tamaño, forma y color, constatar que no haya ninguna deformación —como hoyuelos, arrugas o bultos— y que no se presenten irritaciones de la piel.
  2. Con los brazos levantados y juntos por encima de la cabeza, controlar utilizando los mismos parámetros. Además, comparar una mama con la otra y también revisar la apariencia y el contorno de las axilas.
  3. Asegurarse de que no salga ningún tipo de líquido de los pezones, tanto al estar frente al espejo como en otros momentos del día. Ejemplos de estos pueden ser sangre o una segregación transparente, lechosa o amarillenta.
  4. En este paso, deberás seguir ciertas técnicas de autoexploración mamaria que detallaremos en el siguiente apartado.
  5. Finalmente, realiza palpaciones estando de pie; preferiblemente, estas deberían hacerse con la piel mojada y suave, de modo que la ducha es un escenario perfecto para ponerlas en práctica.

“Que sea una técnica efectiva no quiere decir que la autoexploración mamaria puede reemplazar los controles médicos”

Técnicas de autoexploración mamaria

En el punto 4 de los pasos citados antes, hablamos de movimientos específicos para llevar a cabo este chequeo personal. Específicamente, hacíamos referencia a ciertas acciones que todas las mujeres deben saber realizar para hacer este control.

En primer lugar, la mujer deberá acostarse boca arriba y palparse los senos con las manos invertidas. Esto quiere decir que tocarás la mama izquierda con la mano derecha, y viceversa. Al hacerlo, muchas colocan un cojín debajo del hombro y llevan la mano libre detrás de la nuca.

El movimiento debe ser circular y firme, pero sin ejercer presión. Se deben usar las yemas de los dedos, a la vez que estos deben permanecer juntos y estirados. Asimismo, haz palpación de arriba a abajo y de lado a lado; comienza desde las clavículas y las axilas.

Seguidamente, se procederá a evaluar también los pezones; lo importante es que no se deje ningún área sin palpar. Para ello, es posible seguir un patrón determinado. Al momento de palpar el tejido profundo, habrá que ejercer una presión firme; debería poder sentirse la caja torácica.

La autoexploración mamaria puede ayudar a detectar de manera temprana el cáncer de senos.

¿Qué hacer en caso de encontrar una anomalía?

El hecho de que encuentres algo extraño en tus mamas no indica que padezcas una enfermedad grave. Por lo tanto, el primer paso es conservar la calma. Luego, planifica una consulta médica lo antes posible y coméntale a tu médico lo que has notado.

La mayoría de las alteraciones que se pueden encontrar en las mamas son benignas; no te preocupes por problemas que aún desconoces. En cambio, sí debes ocuparte: recuerda que la prevención y el actuar rápido es lo que marca la diferencia en muchas ocasiones.

De hecho, ciertas entidades como la Sociedad Americana del Cáncer plantean que muchas veces la autoexploración mamaria conduce a biopsias innecesarias, por lo que es una medida cuya conveniencia se discute. No obstante, para muchos expertos no deja de ser una herramienta válida. Además, la autoexploración mamaria ayuda a tomar conciencia sobre la importancia de los controles y la prevención.

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