Cómo educó Albert Einstein a su hijo

Adrianazul 5 octubre, 2016

Una de las mentes más brillantes del mundo, como lo fue el científico Albert Einstein, apostó por el aprendizaje por medio de la práctica como método para educar a su hijo. Desechó, sobre todo por los resultados basados en su propia experiencia, métodos como el de memorización a base de repetir la misma frase una y otra vez en voz alta hasta retener la información tal como lo hace un lorito.

Einstein solía cartearse con frecuencia con sus hijos y en una de las misivas le confiesa a su hijo Tete que no estaba de acuerdo con los métodos de enseñanza que obligaban a los niños a repetir la información para memorizarla. Aunque esta forma de aprendizaje era común para la época y funcionaba bastante bien para algunos niños, no ocurría lo mismo con la joven e inquieta mente del científico. Él a diferencia de los demás se aburrió con este tipo de metodología.

Un planteamiento que resplandecía con frecuencia en sus escritos era el rechazo del aprendizaje como imposición. Einstein estudió siete años en el colegio Luitpold Gymnasium de Múnich, donde se aplicaba el memorismo como método de aprendizaje, basado en repetir hasta retener.

Frustrado por la experiencia, abandonó el colegio antes de acabar. Años después escribiría al respecto sobre el tema de la enseñanza lo siguiente: Debe ser tal que pueda recibirse como el mejor regalo y no como una amarga obligación, así quedó plasmado en un texto llamado Mi visión del mundo, en el cual era evidente que su paso por las aulas no fue lo más grato para el científico.

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Los consejos de Einstein para la educación

Cuando su hijo comenzó a recibir clases de piano el consejo que le dio como padre fue el siguiente: Estoy muy contento de que encuentres alegría en el piano (…). Toca principalmente las cosas que te gusten, incluso si el maestro no te las da como tarea. Esa es la manera ideal de aprender: Cuando estás haciendo algo con tanto gusto que no te das cuenta del paso del tiempo. A veces estoy tan envuelto en mi trabajo que me olvido del almuerzo, escribió el científico.

Se puede ver que lo más destacado de este consejo es la creencia profunda que expresa el físico de que lo mejor que hacer puede un niño para aprender es disfrutar de la tarea a la que se entrega: Disfrutar tanto que no se da cuenta de que el tiempo pasa.

Al margen de las recomendaciones de los demás, e incluso de los programas académicos establecidos, debemos hacer lo que nos gusta para aprender y mejorar con ello.

Einstein defendía el tipo de enseñanza que favoreciese la individualidad como aporte a la colectividad. “Deberían cultivarse en los individuos y niños cualidades para el bien común. Esto no significa que (…) se convierta en simple instrumento de la comunidad, como una abeja (…). El objetivo ha de ser formar individuos que actúen con independencia y que consideren su interés vital el servicio a la comunidad.

El aprendizaje mecánico, en opinión de Einstein, crea autómatas y aborta el talento individual y según su experiencia opinaba que esta metodología crea sumisos: Utiliza como fundamento el temor, la fuerza y la autoridad. Este tratamiento destruye los sentimientos sólidos, la sinceridad y la confianza del niño en sí mismo. Crea un ser sumiso, opina.

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Este genio proponía una educación que abogue por:

  • Fomentar la fuerza: La memorización no despierta la productividad porque no hacen surgir los poderes psicológicos del niño, ya que para la institución es más fácil utilizar la fuerza y despertar la ambición individual”.
  • Ser fecunda: La escuela debe estimular la inclinación del niño por el juego y el deseo infantil de reconocimiento. Guiar al niño hacia dominios que sean beneficiosos para la sociedad. La educación se fundaría así en una actividad fecunda y de reconocimiento (…) y el maestro sería una especie de artista en su actividad.

Para obtener la excelencia, anteponía la práctica a la teoría: Las grandes personalidades no se forman con lo que se oye o se dice, sino mediante el trabajo y la actividad. Por consiguiente, el mejor método de educación ha sido siempre aquel en que se urge al discípulo a la realización de tareas concretas. Esto se aplica tanto a los primeros intentos de escribir del niño como a una tesis universitaria, a interpretar o traducir un texto, a resolver un problema de matemáticas o a la práctica de un deporte, escribe en Mis creencias (1939).

Precisamente el científico usó el deporte como analogía para explicar la diferencia entre aprendizaje y educación: Si un hombre joven ha entrenado sus músculos y su resistencia física haciendo gimnasia y caminando, más tarde estará preparado para cualquier trabajo físico. Esto es análogo a la mente (…). No estaba equivocado aquel que dijo: La educación es lo que queda cuando uno ha olvidado todo lo que aprendió en la escuela, dijo en Sobre la educación, 1936.

Una personalidad histórica como lo fue este científico no puede estar muy equivocada y alejada de la realidad, sin duda fue un hombre y padre visionario que estaba muy adelantado para su época, sus métodos de enseñanza son los más recomendados hoy día en las escuelas para educar a los niños y mantener el interés por adquirir el conocimiento por medio de la práctica lo cual evita que los infantes se aburran y abandonen el aula de clases.

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