¿Educar siguiendo la corriente o ser fieles a nuestros principios?

¿Debemos fijarnos en otras familias a la hora de educar a nuestros hijos? ¿O hemos de seguir nuestro propio instinto? Lo debatimos a continuación.
¿Educar siguiendo la corriente o ser fieles a nuestros principios?
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín en 24 Enero, 2021.

Última actualización: 24 Enero, 2021

Educar a niños y adolescentes nunca ha sido una tarea sencilla, pero en la actualidad vivimos uno de los momentos más complejos para ser padres. Y es que el mundo de ahora es cambiante e incierto; disponemos de enormes cantidades de información que en ocasiones se contradice entre sí y la tecnología cada vez ocupa un mayor lugar en nuestras vidas. Por lo mismo, muchos padres se enfrentan al dilema de educar siguiendo la corriente o mantenerse fieles a sus principios.

En un primer momento puede parecer que seguir nuestros propios valores es la opción correcta. Sin embargo, no vivimos aislados y nuestros hijos tampoco. En mayor o menor grado han de adaptarse al entorno y las condiciones culturales que los rodean y no podemos mantenerlos en una burbuja.

Si somos excesivamente rígidos, si nos mantenemos anclados en nuestras propias creencias respecto a la educación, tal vez estemos impidiendo a nuestros hijos desenvolverse adecuadamente en el mundo que les ha tocado vivir. No obstante, no todas las tendencias educativas son apropiadas por mucho que otros padres las sigan. Entonces, ¿qué camino debemos tomar?

Padres con su hijo para no educar siguiendo la corriente.

Educar siguiendo la corriente

Las corrientes educativas van cambiando con el paso del tiempo. Así, lo que hace algunas generaciones era normal (e incluso promovido) hoy en día es visto como algo perjudicial. Por lo mismo, es necesario analizar y pasar por nuestro propio filtro cualquier recomendación antes de aplicarla. No obstante, es positivo que nos mantengamos abiertos a nuevas pautas y estilos de crianza, pues puede que realmente constituyan un avance positivo.

Por ejemplo, no hace mucho tiempo, infringir castigos físicos a los niños se percibía como un modo adecuado de imponer disciplina. Se pensaba que esto reforzaba la autoridad y ayudaba a los menores a ser respetuosos. Hoy en día se ha demostrado que pegar a los niños es sumamente negativo para su desarrollo emocional y se han propuesto alternativas más apropiadas para educar.

Del mismo modo, el método Estivill fue promovido durante años como un modo de enseñar a los niños a conciliar el sueño y a dormir sin problemas. Ya en la actualidad han salido a la luz testimonios de las duras consecuencias de este modelo y se están llevando a cabo investigaciones para documentarlas con rigor.

Así, en definitiva, educar siguiendo la corriente puede ayudarnos a no cometer errores de generaciones pasadas que ya se mostraron perjudiciales. Si las tendencias de crianza actuales no encajan con tus propias ideas, dales una oportunidad, infórmate, revísalas y, entonces, decide. Puede que descubras que estabas en un error.

Ser fieles a nuestros principios

A pesar de lo anterior, no podemos dejarnos guiar por la tendencia general a la hora de educar a nuestros hijos, pues es posible que aquello que hacen otros padres realmente vaya en contra de los principios y valores que queremos inculcar desde nuestra familia.

Aspectos como la edad en la que los niños deben tener su primer teléfono móvil, el momento en el que pueden empezar a salir solos con amigos o a qué hora deben llegar a casa son decisiones que traen de cabeza a muchos padres.

Resulta realmente duro y complicado resistir a la presión social y la insistencia de nuestros hijos para no ceder en estos asuntos. Si todos sus amigos tienen móvil menos él, puede sentirse aislado y desconectado. Si debe volver a casa mucho antes que los demás, pensará que le estamos haciendo perderse momentos importantes que los demás sí comparten.

No obstante, las consecuencias de disponer de un teléfono antes de tiempo o de salir hasta tarde pueden ser graves. Por ello, en última instancia, es decisión de cada padre escoger el momento apropiado y no debemos dejarnos llevar por la opinión externa.

Madre con su hija leyendo un cuento.

Buscar un equilibrio

En suma, la mejor decisión consiste en hallar un equilibrio. Nuestros valores y principios han de ser la base, pero hemos de estar abiertos a conocer y comprender nuevas propuestas. Recordemos que tenemos que educar a los niños para que logren desenvolverse exitosamente en el mundo y no podemos obviar lo que en él sucede.

Entonces, infórmate, explora las diversas opciones y sé flexible. Pero no olvides que, finalmente, tú eres su madre y, por ende, quien tiene la potestad y la responsabilidad para elegir cómo educar.

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Graduada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid en el año 2015, con itinerario en psicología clínica. Máster en Psicología Clínica y de la Saludy Máster en Psicoterapia Cognitivo-Conductual por el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP). Ha realizado formación complementaria en Terapia Familiar y en Abordaje de las Adicciones en la mujer (Fundación Instituto Spiral - Madrid). Con gran vocación y pasión por su profesión, trabaja como psicóloga autónoma desde el año 2018 en Valladolid y continúa formándose para poder acercar a las personas los conocimientos y recursos que la psicología proporciona para lograr una mayor calidad de vida. Número de colegiada: P-02328.