El aprendizaje de idiomas en la niñez

Carlos Lara · 10 noviembre, 2017
Aprender nuevos idiomas resulta mucho más efectivo durante la niñez, ya que la excitación neuronal y el potencial del aprendizaje son muy superiores a los de la edad adulta.

Durante la niñez, nuestro cerebro se desarrolla a un ritmo increíble. Gracias a esto, y a diferencia de lo que sucede en la adultez, el cerebro de los niños se encuentra altamente motivado para aprender y registrar todo tipo de información que recibe del ambiente que le rodea. A partir de esto podemos explicar aspectos como el dominio de la tecnología por parte de los niños o la adquisición y el aprendizaje de idiomas en la niñez, siendo este último un ejemplo común que ocurre de manera natural en aquellas familias que cambian de residencia, mudándose a un país que no usa la lengua materna de los infantes.

Sin embargo, lo anterior no quiere decir que tengamos que cambiar de país si queremos que nuestro hijo aprenda un nuevo idioma. El aprendizaje de una segunda lengua en el contexto educativo también es posible si se lleva a cabo desde una temprana edad.

El aprendizaje de un idioma en una edad temprana es mucho más sencillo y rápido.

Comprendiendo el enorme potencial para el aprendizaje de idiomas en la niñez

Durante la infancia, como ya hemos mencionado, nuestro cerebro se encuentra en constante desarrollo, de ahí que hasta cierta edad el cerebro se mantenga con un potencial enorme y prácticamente automático para el aprendizaje de idiomas.

Para ejemplificar la gran brecha que hay entre la capacidad de asimilación y aprendizaje de idiomas en la niñez y en la adultez, podemos partir del conocimiento empírico de que un adulto, en un lapso de dos a tres años, únicamente escuchando una lengua extranjera tendrá un avance moderado o prácticamente nulo.

Por otra parte, un niño de 7 hasta los 10 años en el mismo ambiente puede llegar a dominar el idioma y hablarlo con el acento nativo. Lo anterior no significa que no se pueda adquirir un segundo idioma en la adultez, pero no sucederá de forma automática y natural, forzosamente requerirá de un aprendizaje de forma didáctica.

Esto puede observarse de manera palpable en familias migrantes en todo el mundo, donde es bastante común que los padres de familia nunca lleguen a dominar el idioma de la nación que les recibe, mientras que los hijos, en cambio, logran adaptarlo fácilmente como una segunda lengua.

Cómo funciona el aprendizaje de idiomas en la niñez

El aprendizaje, tanto en la niñez como en la etapa adulta, se produce por un proceso que responde básicamente a la novedad de los estímulos recibidos en el ambiente. El estímulo, dependiendo de su relevancia o intensidad, hace que durante el “periodo crítico” -asociado a la infancia- contemos con una relativa excitación neuronal que hace posible la “plasticidad“ sináptica, proceso de recogida de información relevante de lo que nos rodea, o lo que podemos simplemente llamar potencial de aprendizaje.

Si partimos de lo anterior, podemos deducir que las singulares características de nuestro cerebro en la etapa de la niñez hacen que este perciba todo como una novedad, y junto a su veloz desarrollo, propicia que la excitación neuronal y el potencial del aprendizaje sean muy superiores a las de la edad adulta, donde el cerebro ya ha recolectado toda la información que le ha sido útil para establecer las pautas básicas de comportamiento y supervivencia del individuo en el ambiente que le rodea, y por tanto, hace que el aprendizaje de temas de interés extrínseco para nosotros requieran de fuerza de voluntad para adquirirse.

Ver la televisión también es una buena manera de aprender idiomas.

Consejos para iniciar la integración de tu hijo con un segundo idioma

La increíble capacidad para aprender del cerebro durante la niñez, así como la era digital en que vivimos nos permiten el acceso a un abanico enorme de oportunidades para infiltrar el aprendizaje de idiomas en los niños desde el hogar, sin mucho esfuerzo y sin necesidad de enviarlo en una primera instancia a una academia de lenguas.

Es tan simple como mantener en una lengua distinta todo tipo de programación infantil o videos para niños en redes como YouTube. Videojuegos interactivos, juguetes o materiales didácticos son también ventanas de oportunidad para hacer que nuestro hijo empiece a asimilar y aprender un idioma nuevo sin que se dé cuenta.

Por supuesto, el éxito de la anterior estrategia depende en gran manera de la motivación y constancia de los padres. El uso de ella y su correspondiente efecto en la adquisición de una nueva lengua por parte del niño, aunque en un primer momento de manera parcial, te sorprenderá por sus resultados.