Cómo decir adiós al chupete

Gladys · 20 enero, 2017

Decir adiós al chupete es un tema que tiene muchas aristas. Aquí te daremos algunas claves y métodos para que tu hijo lo deje de la mejor forma posible.

Cuando somos mamás nos enfrentamos a algunos tabúes sobre el chupete. El uso de este representa alivio para los bebés por lo que en algunos lugares del mundo lo denominan “el apaciguador”. Este singular elemento en ocasiones tiene efectos negativos: dependencia, enfermedades, etc.

En la maternidad existe un gran debate respecto a este tema; pues algunas mamis lo aprueban, mientras que otras creen que este elemento es innecesario para sus pequeños.

Una vez que se toma la decisión de quitar el chupete, es difícil determinar una forma o momento exacto para que los pequeños  lo dejen definitivamente. Las dificultades varían según el nivel de apego de los chiquillos, su edad y personalidad. Hay métodos muy radicales y otros más progresivos.

Elige el procedimiento de acuerdo a tu hijo y no por los consejos o experiencia de los demás

¿Cuál estrategia elegir?

Muchas mamás contamos nuestras experiencias personales en torno a este problema. La realidad es que cada experiencia es diferente y todo dependerá de la forma en que actúe nuestro hijo.

Entendiendo esto, debes saber que hay niños más aprehensivos que otros. Esto es lo que definirá tu método para que tu bebé abandone el chupón por completo. En algunos casos, lo ideal es que sea de manera progresiva y en otros, lo más favorable es tajantemente.

Así que lo primero que debes hacer es evaluar a tu pequeñín. Observa bien cómo actúa cuando le quitas un juguete y analizar bien sus respuestas. ¿Protesta mucho o acepta otras técnicas para calmarse? Invierte un buen tiempo para pensar en esto.

Quítale el chupete a temprana edad

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Algunas personas piensan que lo ideal es que los niños no utilicen por mucho tiempo el chupón. Esto tiene bastante lógica, ya que las actividades que se hacen por mayores períodos de duración son las que se convierten en hábitos.

La idea es evitar la dependencia y el trauma. Verás, si tu hijo usa el chupete desde los primeros meses de nacido y luego se lo quitas antes de cumplir el año, probablemente el ni siquiera recordará que alguna vez lo utilizó. ¡Como si nada hubiese pasado!

Si lo haces así, será sencillo conseguir otro elemento distractor efectivo para tu pequeñín. Pero todo dependerá que como madre tengamos una actitud preventiva con respecto al chupón. Dáselo cuando es un infante y retíralo rápido.

Retíralo de una vez

Como todos los demás, este método no es efectivo para todos los infantes, pero sí para unos cuantos. Esto ocurre porque hay niños con los que no funcionan los procesos progresivos. Pero ¿y si simplemente el chupete no está? ¡A veces resulta muy bien!

Aquí hay dos formas de proceder. La primera tiene que ver con el hecho que un día le quites el chupete, teniendo que asimilar todo el proceso de protesta, llanto y luto que supondrá la impopular medida.

La otra alternativa es decirle un buen día que el chupón simplemente se perdió. Dile que el perro se lo llevó, se cayó en el baño o que él mismo lo dejó tirado en alguna parte. Esto hará que el pequeño deba cerrar el episodio sin culpar a terceros.

No se lo quites, convéncelo

Latex nipple for kid

Si tu hijo tiene cierta edad y no logra dejar este juguete, entonces deberás planificar tu estrategia. El problema con los niños grandes es que están habituados a esta práctica. La ventaja: ellos comprenden mejor las cosas.

Cuando tu hijo tiene al menos 3 años, el mismo comienza a entender los lenguajes y mensajes que se le dan. Así que quizás, una buena forma es incentivar la idea de que el chupón ya no es bueno para niños grandes.

Puedes reforzar tus explicaciones con vídeos, programas de televisión o cuentos para dormir. En Internet hay vídeos infantiles sobre el tema. Leerle historias donde los pequeños más grandes dejan el chupón será también una gran idea para ir convenciéndolo.

Horario para chupar

Entre los métodos progresivos, está fijar un horario para chupar. Esto es bueno para los niños que están acostumbrados a la disciplina de sus mamás, porque entenderán la nueva norma como parte de un proceso normal.

Todo consiste en ir limitando poco a poco el uso de este elemento. Primero lo podrá utilizar durante las horas de descanso y luego antes de dormir en la noche. Posteriormente, podrás dárselo por un tiempo limitado.

Ninguna de las estrategias antes mencionadas es la mejor o la peor. Simplemente son procedimientos distintos que obedecen a la mentalidad de nuestros consentidos. Cada cabeza es un mundo y tu tarea como mamá es buscar la opción menos dolorosa para tu consentido.